Saturday, March 06, 2010

Entrevista: Gustavo Fernández















CHARLA CON GUSTAVO FERNANDEZ, UN AMIGO MUY ESPECIAL
Entrevista al investigador Gustavo Fernández
Por Mir Rodriguez Corderi

Mayormente él se autodefine así:

Nacido el 29 de abril de l958 en Buenos Aires, Argentina, pertenece al signo de Tauro con ascendente Aries. Desde hace años reside en la tranquila ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos.Su formación intelectual, además de haber pasado por las facultades de Ingeniería Aeronáutica y Psicología, apuntaron a su formación como parapsicólogo (en el Instituto Americano de dicha especialidad). Asimismo es 1er Dan de Karate-Do (estilo Uechi-Ryu) y entre otros deportes sus aficiones son el andinismo (entre distintas ascensiones lo hizo al Aconcagua, en 1991, desde cuya cumbre realizó experimentos parapsicológicos con algunos colaboradores), el buceo deportivo, el rugby y la aviación. Ha sido también instructor de supervivencia dictando numerosos cursos en montes y esteros.Como escritor (actividad que día a día le es preferencial) ha escrito quince libros (*)

Yo hoy he decidido decir esto de él:

Impetuoso, enérgico, indómito, siempre polémico
Trashumante
Bohemio
Imprevisible

Entré a este mundillo de su mano
Consulto con él casi todo paso importante a dar
Es un amigo muy especial, que se permite destratarme a veces, sin esperar nefastas consecuencias. En ese sentido es un primus inter pares, a qué negarlo!!!

Queridos lectores les presento a Gustavo Fernández

M: ¿A qué edad tuviste consciencia de tu marcada tendencia hacia lo paranormal?

GF: En realidad, no hay nada misterioso detrás de eso. Siempre fui un lector compulsivo, con padres que tenían la sensatez de regalarme libros en la medida de esa avidez. Y allá por 1969, yo con 11 añitos, el tema OVNI era preponderante en las planas de los periódicos. Así que, como jamás -aún desde pequeño- me gustó hablar de un tema que desconociera y dado que en la escuela primaria era la comidilla de los recreos, pues un sábado de compras le pedí a mi viejo comprar un libro sobre ovnis. Aún lo recuerdo: "Los platos voladores y sus tripulantes", de Alberto Giordano y el Cnel (RE) Tucci, Editorial Glenn. Ese libro me atrapó hasta la madrugada, en que por fin lo finalicé. Y siguió otro, y otro, y otro más. Y fue a los 17 en que me di cuenta que la explicación fisicista - mecanicista del origen y naturaleza de los OVNI no respondía todas mis preguntas. De modo que comencé a incursionar en la Parapsicología. Un largo camino que me trajo hasta aquí. Antes, ya había pasado mi primera apariciòn televisiva sobre estos temas, a los 15, con Víctor Sueyro, Laly Covas y Alfredo Garrido en "Teleshow", por Canal 13 de Buenos Aires,- en realidad, varias apariciones- y otras en Canal 7 y Canal 11. A los 15, también, mi primera conferencia. Y ese mismo año de 1977, mi primer libro, "Naves Extraterrestres Tripuladas", que mereció la inmerecida repercusiòn de dos ediciones de la desaparecida casa editorial Dronte Argentina.

M: ¿Espiritualidad o religiosidad? ¿Por qué?

GF: Espiritualidad, jamás religiosidad. Porque no existe religiosidad sin dogmas, sin "tabicar" la búsqueda espiritual, sin imponer caminos marcados por otros, quizás útiles para ellos pero no necesariamente para mí. Me gusta sentirme un francotirador solitario de la espiritualidad. Porque si bien "religión" es una cosa e "iglesia" otra (o debería serlo), a la larga toda estructura religiosa se institucionaliza. Bienvenida la atomización de la búsqueda, la sublime anarquía irreverente de pensar lo que se quiera y respetar en los demás ese mismo derecho.

M: ¿Qué leías a los 9 años? ¿Y a los 18?

Gf: Historia y ciencia ficción. A los 18, historia, ciencia ficción y paranormalidades varias. También, ideologías políticas diversas.

M: ¿Quiénes fueron tus héroes o heroínas infantiles?

GF: Mis padres. Los demás pertenecían al reino de la fantasía, y no podía verlos como modelos.

M: ¿Fuiste un nene feliz?

GF: Definitivamente sí. Y también un adolescente feliz, y vivo con un poco de culpa que millones de chicos no hayan conocido una infancia y adolescencia así.

M: Tu adolescencia ¿te encontró lleno de idealismo? ¿Qué era importante para vos en ese tiempo?

GF: Las luchas sociales, la militancia política, la investigación OVNI, ser un preguntón compulsivo y un cuestionador funcional.

M: ¿qué clase de valores entronizaste?

GF: No creo en los valores absolutos, porque no somos seres absolutos. Cuando más, rotan a través de las décadas. Recuerdo en ese momento haberme sentido –lo digo casi con vergüenza- imbuido del místico deber de revelar verdades al mundo que, claro, estaban “allí afuera”.

