Wednesday, June 24, 2026

24-junio-1947: El avistamiento de Kenneth Arnold


 En su puño y letra: el piloto Kenneth Arnold describiendo su histórico avistamiento en las cercanías del monte Rainier en el noroeste americano.
"Mi licencia de piloto es 333487. Soy piloto de una avioneta Callair. Se trata de un vehículo de tres plazas y motor único diseñado y fabricado en Afton, Wyoming para las labores que precisan un avión de alto rendimiento, gran altura que trabaja en las montañas. Certificado nacional de mi avioneta es 33366."
[Firmado] Kenneth Arnold - Apartado 387, Boise, Idaho.

  •  Viajaban en esta dirección
  •  Parecían más largos que anchos. Su grosor eran una 1/20 parte de su ancho.
  • Brillaban como espejos.

No me parecía a mí que giraran o bailaran. Parecían estar en una posición fija, viajando como lo muestra mi dibujo".


Avioneta CallAir parecida a la utilizada por Kenneth Arnold en 1947. 
La producción de modelo - CallAir A-2 - de 1949 estuvo limitada a dieciseis ejemplares. Según los directores del Port Townsend Aero Museum, se trata del mismo modelo que volaba Arnold en 1947...avioneta saboteada por manos desconocidas con la intención de hacer callar al 'padre de los platillos voladores', intento afortunadamente frustrado.

 𝙎𝙚𝙘𝙪𝙚𝙡𝙖𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝘼𝙫𝙞𝙨𝙩𝙖𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙆𝙚𝙣𝙣𝙚𝙩𝙝 𝘼𝙧𝙣𝙤𝙡𝙙
26 𝙙𝙚 𝙟𝙪𝙣𝙞𝙤 𝙙𝙚 1947 𝙮 𝙛𝙚𝙘𝙝𝙖𝙨 𝙥𝙤𝙨𝙩𝙚𝙧𝙞𝙤𝙧𝙚𝙨
Por Scott Corrales para Arcana Mundi

Poniendo firmemente a un lado el "día de la ufología" y sus reclamos, nos concentramos ya no en el manoseado caso Arnold sino en las fechas posteriores al incidente.
El 27 de junio de 1947, la prensa citaba a Arnold, expresando con cierto agobio: "No he tenido ni un momento de tranquilidad desde que hice el relato inicial de mi experiencia".
El agente viajero y piloto se refería concretamente a la llamada telefónica recibida desde un poblado en el estado de Texas, en la que un predicador le exhortaba que los nueve objetos extraños vistos sobre el Monte Rainier no eran militares ni marcianos, sino "los heraldos del juicio final", y que el piloto debía arrepentirse de sus pecados y entregarse a la oración ferviente, algo que el predicador y rebaño ya estaban haciendo. El fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina.
La llamada dejó erizado a Arnold, aunque lo que sucedería después sería aún más alucinante. Sentado en un cafetín de la comunidad de Pendelton, el piloto se recuperaba de su experiencia cuando una mujer entró por la puerta, le miró fijamente, y luego salió gritando: "¡Ahí está el hombre que vió a los marcianos!" a la vez que decía que "se vería obligada a hacer algo con sus niños" - frase llena de posibilidades oscuras que estremecieron al piloto.
Según una cita textual del periódico Statesman de Boise, Idaho, Arnold expresó que: "El asunto se me ha ido de las manos. Quiero hablar con el FBI o con alguien. La mitad de la gente que me mira cree que soy una combinación de Einstein, Flash Gordon y loco de atar. Me pregunto qué pensará mi esposa en Idaho".
Pero no todo iba en contra del agente viajero. En la lejana Kansas City, el carpintero W.I. Davenport confirmaba lo visto por Arnold mientras que trabajaba en el techo de una casa. Afirmó haber escuchado primero "el tenue sonido de motores", aseverando al periódico Oregon Journal (26-jun-47) que "había nueve de ellos, volando en un grupo, con uno de ellos al lado. Volaban tan rápido que apenas pude contarlos antes de que desaparecieran. Dejaron estelas de vapor a su paso".
En Oklahoma City, un hombre de apellido Savage ofreció su propia corroboración. "La máquina - lo que haya sido, era de color plateado brillante y muy grande, desplazándose a una velocidad tremenda. Lo raro es que no hacía ruido alguno. Me parece que carecía de motor de combustión interna." Savage comentó: "Sé que aquel chico (Arnold) pudo verlos de verdad".
Cabe comentar que la hermandad aeronáutica de pilotos de aviones pequeños no ponía en duda el avistamiento de Arnold, aunque gran parte de ellos consideraba que los nueve objetos eran proyectiles teledirigidos. Arnold hizo el siguiente comentario al respecto: "La gente me preguntaba si yo pensaba que podía tratrse de proyectiles lanzados hacia el polo norte (con rumbo a la URSS). No sé lo que hayan sido, pero sí sé que los vi", agregando a la postre: "Pensé que eran aviones a chorro y medí su velocidad. Luego, al ver que no tenían cola, y la velocidad a la que iban, me percaté de que me eran totalmente desconocidos. No tenían abolladuras ni carenado frontal. Parecían un gran disco chato. Eran más grandes que el avión común a chorro pareo más pequeños que un DC-4, si descontamos el fuselaje trasero. Ondeaban como la cola de un cometa chino".
[Con agradecimiento al Proyecto 1947 de Jan Aldrich]





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