Saturday, January 06, 2018

Dirigible Fantasma - Periódico Morning Appeal, 6 diciembre 1896




Dirigible Fantasma


Periódico Morning Appeal, 6 diciembre 1896
Carson City, Nevada, EEUU


El DIRIGIBLE

Fue visto flotando al suroeste de Reno anoche


Reno ha sido visitada por el renombrado dirigible de San Francisco, a menos que algunos ciudadanos de buena fama anden con ruedas en la cabeza.

Una luz extraña estuvo flotando en los cielos del oeste anoche a eso de las siete, vista por varios caballeros de integridad incuestionable.

El profesor N.E. Wilson, Catedrático de Química en la Estación Experimental de la Universidad, pudo ver una luz extraña sobre la montaña Mackey and Fair al sureste del pueblo, y en las palabras del profesor: "Era una luz tan grande como una luz de soldadura al arco. La vi sobre Mackey and Fair anoche a eso de las siete, y parecía desplazarse hacia el pueblo, desapareciendo poco después sobre la montaña".



"No me gustaría afirmar", dijo el profesor Wilson, "que era un dirigible, pero algo fenomenal. Mi esposa también llegó a verlo a la misma vez yo".

Harry Martin de la Reno Mercantile Company y el gerente Brown de Western Union vieron la misma luz extraña. Son ciudadanos respetables que no pudieron haberse equivocado.

Esta circunstancia me recuerda a una breve historia. Hace varios años en Carson City, un caballero dado a la botella vio una tortuga común y corriente en una cantina de la ciudad. Con los ojos desorbitados le preguntó al cantinero: "Oiga, ¿eso qué es?" Cuando se le informó que era una tortuga, el hombre repuso: "¡Claro que sí! Bueno, cuánto me alegro de que haya sido una tortuga. Por un momento pensé que estaba delirando".

Este cuento, sin embargo, no se aplica en ningún modo a este caso. --- Redacción del Gazette.

[Traducción de un artículo en la Biblioteca del Congreso de EEUU, proyecto Chronicling America, https://chroniclingamerica.loc.gov. por Scott Corrales para Arcana Mundi]

Tuesday, December 19, 2017

OVNIS y el Pentágono: ¿Nada nuevo bajo el sol?


OVNIS y el Pentágono: ¿Nada nuevo bajo el sol?
Por Scott Corrales (c) 2017 para Arcana Mundi

La noticia sobre la existencia de un programa de investigación secreto destinado a escudriñar el misterio de los ovnis ha causado cierta sensación al momento, representando una distracción muy grata de los problemas políticos y económicos que nos aquejan.

De acuerdo con el programa de noticias Newsmax "los vídeos tomados por los pilotos de interceptores F-18, mostrando objetos que parecen comportarse más allá del límite de la ciencia conocida, han circulado por los medios este fin de semana tras un informe que reveló la existencia de un programa secreto entre los años 2007 a 2012." El programa parece haber ostentado el mote Advance Aerospace Threat Identification Program (Programa avanzado de identificación de amenazas aéreas), recibiendo asignaciones presupuestarias federales para dicho fin, no necesariamente para 'buscar marcianos'.

Resulta interesante que a comienzos de los '90 - durante la fiebre de las abducciones, la base secreta de Dulce y otros asuntos dudosos - el autor Howard Blum investigó la existencia de otro programa (¿tal vez el mismo?) operado por la Defense Intelligence Agency. A diferencia del programa que ha hecho saltar los corazones de los paladines de la HET, este esfuerzo investigativo era conocido tan solo como "UFO working group" - mesa de trabajo OVNI, a secas - para evitar atraer la atención de otros departamentos gubernamentales. Tres agencias negaron rotundamente la existencia de dicha mesa de trabajo cuando Blum hizo indagaciones formales del Pentágono, la DIA y la NSA. La realidad era otra.

El autor descubriría a lo largo de su trabajo que la Defense Intelligence Agency se había interesado por la visualización remota, efectuando pruebas sobre su veracidad no en los lejanos desiertos del oeste estadounidense sino en el Old Executive Building - la estructura decimonónica que existe justo al lado de la Casa Blanca. Las demostraciones de visualización remota tenían por objeto la localización de submarinos soviéticos bajo el nombre Proyecto Aquarius, pero se produjo una coincidencia sorprendente. Los visualizadores, con lápices en la mano y los ojos cerrados, acababan detectando objetos voladores no identificados en las coordenadas solicitadas. Los bosquejos resultantes mostraban objetos redondos y sin alas.