M: Asumiendo que ya lo sabés, ¿cuándo te descubriste neurótico? ¿ en qué pensás que tus obsesiones te han servido y en qué te han obstaculizado?

GF: Sin duda, han sido absolutamente prácticas para cristalizar a través de los años lo poco que he hecho, escrito, caminado, investigado, reflexionado. Mi neurosis radica en la imposibilidad de abandonar un interrogante cuando se hace carne, a veces me siento más parecido, en ese sentido, al bull dog que cuando muerde, no suelta. Y, también, esas obsesiones han hecho que dejara el camino lleno de migajas afectivas.

M: ¿Has atravesado una noche oscura del alma? ¿De ser así, cuándo? ¿Qué valores abandonaste en esa coyuntura de tu vida? Cómo te sentiste cuando la superaste?

GF: Dos. A los 24 años, cuando me pregunté si no era hora de abandonar toda esta temática para ser más armónico con el Sistema. Regalé y vendí mi biblioteca de casi 1.000 volúmenes. Me enfoqué al periodismo y la enseñanza de artes marciales. Duró tres meses. Y regresé. La segunda, dos años atrás, en plena crisis matrimonial con la cosa culpógena de pensar en dos hijos y una esposa que podían sentirse "avergonzados", en una sociedad retrógrada como en la que vivo, de su padre - esposo parapsicólogo y esoterista. Esa vez, en vez de desprenderme de una biblioteca, me desprendí del matrimonio y hoy vivo plenamente con hijos orgullosos de lo que hace su padre y la satisfacción de haber descubierto que hasta uno puede ser "enturbiado" por el entorno.

M: ¿Qué facultad paranormal desearías haber desarrollado?

GF: El verdadero ocultista, oculto está. Seguramente sonaría mejor en inglés.

M: Definí maestro

Mirá a tu alrededor. Todos y cada uno de nuestros congéneres.

M: Contame sobre tus referentes. ¿Reconocés algún tipo de influencia sobre tu estilo literario?
GF: Dos, Borges e Ignacio Darnaude Rojas. Pero tanto he deglutido literariamente que sin duda soy injusto al no mencionar decenas de plumas, hoy enmascaradas en mi prosa por el tiempo y mi mala memoria.

M: Como todos sabemos que te autodefinís como políticamente incorrecto, te pregunto: esa tu "cualidad" ¿te ha restado oportunidades? ¿Recuerdas alguna oportunidad en que fue tu tabla de salvación?

GF: Jamás me ha sido funcional y sí problemática. O, cuando menos, me ha hecho perder oportunidades económicas, mediáticas, académicas. Me fui de la Facultad de Psicología dando un portazo por discutir demasiado con los docentes, en la ciudad en que vivo, Paraná, Entre Ríos, Argentina, la Iglesia local hasta ha llegado a sermonear desde el púlpito en mi contra, me han censurado en medios periodísticos, dos veces me han levantado compulsivamente programas radiales por mis declaraciones y eché con cajas destempladas a referentes políticos que se me han acercado para sumarme a sus filas. Y volvería a recorrer todos y cada uno de esos pasos.

M: Definí mujer ideal

GF: Soy muy ecléctico y mi química se reconfigura permanentemente, así que el "ideal" de hoy puede no ser el del momento en que esta entrevista salga publicada. Además, me alegran la vida más varias mujeres "reales" que una hipotética "ideal". Amo la mujer como Arquetipo, me confieso decididamente feminista y pro matriarcal, admiro con humildad su inteligencia y bravura, de modo que pienso que cualquiera que reúna esos valores se acerca decididamente a mi sensibilidad.

M: HET? O HED?

GF: HET + HED

M: Cómo te sentís al ser casi un profeta en tu tierra?

GF: No creo serlo en absoluto y aún si lo fuera, me resultaría indiferente. Por cierto: tengo una útil indiferencia a elogios o críticas.

M: ¿Qué sentís cuando te das cuenta que también sos reconocido en el exterior?

GF: Con todo respeto, lo mismo que si soy reconocido en el “interior”. No padezco el cholulismo social y hace tiempo que aprendí a mirar la Tierra sin líneas punteadas.

M: Ufólogos admirados

GF: Una larga lista, temo que puedo dejar a varios fuera por lo que no mencionaré a ninguno. Además, "ufólogos" es una reducción absurda: admiro personas, gigantes intelectuales, espíritus tesoneros, prosas brillantes, pensamientos audaces y controversiales, gente que se juega por sus pasiones.

M: ¿No te cansás de escribir?

GF: ¿Debería?

M: ¿cómo hacés para abarcar tanta cantidad de actividades? ¿Hiperactividad obsesiva?

GF: Curiosidad obsesiva que sólo metabolizo a través de todo lo que hago, más bien. Mis amigos dicen que algún día mi curiosidad me llevará a la tumba. Para ocupar mientras tanto el tiempo, escribo y reflexiono. Y el hecho de sentirme un elegido: fuera de mis hijos, dos son las cosas que más amo de la vida: ser un trashumante e indagar en lo paranormal, y a eso me dedico a tiempo completo. Cuando a mi alrededor pasan tantas personas preocupadas por su empleo, su hipoteca, su obra social, la pelea con los vecinos, no puedo evitar una sonrisa triste. Hay “otra forma” de encarar la vida, pero parece que no es muy popular.

M: ¿cuál es la receta para hacer todo bien y hasta, incluso, magistralmente?

GF: No sé, pero no te preocupes; cuando encuentre a alguien que así lo haga, le pregunto de tu parte.

M: Tus días son de 24 horas? Y tus semanas de 7 días? El secreto está en los días de tus meses o de tu año?

GF: Estoy convencido que el tiempo es un estado de conciencia, así que el ritmo del reloj, así como lo que diga mi documento de identidad, es problema de quienes inventaron esos sistemas, no mío. Yo, simplemente soy y hago.

M: ¿Te estimás?

GF: Es remanido, pero sólo cuando descubrí que queriéndome y respetándome lograría que otros cuando menos me respeten, es cuando renací en la propia vida.

M: ¿A veces te descubrís compitiendo con vos mismo?

GF: A veces me descubro NO compitiendo conmigo mismo. Es la única clase de competencia que me divierte.

M: ¿qué te saca de quicio?

GF: La mediocridad

M: ¿qué cosa en una mujer te enloquece, para bien?

GF: La delicada alquimia entre inteligencia y sexo.

M: ¿qué cosa en una mujer te enloquece, para mal?

GF: La mediocridad.

M: ¿Sos cascarrabias? ¿Se te pasa enseguida?

GF: Soy explosivo, sí, pero poco frecuentemente. Y si no estás dentro del dilatado radio de la onda expansiva, podés acercarte enseguida a revisar los escombros.

M: Un ideal

GF: Respecto a mi vida, es muy taoísta: que nada perturbe este fluir del wei wu wei. Y por lo demás, ayudar a una mejor armonía entre la gente.

M: Una asignatura pendiente

GF: ¿Tenés dos horas para que te cuente? :-))

MIR

(*) Naves Extraterrestres Tripuladas (Ediciones Dronte Argentina, lra edición, 1976; 2da edición: 1978) Triángulo Mortal en Argentina (Cielosur Editora, 1978) Los secretos del triunfo sexual (Servicios Planificados Editora, 1985) Bioenergética (Mistery Center, 1985) Control mental soviético (Mistery Center, 1985) Sabishi-Do: el camino de la dulzura (Mistery Center, 1985) Parapsicología y ovnis en Entre Ríos (Editorial D’Elía, 1991) San La Muerte: Tradición, rituales y oraciones (Ediciones Kan, 1997) Extraterrestres en el pasado argentino (Ediciones Kan, 1997) Predicciones 99, astrológicas y parapsicológicas (Editorial Mundo Entrerriano, 1998) El correcto uso del péndulo y la pirámide (Editorial 7 Llaves, 1999) Normas jurídicas para el ejercicio legal de la Parapsicología y el Tarot (Editorial 7 Llaves, 1999) Ventana al siglo XXI (Editorial 7 Llaves, 1999) Feng Shui: manejando las energías de la casa y el comercio (Editorial Siete Llaves, 2001) Ceromancia: Fundamentos y Simbolismos (Editorial Siete Llaves, 2001)

Alas Negras: Los Aviones del Misterio














ALAS NEGRAS: LOS AVIONES DEL MISTERIO
por
Scott Corrales
(c) 2006


Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos estadounidenses y británicos que regresaban a sus bases en el Reino Unido traían consigo no solo relatos sobre sus experiencias con los controvertidos “foo fighters” – enigmáticas bolas de luz que maniobraban entre las flotas aéreas de los combatientes de ambos bandos armados – sino historias aún más extrañas sobre aviones fantasma: calcos idénticos de aviones conocidos pero de procedencia desconocida. En 1944, las dotaciones de varias “fortalezas aéreas” pertenecientes al 92 Escuadrón de Bombarderos afirmaron haberse topado con cazas P-47 Mustang en los cielos sobre Alemania a una altura de veintidós mil pies. Pensando que eran aviones escolta de los aliados, los pilotos de los bombarderos observaron que los cazas adoptaron posiciones de escolta en torno a sus enormes aviones justo antes de salir disparados, ejecutando virajes de noventa grados, para volar directamente contra los bombarderos. A una distancia de trescientas yardas, los P-47 repentinamente elevaron sus morros para volar sobre los desconcertados miembros del escuadrón 92. Las ametralladoras de los bombarderos abrieron fuego sin impactar ninguno de los cazas; sin embargo, la identificación hecha por los pilotos fue positiva – se trataba, en efecto de cazas Mustang, pero pintados de colores no reglamentarios; sus fuselajes eran de color pardo y las alas totalmente negras, sin insignias que identificaran ni el pais de procedencia ni el escuadrón. Según lo manifestado por John Keel en su libro Our Haunted Planet (NY: Fawcett Gold Medal, 1970) la conclusión a la que llegó el informe de inteligencia producido por los militares que tomaron cartas en el asunto era totalmente equivocada: “Aviones P-47, tripulados por el enemigo, considerados originalmente como cazas estadounidenses”. Los no identificados no abrieron fuego contra los bombarderos en ningún momento – al contrario, fueron victimas de las grandes ametralladoras a bordo de las “fortalezas aéreas”. De haber sido aviones capturados por la Luftwaffe, los pilotos alemanes no habrían perdido la oportunidad de derribar tan siquiera uno de los bombarderos.