Blum nos da el mes de febrero de 1987 como la fecha en que se constituyó la mesa de trabajo OVNI bajo la dirección del coronel Harold Phillips, militar adjunto a la DIA, con diecisiete investigadores a su haber. Su reunión inicial tomó lugar en las profundidades del Pentágono en una cámara conocida como 'la bóveda tanque', supuestamente a prueba de visualización remota por potencias enemigas.

"Seis meses después de dicha reunión", señala el autor, "Empecé a hacer mis primeras preguntas cuidadosas sobre la mesa de trabajo OVNI. Enfrenté problemas desde el principio. Nadie estaba dispuesto a admitir su participación en el programa. Muchos funcionaros se negaron rotundamente a contestar mis preguntas, y aquellos dispuestos a hacerlo insistían que el UFO Working Group no existía en absoluto".

Pero como en las novelas de Tom Clancy o John LeCarré, el tenaz reportero logró conseguir "alguien" dispuesto a ponerle en contacto con un oficial de los servicios de inteligencia que había sido partícipe de aquella reunión inicial. Posteriormente lograría comunicarse con el mismo coronel Phillips, quien negó estar a la cabeza de ninguna mesa de trabajo platillero. Llamadas posteriores le informarían que "no había ningún coronel Harold Phillips trabajando en el Pentágono" -- igual que en las novelas de los autores aludidos.

Las experiencias de Blum durante la investigación que resultaría en su libro le llevaron, como Alicia en el país de las maravillas, a descubrir que el agujero del conejo era mucho más profundo que lo sospechado. Llegaría a entrevistarse con un general encargado de dictar una conferencia a la mesa de trabajo, pero que fue expulsado al abordar "asuntos para los que carecía de autorización de seguridad". Entró en contacto con los miembros de la "sociedad Dundee", grupo élite de oficiales de inteligencia dentro de la NSA que formaban un grupo secreto dentro del 'palacio de los puzzles', apelación dada a dicha agencia. El grupo había redactado el monográfico Hipótesis OVNI y preguntas de supervivencia, circulado en secreto a distintas agencias en 1977.

Una cita textual de dicho documento nos dice: "Observadores militares capacitados han reportado numerosos OVNIS que se comportan como cohetes o aviones de alta velocidad y alto rendimiento. El fenómeno a veces parece desafiar la detección por los radares, ocasionando interferencia electromagnética masiva. Ciertamente, es muy importante descubrir la naturaleza de estos objetos o plasmas antes de que cualquier enemigo eventual consiga utilizar sus propiedades para construir un dispositivo o sistema capaz de burlar o bloquear nuestros sistemas de detección en el aire y el espacio".

La NSA, según descubrió el autor, ha tenido la misión de monitorear y evaluar los alegatos mundiales de actividad OVNI en secreto desde 1972. Es obligatorio remitir toda la inteligencia de señales (SIGINT) repopilada a nivel mundial al Fuerte Meade, sede de la agencia.

Howard Blum concluyó su obra afirmando que a pesar de toda la información suministrada y las peripecias que había pasado, no había encontrado prueba fehaciente del fenómeno ovni, la misma conclusión alcanzada por los integrantes de la mesa de trabajo. El silencio oficial, según Blum, no se debía al miedo a los extraterrestres, sino a confesar la existencia de grandes lagunas en el conocimiento que tiene el gobierno sobre ciertos temas.

Posterior a la publicación del libro se supo que el coronel Harold Phillips no era otro que el coronel John Alexander, director de pruebas de armas no mortíferas en el laboratorio de Los Alamos, Nuevo Mexico (LANL). Otros integrantes de la mesa de trabajo resultarían ser los doctores Christopher Green, Hal Puthoff, Jack Verona, Ronald Pandolfi, Robert Wood y el general de tres estrellas Albert Stubblebine, comandante del mando de inteligencia y seguridad del ejército norteamericano -- nombres conocidos en la ovnilogía como parte del Aviary, la "pajarera" mencionada en los libros de William Moore y otros autores de la febril etapa noventera de los ovnis en EEUU.

Sunday, December 17, 2017

Encuentro OVNI en Alabama, EEUU (1983)



Encuentro OVNI en Alabama, EEUU (1983)
De los expedientes de la organización APRO

El siguiente caso es el resultado de una pista suministrada a APRO por Bob Gribble de Phenomena Research Hotline, y el seguimiento e investigación realizado por el investigador de campo Ed Brown. El nombre completo del testigo y algunos nombres que identifican el lugar exacto para proteger al sujeto conforme a su petición.