El gorila aviador

Menos misteriosos y ciertamente más simpáticos son los relatos en torno a los “aviones sin hélice” vistos por varios pilotos durante la guerra. El capitán Frederick Trapnell lo recuerda así. “Me encontré formando parte de un grupo que abordaba los rumores que emanaban de Europa sobre un extraño y maravilloso método de propulsión sin hélices.” Trapnell no podía explicar a sus hermanos voladores que estaban presenciando la llegada de los primeros cazas a reacción al teatro europeo, ya que él mismo era uno de los pilotos de prueba del XP-59. De hecho, el hermetismo que debían guardar los pilotos de estos primeros cazarreactores era total, al grado que Jack Woolams, piloto en jefe del proyecto, se desplazó hasta Hollywood para adquirir bombines y bigotes postizos para repartir entre los miembros del escuadrón de prueba para mantener sus identidades en reserva durante los vuelos. Entusiasmados, los pilotos se autoproclamaron “Bell Bowlers” (los bombines de Bell, ya que esta era la empresa que fabricaba el interceptor) y su esprit d’corps era innegable. Un grupo de cazas P-38 que ejecutaba vuelos de entrenamiento sobre Muroc Dry Lake presenció, con cierta alarma, la forma en que un avión desconocido se adhería a su formación. El avión intruso carecía de hélice, lo que estremeció a los aviadores a bordo de los P-38, pero mayor fue la sorpresa al mirar dentro de la carlinga del intruso: su piloto era un gorila con sombrero bombín, que fumaba un largo puro. El gorila se quitó el sombrero en ademán de saludo y se alejó del sorprendido vuelo de entrenamiento a una velocidad prodigiosa. Los atónitos espectadores no sabían que acababan de encontrarse con el XP-59 y su piloto Jack Woolams, con una careta de simio que había obtenido para Halloween. “En aquel otoño de 1943,” escribe el historiador Curtis Peebles en su excelente obra Dark Eagles, “se dijo que muchos pilotos se habían vuelto abstemios después de semejantes encuentros.”

Incidente sobre el Mar de Bohai

El 8 de enero de 2006, un periódico electrónico en ingles titulado The Epoch Times – publicado en la república china – dio parte sobre un incidente sumamente curioso. Sin precisar fechas ni ubicaciones, la noticia informaba que seis pilotos del “Equipo Aerobático” de la fuerza aérea china habían sido testigos de una gran formación de aeronaves no identificadas que se abalanzaban contra ellos a alta velocidad, casi resultando en un choque en el aire, de no haber sido por los buenos reflejos de los pilotos involucrados. Uno de los pilotos aerobátas de mayor antigüedad, de nombre Feng Yi, con mas de 3000 horas de vuelo a su nombre, abordó la alucinante experiencia que tuvo su grupo sobre el Mar de Bohai durante un programa de televisión.

Una vez que los pilotos chinos alcanzaron una altura de 21.000 pies en sus interceptores MiG, tuvieron que enfrentar una gran formación de aparatos que se dirigían justo a ellos desde el sudeste. Esta situación – altamente irregular – fue dada a conocer a los controladores de tránsito aéreo (no se especifica en qué ciudad), pero estos advirtieron que no podían confirmar la presencia de ningún otro aparato en los cielos aparte del escuadrón de aeróbatas.

No obstante, los seis pilotos estuvieron de acuerdo en que habían visto la masa de aviones que los obligó a tomar evasivas. El detalle de alta extrañeza en este encuentro, sin embargo, reside en el hecho de que los aviones intrusos “representaban aviones de distintos países y distintas épocas históricas; las formaciones incluían tanto aviones de hélice como de reacción a chorro”.

The Epoch Times propone la teoría de que los pilotos aeróbatas sufrieron una alucinación colectiva, o tal vez algo más inverosímil: que algún campo magnético con las mismas propiedades que una de nuestras videocaseteras estaba en operación, duplicando escenas de otros tiempos. Se barajaron otras posibilidades, inclusive que los aviones eran una “escena de otra dimensión o de otra época” que estaba siendo transmitida a los aviadores.

Cinco meses después de este extraño evento sobre los mares de la China, el veterano investigador ovni Stan Gordon recibió informes sobre un extraño avión “tipo bombardero” volando en los cielos del estado de Pennsylvania (USA) en julio de 2006. Sin embargo, sus indagaciones comprobaron que la teoría inicial -- que se trataba de un avión antiguo que volaba con rumbo a una exposición aérea – era incorrecta. “No hubo ningún informe de semejante avión aterrizando ni repostando combustible en el aeropuerto del condado de Allegheny, donde suelen realizarse tales operaciones”, escribe Gordon. “Si bien es cierto que hay una exposición área programada para este fin de semana en la zona de Pittsburgh, tengo entendido que no participará ningún avión antiguo”.

Como podremos ver, estos incidentes que involucran la presencia de aviones extraños no son nada nuevo.


Regresa Robur el temerario

El 13 de julio de 2001, un periódico británico publicó la extraña noticia sobre un acontecimiento extraordinario: un enorme dirigible rígido de procedencia desconocida había aparecido sobre el puerto de Liverpool la semana anterior. A las 11:00 a.m. del 3 de julio, docenas de testigos dirigieron sus miradas al cielo para presenciar un objeto fusiforme, como un cigarro plateado. La mayoría de los testigos aquél cálido día de verano coincidieron en que el objeto se había materializado de la nada. Una mujer afirmó haber visto la enorme sombra proyectada por el objeto sobre la tierra, ya que era un día soleado. Cuando se les preguntó por la descripción, la mayoría de los espectadores coincidieron en que parecía un zeppelín o dirigible.

Las dimensiones del objeto desconocido se calcularon en unos 300 pies de proa a popa (aunque otros manifestaron que el intruso era mucho más pequeño, con una longitud total de ciento cincuenta pies). Las autoridades locales y los controladores de tránsito aéreo en Liverpool se vieron inundados de llamadas provenientes de ciudadanos preocupados. El intruso representaba un problema importante para los funcionarios del aeropuerto, ya que representaba un problema potencial para los vuelos comerciales que pretendían despegar o aterrizar en la región. A pesar de todo esto, el dirigible fantasma no podía ser captado por los radaristas, aumentando la preocupación.

La nota de prensa informaba que las redacciones y estaciones de radio en todo Liverpool recibieron tantas llamadas al respecto que las centralitas no se daban abasto. El dirigible fantasma volaba a alturas tan bajas que los oficinistas en los rascacielos podían verlo casi al ras de los edificios. Una empleada, temiendo la inminente colisión con el objeto, salió corriendo de su oficina escaleras abajo. Pero quienquiera que haya estado al mando del enorme aparato pudo esquivar el edificio y hacer que su nave se alejara flotando. Otros informes indicaron que el aparato fue percibido en una multitud de ciudades inglesas, la última de ellas siendo Blackpool, donde se le vio volando a una milla de la costa a eso de las ocho de la noche.

Sin embargo, esta narración de alta extrañeza no culmina con la desaparición del objeto en el horizonte: Gareth Maine, vecino de Hunts Cross, se valió de sus años de experiencia en el campo de la radiocomunicación para rastrear al intruso con una antena parabólica omnidireccional, supuestamente captando las conversaciones de los tripulantes del objeto en la banda de onda mediana (MW). Aún así, no le fue posible entender lo que decían. La grabación fue transmitida por una estación de radio y una llamada al programa apuntó que las voces grabadas – nítidamente masculinas y femeninas – hablaban “un dialecto del japonés” y que el tema de su intercambio era de naturaleza técnica, consultando la altura correcta y la dirección de los vientos predominantes. Las voces también comentaron sobre el despliegue de equipo de grabación en vídeo, haciendo suponer a algunos que una productora japonesa se había apoderado de un zeppelín para hacer algún rodaje.

Pero, ¿cuál era la verdadera naturaleza del dirigible fantasma? Cuando consultamos el tema con John Hayes, director de la página web UFOINFO.com, nos dijo lo siguiente: “No tuve noticias algunas del supuesto dirigible fantasma en aquel momento, pero algo a tomar en cuenta es que los dirigibles regresaron en algún momento durante la década de los ’80, manifestándose casi a diario. Recuerdo haber visto dos de ellos volando a muy baja altura [...]. No estoy seguro que sigan apareciendo, pero eran mayormente plateados como los que aparecen en la foto”.

¿Un dirigible extraviado y lleno de turistas, o tal ves turistas de una dimensión parecida a la nuestra? A estas alturas sólo podemos especular.


Llegaron los aviones extraños

En febrero de 1996, el rotativo londinense The Times informó que un Boeing 737 de la British Airways, con 60 pasajeros a bordo, había tenido un encuentro cercano con un objeto volador no identificado. El incidente había tomado lugar un año antes, en enero de 1995, mientras que el avión realizaba sus maniobras para aterrizar en el aeropuerto de Manchester. De acuerdo con el capitán Roger Wills, se hallaban a una altura de cuatro mil pies cuando un “avión con forma de cuña” rebasó al aparato de la British Airways, planeando tan cerca de estribor del 737 que el piloto se estremeció. Tanto el capitán Willis como su copiloto estaban convencidos de que este incidente de “air-miss” (cercano a pérdida en el aire) no tenía nada que ver con globos sonda ni ningún otro objeto conocido, aunque el avión con forma de cuña supuestamente tenía pequeñas luces de navegación y una raya negra a lo largo de su costado.

¿Sería posible pensar que algunos de estos aviones fantasmas pudiesen ser, en efecto, OVNIS que se hacen pasar por nuestros propios aviones de pasajeros y de carga? Existen casos que apuntan a esta posibilidad, como el caso sucedido en marzo de 1985 en el que participaba un avión de pasajeros de la Aeroflot que volaba entre Tblisi (Georgia) a Talinn (Estonia). Según el periódico London Sunday Times, el avión fue seguido por un OVNI a una altura de treinta mil pies por espacio de casi ochocientas millas. El objeto desconocido cambió de formas a lo largo del incómodo trayecto, llegando a asumir, en cierto momento, la forma de un avión colosal con morro de aguja. Tanto la tripulación como los pasajeros a bordo del avión de la Aeroflot fueron testigos de estos cambios, y la presencia del extraño objeto pudo ser confirmada por las estaciones de rastreo localizadas a lo largo de la ruta del vuelo.