La Sra. Pat Norris, 28, vive con su marido, Carl, y tres hijos en un suburbio de Mobile, Alabama. La noche del 3 de febrero de 1983, visitó una amiga en la ciudad de Mobile, y cuando el marido de la amiga regresó a casa del trabajo, Pat se dirigió a su propio hogar a noventa minutos de camino. En cierto momento, sintió una explosión. Su automóvil comenzó a vibrar, dificultando su conducción. Consiguió salirse del camino que transitaba, detuvo la marcha y se asomó para ver si el sonido procedía de la transmisión el vehículo, pero no lo era.

La señora prosiguió su camino y la vibración se detuvo. Ejecutó otro viraje a lo largo de un camino vecinal y pudo que ver el bosque estaba iluminado con una luz deslumbrante. En un momento pensó que un helicóptero realizaba una búsqueda debido a la intensidad de las luces, y llegó a sentir miedo. Detuvo su coche de nuevo, y en aquel momento llegó a ver un enorme objeto a 1/2 milla al oeste. Ahora cree que la explosión fue causada por este objeto al aterrizar sobre una cantera que existe en la zona.

El aparato era descomunal. Pat estimó su altura en 7 a 8 pisos (70 a 80 pies) y del ancho de "seis postes de teléfono" (210 pies), y parecía acercarse a ella a unas 4-5 millas por hora. La noche era despejada y fresca se había desplazado con las ventanas cerradas. Después de la explosión, observo que "un viento abrupto, un sonido de alta intensidad, y un sonido bramante" acompañaron la detonación. Hizo hincapié en el "sonido del viento, que parecía el de un tornado".

En cierto momento, cuando tenía al objeto cerca, los sonidos se extinguieron en su totalidad. El silencio era total y la Sra. Norris perdió todo el miedo que se había apoderado de ella. Salió de su vehículo para visualizar el objeto misterioso sin obstáculos e hizo lo posible por absorber todos los detalles, sintiéndose "como una niña llena de alegría indescriptible".

El Sr. Norris afirmó que a pesar de que Pat le informó sobre el avistamiento, no estaba consciente de que el hecho había sido tan transcendente hasta que su esposa comenzó a sacar prestados libros de OVNIS de la biblioteca local.

Pat Norris estima que el evento tuvo una duración de 5 minutos. Cuando el aparató se manifestó, la señora se fijó en la cubierta superior de la nave, que tenía una ventana alargada con una extensión estimada de 53 pies. Le fue posible distinguir unas veinte a treinta personas por esta ventana que hacían caso omiso de su presencia, como si presenciara el cambio de turnos de una fábrica. Las personas no parecían estar mirando por la ventana. Eran de tez blanca, vestidos en trajes enterizos blancos. Pensó que su altura era comparable a la nuestra, cinco pies con diez pulgadas, delgados pero de pecho más abultado, cráneos un tanto más prominentes, sin cabello. No detectó nada anormal en sus ojos. Lo que le llamó la atención era la delicadeza con la que se movían, a pesar de que la atmósfera de a bordo le parecía "estéril".



Debajo de este ventanal había una ventana opaca rodeada de blanco. Esta ventana consistía de secciones que estaban encastradas y tintadas.

Debajo del centro de la nave, una puerta se cerraba de derecha a izquierda. Le fue posible ver una "calle" hecha de un material tan oscuro como el asfalto, con equipos tubulares y rectangulares a su lado. Pudo ver remaches y claraboyas en toda la nave. Afirmó que le fue posible ver las claraboyas a la perfección, mirando hacia el interior de la nave. Pudo ver algunos detalles de construcción, así como "enormes vigas como las que usamos para armar barcos y soportes para aguantar los cristales que había dentro". El lado inferior estaba escalonado hacia arriba. La estructura le hizo pensar en la de un barco o submarino. Aseveró que le parecía sumamente posible, de hecho probable, que la nave pudo haber sido fabricada aquí en la Tierra.

El fondo de la nave formaba una cruz formada por espejos de un pie cuadrado, rodeada por una "cubierta de observación" ocupada por tripulantes. A diferencia de la cubierta superior, las personas se asomaban, y la señora Norris pudo escuchar una suerte de anuncio (casi un gruñido) que provenía de la parte de la cubierta de observación que tenía más cerca. A estas alturas, la señora Norris considera que los desconocidos no se habían percatado de su presencia hasta que estaban directamente sobre ella.

La nave giró en dirección sur, alejándose del lugar en que Pat estaba estacionada. Dijo que la nave se mantuvo en la zona boscosa y que no volvió a cruzar la carretera 90 de nuevo. Era posible que el objeto se encaminara hacia Irvington o Pascagoula. Ilumino la zona boscosa con proyectores blancos, disponía de luces rojas y azules a sus costados y que apuntaban hacia las nubes antes de volver a enfocarse sobre el terreno.