Y si no son OVNIS, ¿cuál pudiese ser la procedencia de estos aviones desconocidos? Los adictos a la ciencia-ficción, por ejemplo, podrían conjurar una sociedad en otro nivel de existencia cuyas fuerzas aéreas consisten de las antiguallas y desechados de nuestro propio mundo, tal vez aviones que desaparecieron misteriosamente del espacio aéreo de nuestro mundo para reaparecer en otro lugar o tiempo. Un concepto absurdo a primeras, pero tal vez no tanto cuando traemos a colación los escritos de John Keel sobre los vehículos claramente no humanos que han sido vistos en el proceso de robar bienes de almacenes terrestres. “Algunos investigadores”, dice Keel en su obra Disneyland of the Gods (NY: Amok Press, 1987), “comienzan a preguntarse seriamente si tal vez estemos abasteciendo algún mundo extradimensional con materia prima,” pasando a citar un caso ocurrido en la ciudad de Cherry Hill, Nueva Jersey (USA) ocurrido en 1966. Cuatro testigos observaron las maniobras de un dirigible desconocido sobre una empresa fabricante de computadoras y efectos informáticos, mientras que sus tripulantes transferían cajas al aparato fantasma. Los entusiastas de Keel también recordarán sus informes sobre aviones extraños guardando cierto parecido a los aerocargueros C-119 que volaban a la altura de las copas de los árboles – con las luces de cabina brillantemente encendidas – durante las apariciones del ya legendario “hombre polilla” o Mothman en 1966-67 (The Mothman Prophecies, NY: Signet, 1976, p.118) y la desconcertante experiencia vivida por un testigo que presenció luces anómalas sobrevolando una carretera durante una tormenta de nieve en 1968: las extrañas luces estaban seguidas por un pequeño avión que normalmente sería incapaz de volar bajo semejantes condiciones meteorológicas. ¿Un OVNI incapaz de desactivar su camuflaje? La pregunta seguirá en pie.

Conclusión

La otra interrogante sin contestar se refiere directamente al punto de origen de dichos aviones fantasma. El buen uso de la navaja de Occam – recién afilada – nos llevará a considerar que muchos, tal vez la mayoría, de estos relatos son meramente informes sobre antiguallas militares que se dirigen a las exposiciones aéreas celebradas en muchos países de occidente. Tampoco podemos descartar el factor psicológico. No obstante, la mente nos plantea otra posibilidad inquietante – al igual que hemos propuesto la existencia de “antipersonas provenientes de la nada” (Corrales, “Non-People from Nowhere”, FATE Magazine, Nov. 2001), es muy posible que existan “antipaíses” en alguna dimensión desconocida cuyas aeronaves podemos ver de vez en cuando al producirse una aberración en aquello que llamamos “la realidad”.

Tuesday, March 02, 2010

La luna y la "civilización disidente"








Los que recuerden el proyecto Apolo y la llegada de los astronautas a la Luna – cosa que parece digna de la ciencia-ficción para los lectores más jóvenes – también recordarán la controversia sobre la supuesta presencia de otras inteligencias en nuestro satélite, y el intercambio entre el agitado Buzz Aldrin y el centro de control de vuelo en Houston: “¡Señor, estas cosas son enormes! ¡Enormes! ¡DIOS MIO, usted no lo creería! Le digo que hay otras naves espaciales allá afuera, ¡enfiladas en el lado opuesto del cráter! ¡Estan en la Luna, vigilándonos!

Eso fue en 1969. En el 2010 siguen fluyendo los ríos de tinta sobre este diálogo “suprimido” por la NASA, que parece digno del “Oh Dios Mío, ¡está lleno de estrellas!” en boca del ficticio astronauta Dave Bowman en la película 2001: la odisea del espacio rodada por Stanley Kubrick un año antes de la llegada del hombre a la luna. ¿Se trata de un diálogo real, o una confabulación posterior? Se dijo al momento que estas conversaciones ocultas habían sido captadas por los operarios de radiorreceptores VHF que esquivaban los bloqueos de la NASA. Las revistas ovni de los ’70 contenían artículos sobre los supuestos extraterrestres en nuestro satélite, entrevistas con Maurice Chatelain y Farouk El-Baz sobre las anomalías del programa Apolo, y eso sin contar los libros de George Leonard sobre la evidencia fotográfica de objetos raros en la superficie selenita.
Ahora, 40 años más tarde, una nueva generación de investigadores se lanza al ataque, con una teoría mucho más espeluznante.

El escritor Richard Dolan sugiere que una “civilización disidente” ha existido desde la segunda guerra mundial, refiriéndose al sempiterno rumor – expresado abiertamente por otro investigador, Richard Hoagland – de que nuestra luna está ocupada por una “civilización nazi de postguerra, ansiosa por volver a su mundo de origen”.

“Hay una base en la luna”

El sargento Karl Wolfe de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (USAF) aún no puede creer una experiencia que tuvo mientras que trabajaba como técnico fotográfico militar durante la década de los ’60. Un buen día recibió órdenes de sus superiores para personarse en la base aérea Langley, donde se había recibido la información visual obtenida por la sonda Lunar Orbiter. Recogiendo sus instrumentos, Wolfe se desplazó hasta la base Langley, donde unos oficiales le llevaron a un hangar que contenía el laboratorio fotográfico de la base. El local estaba vacío salvo por otro militar de bajo rango encargado de procesar el material fotográfico--negativos de 35 milímetros que eran convertidos a su vez en mosaicos de dieciocho pulgadas. Cada tira de negativos correspondía a una pasada de la sonda sobre la superficie lunar.
Resultaba que el dispositivo utilizado para procesar imágenes estaba averiado, y el sargento Wolfe y su escolta se sentaron a esperar a que les trajesen otro. Súbitamente, el otro militar le dijo a Wolfe: "Por cierto, hemos descubierto una base en la cara oculta de la Luna."
El sargento no ocultó su sorpresa, preguntando enseguida a quien le pertenecía, ya que faltarían varios años para el programa Apolo iniciase sus exploraciones. No cabía duda, para Wolfe, que una de las potencias rivales – la URSS o la siempre enigmática China – había llegado primero.
"En ese momento," confiesa Wolfe en la grabación hecha para el Disclosure Project, "llegué a sentir miedo. Si alguien hubiese llegado a entrar en el laboratorio, sabía que estaríamos en peligro por haber hablado sobre esta información”.

Pero no apareció nadie, y para su mayor sorpresa, el técnico fotográfico de la base Langley le mostró uno de los fotomosaicos que presentaba una base artificial en nuestro satélite, con figuras geométricas, torres, construcciones esféricas de gran altura y estructuras parecidas a platos de radar, pero de proporciones colosales. "Algunas de ellas," apunta Wolfe, "tenían unas dimensiones que superaban la media milla".

Las misteriosas estructuras lunares parecían tener un revestimiento reflectivo, mientras que otras guardaban cierto parecido con las torres de refrigeración de las centrales nucleares. Tan reveladora era la información visual que Wolfe llegó al punto de no querer ver nada más, sabiendo bien que peligraba su vida. "Me hubiera encantado seguir mirando, y haber hecho copias," admite el sargento,"pero sabía que era un riesgo enorme, y que el joven que me había enseñado los fotomosaicos estaba excediendo su autoridad al mostrármelos”.

La singular experiencia del sargento Wolfe recibió cierta corroboración por parte de Larry Warren, el controvertido testigo principal del célebre incidente ovni en la base angloestadounidense de Bentwaters en el Reino Unido. Después de su experiencia, la cúpula militar llevó a Warren y otros soldados a un cuarto de proyección donde se les enseñó un rodaje extraordinario: tomas de la superficie lunar que permitían ver estructuras cuadradas de color arenoso, y en primer plano, el coche lunar Rover utilizado por los astronautas, que podían ser vistos apuntando hacia las estructuras.

Un nuevo informe

En fechas recientes, el analista fotográfico Ron Stewart ha publicado un informe que lleva por título Apollo 11: What Was Discovered? (Apolo 11: ¿Qué Descubrieron?) disponible de forma gratuita en http://exopolitics.blogs.com/files/newest-apollo-11-what-was-discovered-part-1-pdf.pdf. Utilizando un nuevo proceso de análisis fotográfico denominado APEP – Advanced Photo Extraction Process, o proceso avanzado de extracción fotográfica – Stewart y su colega Ron Nussbeck afirman haber localizado una base no humana en la superficie lunar, justo en el horizonte de la famosa fotografía “Earthrise” que muestra la Tierra sobre el horizonte lunar. El informe presenta las fotos y los distintos análisis, que sugieren, para los analistas, la presencia de seres extrahumanos y sus naves, con aumentos muy sugerentes.

Pero existe un problema. Lejos de ser naves futuristas que asociaríamos con una tecnología avanzada, las fotos de las “naves” tienen rasgos netamente terrestres – tanques, tubos y toberas que asociaríamos con nuestros propios programas espaciales, o con las naves que se nos han presentado en series de televisión como Cosmos:1999. Lejos de echar por tierra la labor realizada por estos investigadores, el aspecto familiar de esta tecnología nos lleva a pensar en la descabellada posibilidad – a primera vista – de que Dolan y Hoagland están en lo cierto. Cualquier tecnología “nazi” en nuestro satélite compartiría rasgos comunes con los artefactos diseñados por Werner Von Braun para el proyecto Apolo.

Tal vez resulte más fácil creer en inteligencias extramundanas que en una posibilidad que ha servido de argumento para demasiadas películas y series: la supervivencia del Reich en alguna parte del mundo, o en algún otro. En los ’90 se escribió hasta la saciedad sobre los “Haunebu” – platillos voladores desarrollados por los alemanes – y en esta década el escritor Joseph Farrell ha presentado las bases tecnológicas sobre las que pueden edificarse una serie de conjeturas que permiten una tenue creencia en el asunto.