Le informó al Sr. Brown que había hecho plegarias por tener semejante avistamiento. Contaba con considerable material onírico antes y después del avistamiento del 4 de febrero. Sus sueños más recientes incluyeron un examen físico detallado y un 'barrido' de su estado emocional.

Pat llegó a su casa a las 1:10 a.m., una vez que el objeto se perdió de vista.

[Traducción (c) 2017 S. Corrales para Arcana Mundi]

Saturday, December 16, 2017

La década de los '40 - OVNIS anteriores a Roswell



La década de los '40 - OVNIS anteriores a Roswell
Por Scott Corrales para Arcana Mundi © 2017

"En el verano de 1941, cuando tenía doce años de edad, llegué a ver lo que era, sin duda, una nave espacial o platillo volador.

"Fue durante el mes de junio. Viviamos en la Sierra Nevada en aquel entonces. Mi padre era minero, extaryendo oro por algunos dólares que lograba recaudar para conseguirnos comida. Viviamos a 21 millas al norte del asentamiento más cercano, el pequeño poblado de North Fork, situado a 50 millas al norte de la ciudad de Fresno.

"La primera vez que vi aquel extraño objeto fue durante una caminata con mi tío Cort al regreso de un viaje de pesca. El objeto era tan grande y redondo como el sol cuando sale sobre las montañas. Descansaba sobre un gran claro al otro lado del rio San Joaquín en la montaña Kaizer. El objeto parecía tener un diámetro de al menos 500 pies, con un brillante color blanco plateado - resplandecía como si fuese mercurio, a veces. Mi tío Cort se rio y dijo que parecía el mismo sol, burlándose de ello. Mi padre lo vio luego, afirmando que podía ser alguna especie de tienda de campaña. Nadie le presto mucha atención, pero lo miré la mayor parte del día hasta que se fue y nunca regresó. A miro hacia aquel punto en la montaña donde reposaba, pero jamás ha vuelto.

"El camino hacia el sitio donde se había posado la nave espacial - o lo que fuese - hacia el recorrido por un cañón empinado, subiendo a lo largo de un desfiladero muy profundo. Un total de seis millas de cañones vertiginosos que recorrer. De haber sido mayor, me hubiese aventurado a ver lo que era este gran objeto brillante. Se mantuvo en el mismo lugar en el claro cerca de la cima de la montaña por espacio de casi dos semanas.

"Una mañana, mi hermano Don llegó corriendo desde afuera, diciendo que un objeto blanco del tamaño de la luna estaba volando sobre Chutee (una gran montaña). Salí a ver, pero ya no estaba. Miré a la cima del monte a ver si el gran disco aún estaba sobre la cima, pero ya no estaba. Nunca regresó. Siempre me siento un poco triste al pensar sobre esto, porque sabía que se trataba de algo extraño y misterioso que me gustaría haber visto de cerca. De haber tenido una cámara disponible, le hubiese sacado fotos sin duda alguna".

Lo anterior es el texto de una carta remitida a Ray Palmer, director de la revista Flying Saucers, en el año 1954 por un hombre llamado George Wisseman, vecino de North Fork en el estado de California, EEUU. El autor de la carta no se jacta de haber hecho contacto con extraterrestres, ni de tener información de fuentes gubernamentales, ni ninguno de los requisitos indispensables para llegar a la fama en el mundo ovnilógico actual. Se trataba sencillamente de un niño de doce años que vio un fenómeno extraño el mismo año en que EE.UU. se vería atacado por el imperio japonés en Pearl Harbor. El gran objeto luminoso posado sobre la montaña nos hace pensar en casos más recientes en la Argentina, concretamente el evento del ovni visto sobre las laderas de un cerro.



En el mes de marzo de 1945 - a meses de la detonación de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki -un testigo anónimo presenció algo que solo pudo clasificar como una 'nave espacial'. El testigo vivía en la población de Belfast, Maine (EEUU) en una pequeña aldea a la orilla de la bahía de Penobscot, y estaba enfrascado en la cacería de ardillas cuando "un tremendo objeto alargado apareció justo por encima de la arboleda." Preso del miedo, el hombre no pudo hacer más que contemplar la forma en que el aparato desconocido se desplazaba con gran lentitud sobre las copas de los árboles. La punta de objeto apuntaba ligeramente hacia la superficie, siguiendo el trazo de un sendero que se abría paso por la superficie.

Sin pensarlo dos veces, el atónito testigo se lanzó a la carrera, siguiendo al objeto, pensando que podía tratarse de un dirigible a punto de estrellarse - algo que no resultaba del todo fantasioso, puesto la imagen de la destrucción del Hindenburg en Lakehurst, Nueva Jersey, en 1937, seguía viva en la mente popular. Pero el enorme objeto quedó ocultado por la densa arboleda mientras que el testigo corría en su dirección general.

En un momento dado, el testigo llegó a un claro en el bosque justo a tiempo para ver como el formidable objeto fusiforme se estrellaba contra la tierra.

"Me detuve en seco", explicó el testigo, recordando el evento. "El objeto acabó por hendir un enorme pino al lado opuesto del claro. Nubes blancas salían de la panza de la gran nave, con un olor a caucho quemado. Aún así, el objeto estaba intacto. No pude ver ninguna abertura en el costado ni señales de movimiento. Me quedé a la orilla del claro, pasmado. Las dimensiones del objeto eran verdaderamente prodigiosas, y creo que sería posible haber colocado varios bombarderos B-36 en su interior. Totalmente petrificado, llegué a ver como el extremo inferior del enorme objeto se alzaba con un zumbido cuya intensidad iba en aumento. Habiendo alcanzado la horizontal, el objeto comenzó a girar lentamente como una pelota de futbol americano en movimiento. Su rotación aumentaba a la par que se intensificaba el zumbido, convirtiéndose en una especie de aullido sordo que me obligó a taparme los oídos".



Entonces sucedió lo inesperado: el coloso despidió hebras delgadas de un material sumamente fino (¿el cabello de ángel que solía asociarse a los OVNIS en las primeras décadas del fenómeno?) y su estructura mudó de un color negro mate a un blanco metálico. Posteriormente se elevaría en vertical a una velocidad prodigiosa, desapareciendo por completo de vista.

Totalmente aturdido por su experiencia con lo desconocido, el testigo regresó a casa y relató el evento a sus amigos, que se mofaron de él, tildándolo de fantasioso. No obstante, un grupo de hombres regresó al lugar de los hechos, llegando a ver enorme pino hendido a la mitad, achacando su destrucción por un relámpago. El testigo nunca cambiaría de parecer: había presenciado el descenso abrupto de una nave nodriza que había sufrido alguna especie de desperfecto.

El boletin Flying Saucer News Service, Vol. 1 No. 8 1955 recoge dos avistamientos muy interesantes de objetos fusiformes. El primero de ellos fue reportado por el astrónomo aficionado George Pitcovich, vecino de Newton Falls, Ohio (EEUU) que se encontraba mirando al cielo con su telescopio una buena noche en 1946. A eso de la 1 de la madrugada pudo ver "una serie de luces" que se acercaba a gran velocidad desde el suroeste. Enfocando su telescopio hacia la inusitada formación, llegó a ver que se trataba de una serie de resplandores en el costado de un largo fuselaje de grandes dimensiones. El aparato "parecía ser enorme y estar a gran altura", según las declaraciones de Pitcovich. Los resplandores tenían tonalidades rojas o violáceas.

Sunday, December 10, 2017

Militares contra el misterio (2da Parte)



Militares contra el misterio (2da Parte)
Por Scott Corrales (c) 2017

Las erupciones volcánicas figuran entre los fenómenos naturales que inspiran pavor y asombro a la humanidad. Algunos estudiosos especulan que nuestros antepasados prehistóricos, absortos ante la manifestación de magma, ceniza y truenos, no dudaron en adorar a los volcanes como dioses y tal vez agarrar, con miedo, trozos de madera ardiente que constituirían el descubrimiento del fuego y el comienzo de la "edad tecnologica" hace doscientos mil años. Han sido pocas las erupciones al norte de México, y la que más trascendencia ha tenido corresponde a la explosión de Mount St. Helens en 1981, momento histórico represntado en numerosos documentales y películas, sin contar los libros y estudios geológicos que aún se siguen publicando.

Hay un aspecto menos conocido de este momento en la historia, y es el que nos proponemos tratar aquí. Desde el siglo XIX, cuando los primeros cazadores europeos se internaron en lo que conocía como "el territorio de Oregón", enorme expansión de terreno disputada por las potencias del momento - Rusia, Inglaterra y España- los nativos les advirtieron que no deberían acercarse a la imponente cumbre, puesto que sus alrededores eran la morada del temible sasquatch (o el "matlog" que figura en los escritos de José Mariano Moziño Suárez, http://arcanamundiblog.blogspot.com.ar/2013/03/haciendo-historia-bigfoot-el-virreinato.html). Aunque la ciencia se niega a aceptar la existencia de estos seres, se circuló la creencia de que la devastadora erupción volcánica seguramente había decimado - o tal vez aniquilado del todo - a los escurridizos gigantes del bosque.