Referimos al lector a nuestra nota anterior: “¿Ovnis, nazis y la luna?” que abordaba los comentarios vertidos por Richard Hoagland en el programa radial Coast to Coast AM sobre la “espiral noruega” como una declaración del poderío de la civilización disidente que refiere el historiador Dolan en sus textos. Uniendo estas reflexiones con lo que hemos aprendido en las obras de Joseph Farrell, tenemos suficientes elementos de juicio como para pensar que algo sumamente raro está sucediendo no sólo en la luna, sino más cerca de lo que imaginamos.

Con este último comentario estoy haciendo referencia a las teorías de otro investigador poco conocido en los círculos ovni-paranormales: Richard Ross, renombrado dibujante de estructuras mecánicas y de artefactos exóticos, interesado en la posibilidad de que los “chupa-chupa” de la selva amazónica, que causaron estragos en ciertas comunidades ribereñas a finales de la década de los ’70, eran plataformas voladoras que proyectaban haces de microondas creados por la empresa alemana Siemens. Tamaña afirmación requería evidencia que nadie podía ofrecer, pero nos hace pensar en la posibilidad de que gran parte del fenómeno ovni parece desenvolverse en una especie de zona intermedia entre posibilidades opuestas – el origen extraterrestre y el origen puramente mundano (es decir, los ovnis como producto del conflicto entre las grandes potencias) Esta zona intermedia incluiría la civilización disidente conjeturada por Richard Dolan y el programa espacial adversario conjurado por Richard Hoagland. Objetos lo suficientemente exóticos como para ser percibidos como ajenos a nuestro mundo, y sin embargo, muy familiares en cuestiones de tecnología.

En una entrevista a Joseph Farrell realizada por Tim Ventura para el boletin American Antigravity el 20 de marzo del 2007 (http://www.scribd.com/doc/24690815/Joseph-Farrell-Interview-Secrets-of-the-Nazi-Bell), el entrevistador hace una pregunta inquietante, que reproducimos aquí textualmente: “Ahora bien, en cuanto a conspiraciones, la parte que me molesta es que ni EE.UU. ni los rusos parecen tener esta tecnología. Así que, si efectivamente está sucediendo algo, ¿donde está, quién la tiene, y por qué no se ha informado al público? ¿Tal vez esto tenga que ver con el paradero de Hans Kammler después de la guerra?

A lo que Farrell responde: “Bueno, ya he contestado esto en cierto modo. Si mis especulaciones sobre Kecksburg [el supuesto estrellamiento ovni en Pennsylvania, EEUU] son correctas, algo como “La Campana” ya estaba en manos estadounidenses en 1965, si es que no lo estaba a fines de la guerra. Pero como dije anteriormente, me inclino a pensar que la Campana sencillamente desapareció en el laberinto de la investigación nazi de posguerra realizada en lugares como Sudamérica bajo la supervisión nominal de gobiernos amigables a los nazis, como la Argentina de Perón o posteriormente, Chile bajo Pinochet. Las conexiones de los nazis, y su influencia en los cárteles latinoamericanos del narcotráfico, representarían una fuente casi inagotable de fondos, a la vez que se cumplía un objetivo estratégico: debilitar a un antiguo enemigo, EE.UU. El motivo que me lleva a pensar en el “desarrollo independiente y constante por los nazis” en cuanto a la Campana es, como dice usted, el hecho de que su tecnología y ciencia parecen haber desaparecido del todo”.

La Campana a la que se refiere Farrell es el tema de su libro “Brotherhood of the Bell” – un dispositivo alemán en forma de campana, alimentado por el famoso IRR Xerum 525. Hans Kammler era el general de la SS encargado de supervisar este proyecto secreto en Polonia. Las declaraciones del investigador son aún más inquietantes en lo tocante a la relación de la tecnología nazi y la luna, expresando lo siguiente sobre el Dr. Kurt Debus, uno de los integrantes del equipo diseñador del cohete V-2 y posteriormente director de lanzamientos para la NASA. “Aparte de la forma en que se quiera expresar esta especulación, Debus es interesante porque acaba como administrador principal en uno de los centros de vuelo de la NASA durante el proyecto Apolo, ¡y especialidad no tenía que ver en absoluto con cohetes! Sugiero en este libro que esto se debe a que pudo haber existido una tecnología oculta o alternativa en el Modulo de Excursión Lunar (LEM, en ingles) que nos ayudó a despegar de la superficie lunar [...]. No puedo ver señas de que dicho despegue se haya realizado mediante cohetes en esas películas que muestran el despegue del LEM, y la aceleración no parece lo suficientemente geométrica como para ser un cohete. El artefacto sencillamente “salta” y sale volando a una velocidad mas o menos uniforme [...] así que dada la ausencia de la “firma geométrica” de la aceleración de un cohete, podemos estar enfrentando una tecnología alternativa, una tecnología de propulsión de campo, que nos ayudó a despegar de la luna.”

¿Una tecnología que contribuyó al despegue del LEM en cada misión desde 1969 a 1972, que posiblemente también era utilizada por la civilización disidente desde mucho antes? No nos queda más remedio que seguir haciendo conjeturas...