Esta creencia infundada, sin embargo, adquriría contundencia cuando muchos uniformados, en su mayoría policías militares del ejército de los Estados Unidos, comenzaron a discutir el asunto en décadas posteriores. El libro Who’s Watching You? An Exploration of the Bigfoot Phenomenon in the Pacific Northwest de la autora Linda Suchy nos presenta el relato de un hombre, empleado de la Weyeraeuser, una de las empresas madereras más grandes del mundo con 27 millones de acres a su haber en Canadá y EEUU, presenció la manera en que elementos de la Guardia Nacional había reunido montones de cadáveres de animales muertos a causa de la erupción y los gases venenosos. Uno de estos montones estaba custodiado por guardias armados y tapados por una gran lona. Al quitar la lona para depositar los cadáveres en vehículos, el testigo se sorprendió al ver que eran cadáveres de sasquatch, algunos de ellos calcinados y otros cubiertos de ceniza. Los soldados le advirtieron que guardar silencio sobre lo visto era esencial, y que los restos mortales "serían llevados a algún lugar para estudiarlos" y que no convenía preguntar mucho más sobre el tema.

Otras versiones mencionan la presencia de enormes helicópteros militares Chinook que llevaron en volandas a los cadáveres calcinados de estos seres, que fueron hallados a lo largo del cauce del rio Cowlitz, tributario del podoreso Columbia. Elementos de la policía local y de la oficina del comisario afirmaron haber visto los brazos y piernas quemadas de estas criaturas sobresaliendo de una gran red que colgaba de una cuerda unida al fuselaje del Chinook. Como si fuera poco, el autor Robert Lindsay reproduce una entrada del Bigfoot Track Record que indica que un un total de 20 cadáveres de Piegrande habían sido sacados de las aguas del rio antes de ser enterrados en un relelno sanitario, y como colofón, el detalle alucinante de que uno de estos seres, sufriendo de quemaduras graves, había sido rescatado por miembros de la tribu yakima y posteriormente confiscado por militares.

Monstruos de la costa este

Entre 1973 y 1976, la región del estado de Maryland entre las concentraciones urbanas de Baltimore y Washington D.C. experimentaron una racha de avistamientos de “grandes monstruos peludos” que a pesar de su hirsutez y tamaño no tenían nada que ver con el célebre Bigfoot o Pie Grande de la costa del Pacífico. Estas violentas criaturas merodeaban el entorno suburbanita de White Marsh (donde ahora existe un importante centro comercial), atemorizando a los vecinos y desafiando a los agentes del orden público que no sólo las vieron, sino que dedicaron gran parte de su tiempo libre a perseguirlas. Para estos policías municipales y estatales, las criaturas de ojos verdes fosforescentes y gritos ensordecedores no eran fruto de ningún azar evolutivo, sino de la mano del hombre. En un incidente ya legendario, uno de estos seres se dedicó a lanzar grandes barriles llenos de productos líquidos contra los policías que se habían personado al patio de un almacén en el que merodeaba el intruso.

El sargento George Brooks del cuartel del condado de Essex recordó un caso de 1976 en el que una vecina de Harewood Park se comunicó con las autoridades después de haber visto un ente simiesco de 2 metros de estatura corriendo por el patio de su casa. El sargento Brooks quedó atónito al llegar al lugar de los hechos para descubrir que el perro pastor alemán de la señora – un animal de noventa libras de peso – había sido desgarrado a la mitad por “algo” de fuerza descomunal. El policía afirmó haber encontrado huellas de pisadas y haber escuchado un grito ensordecedor que provenía desde la arboleda cercana. “Cuando llegamos al lugar encontramos las huellas y hallamos fibras de pelo cuando aquella cosa atravesó una alambrada de púas. Escuchamos sus gritos, pudimos oler su hedor a azufre, vimos sus huellas, pero nunca pudimos verla. Pensamos que pudo haber nadado desde el Arsenal Edgewood (el antiguo nombre del polígono de Aberdeen) y que pudo haberse tratado de alguna especie de mutación genética. Los militares estaban muy interesados en el caso, pero jamás nos llevamos bien con ellos, si enteniende lo que le quiero decir”. (Entervista con Mark Opsasnick, revista Strange No.3, p. 65).



En junio de 1976, Clive Miller, otro vecino de Harewood, manifestó que docenas de soldados provenientes del polígono de Aberdeen se habían internado en uno de los pantanos circundantes para salir con alguna especie de enorme animal muerto embutido en una bolsa de lona. La aparente captura del ente no puso fin a las manifestaciones de otras criaturas, que se prolongaron por varios años despues.
Tanto los elementos de la policía como los investigadores de lo paranormal comenzaron a recibir testimonios de pescadores y marineros que frecuentaban las aguas del golfo de Chesapeake cerca de la salida al mar del polígono de tiro Aberdeen. Los testimonios hacían mención de experimentos sumamente extraños que estaban tomando lugar en la isla Poole, un centro de investigaciones adosado al polígono. Tom Sobotka, el más visible de estos pescadores, hizo la siguiente declaración al prestigioso diario Washington Post (17 Octubre 1976): “Hay muchas cosas que están sucediendo en Edgewood que no conocemos: experimentos y mutaciones. Ellos lo mantienen todo en secreto, pero hallaron un orangután muerto cerca de las vías férreas hace dos meses. Un guardia me dijo que en la sección que tienen ahí hay cosas increibles, como experimentos con humanos...”
El pescador agregó que era facil encontrar mutaciones en las aguas que rodeaban la isla Poole, como “un pez con patas de ciervo” (por inverosímil que pueda sonar). Pero existía un hecho comprobado, y es que la isla había sido vedada a la población civil. La investigación pudo establecer la existencia de cantidades considerables de agentes teratogenicos como percloretileno, tri-iso-propilo fosfato y otros en la región, liberados accidentalmente o a propósito en el perímetro del polígono de tiro. La posibilidad de experimentos con hibridos de simios y humanos no fue desechada por los investigadores, cuyos expedientes mencionan al menos un caso de cruce simio/humano que fue detenido al último momento.

El historial de casos de aquel lejano año sugiere que algo en efecto se había escapado del antiguo polígono Aberdeen. En el mes de mayo, una vecina afirmó haber presenciado como un ser de dos metros de alto corría de un lado de su traspatio al otro – criatura que tal vez pudo haber sido responsable de la muerte por desangramiento de su perro pastor alemán. Los investigadores hallaron huellas de 45 centímetros y un hedor insoportable, escuchando también los alaridos del ser en la zona boscosa circundante. A los pocos días, los maquinistas de un tren de la AMTRAK vieron un ser peludo cruzando las vías en Harewood.

Recordando el misterio de la enigmática "bola Betz"



Recordando el misterio de la enigmática "bola Betz"

El curiosísimo artefacto conocido como la "bola Betz" - esfera que apareció misteriosamente en la casa de una familia de Jacksonville, estado de Florida, en la década de los '70 - ha permanecido como uno misterio de la ovnilogía durante décadas, pero ahora resulta que el misterio fue resuelto aquel mismo año 1974.

Escribimos lo siguiente en el libro OVNIS: Entre sueños y quimeras:

Según una noticia de Prensa Asociada del 12 de abril de 1.974, Antoine Betz y su esposa Gerri encontraron un objeto de forma esférica que pesaba unas veinte libras y cuyas dimensiones eran menores que las de una bola de boliche. El extraño artefacto parecía estar hecho de un metal altamente pulido y fue hallado justo en medio del patio delantero de la casa de los Betz.

La "bola Betz", como se le llegaría a conocer, era capaz de realizar proezas verdaderamente asombrosas, como rodar hacia un lugar determinado por su propia cuenta y regresar a la persona que la había hecho rodar; vibraba y zumbaba como respuesta a los acordes de una guitarra. El interés por la esfera la convirtió en la sensación del momento, llegando a atraer la curiosidad de la Marina de Guerra de EE.UU., que la pidió prestada a los Betz para someterla a una serie de pruebas. Los escépticos no demoraron en presentarse, alegando que la milagrosa esfera de metal no era más que una válvula de retención de una fábrica de papel, y la curiosidad del público se extinguió después de dicha aseveración.



Sin embargo, el investigador Bill Baker llegó a establecer que la "bola Betz" era tan increíble como se había pensado originalmente. Presentando los datos producidos por las pruebas oficiales, Baker comprobó que el objeto parecía albergar cuatro objetos distintos en su interior y que contaba con tres polos magnéticos no lineales: una anomalía científica. Si se le golpeaba con un martillo, el objeto producía sonidos como una campana; si se le colocaba sobre una mesa de vidrio, el objeto parecía ir "en busca" de la orilla de la mesa para luego alejarse de ella; si se inclinaba la superficie de vidrio, el objeto se desplazaba--asombrosamente--en el sentido contrario. La especulación sobre la verdadera naturaleza del objeto misterioso iba desde una sonda alienígena hasta un dispositivo antigravitatorio extraído de un OVNI derribado.


Esta es la información presentada en el boletín UFO Investigator:

"George T. Sassen, Jr. investigador regional de NICAP, ha presentado los siguientes resultados de su análisis detallado. Luego de que la familia descubriera la esfera, esta fue puesta en manos Chris Berninger del Escuadrón de Desmantelamiento de Bombas del Departamento de Defensa en Cecil Field. El objeto fue radiografiado con una máquina de 150KV. Esta unidad no fue capaz de penetrar la esfera, que fue remitida a la postre al Laboratorio de Materiales de la Instalación de Reelaboración Naval (Naval Air Rework Facility).

"El análisis radiográfico y de emisiones espectrografías comprobó que la esfera estaba hecha de acero inoxidable 431 (material de uso frecuente). La radiografía con una máquina de 300KV demostró que la esfera era totalmente hueca, con algunas inclusiones, conteniendo una bola con diámetro de 1/8 pulg., 2 o 3 bolas de 1/16 pulg., y residuos en polvo descritos como posiblemente arenosos. Las mediciones ultrasonicas establecieron que el grosor del muro de la esfera era de 1/4 de pulgada, con una exactitud de .01 pulg. El diámetro externo era de 7.96 pulg. con un peso de 21.34 libras.

"Con estas medidas, se determinó que esfera no contenía una masa apreciable de gases bajo presión. Había un tapón de 1/4 - 3/8 pulg. rectificado y pulido, soldado al costado de la esfera, posiblemente identificando la naturaleza del material particulado dentro de la esfera. El acabado superficial tenía un grosor de 127 micras con fuerte abrasión, como si la esfera hubiese rodado sobre hormigón, con una pequeña lámina triangular ausento. Puesto que el acero 431 es magnético, el laboratorio pudo localizar y marcar los polos. La esfera parecía tener un equilibrio perfecto y no exhibía comportamiento inusual sobre una superficie plana. De acuerdo con el Sr. Beringer, las extrañas acciones de rodamiento en casa de los Betz eran el producto de las deformaciones del viejo piso de piedra de la casa.

"La esfera también fue examinada por cinco científicos que formaban parte del panel del periódico National Enquirer sobre OVNIS, que estaba dispuesto a pagar $50,000 USD a cualquier persona capaz de presentar evidencia fehaciente de la vida extraterrestre.

"Lo único que no pudimos determinar es cómo fue que la esfera apareció en el patio de la casa de los Betz. La especulación más lógica sobre la naturaleza del objeto es que era parte de una válvula utilizada en el movimiento de líquidos corrosivos para una planta que convertía astillas de madera en pulpa.

"Los funcionarios de la empresa papelera St. Regis dijeron que habían descartado esta clase de equipo hacía ya unos 15 años. Quizás lo hayan conseguido de parte de algún ropavejero, dijo un portavoz de la empresa.

Tuesday, November 28, 2017

Guillermo Giménez: Caso Estancia La Dulce, Necochea, Argentina



Caso Estancia La Dulce, Necochea, Argentina
Encuentro OVNI con presencia de entidades amorfas


Una Investigación de: Guillermo Daniel Giménez / Necochea, Argentina



El año 1978 marcó importantes episodios OVNI en la República Argentina. El extremo sudeste de la provincia de Buenos Aires no estuvo ajeno a todas estas manifestaciones de presencias OVNI, aterrizajes y hasta encuentros con los tripulantes de estos objetos. Pero hubo un incidente de características importantes acontecido a fines del mes de agosto sucedido a unos 56 kilómetros de la ciudad de Necochea, más precisamente en la localidad de La Dulce, un establecimiento rural ubicado al noroeste de la ya citada ciudad balnearia.

Un incidente de importantes características por los hechos desarrollados, no sólo por la presencia de un gran objeto sobre la estancia sino también por la presencia de entidades amorfas que investigaban el lugar.

Pero veamos lo que nos decía por aquella época la agencia de noticias Télam.

Necochea, Set. 7 (Télam) – “Dos luces pequeñas descendieron del extraño aparato y llegaron hasta un galpón, luego se desplazaron rápidamente y surgieron entonces algo así como dos siluetas o formas difíciles de precisar”. Así comienza el relato de una experiencia, que no por repetida deja de ser extraña o alucinante, vivida por el matrimonio Arias que publica hoy el matutino local Ecos Diarios. La familia, integrada por Manuel Arias y su esposa Beatriz Turiella, relataron que la noche del 31 de agosto último, poco antes de las 10 de la noche se cortó la energía eléctrica. De pronto “nos sentimos atraídos por una luminosidad extraordinaria proveniente de un sector del establecimiento”, estableciemiento rural que habitan en la localidad de La Dulce. Al salir de la vivienda, vieron sobre una línea de alta tensión “un objeto muy grande, semejante a un silo para almacenar cereales, estacionado o suspendido en el aire a unos 800 metros de la casa”. Luego se desprendieron dos luces —dicen los Arias— que también “parecían flotar en el aire y vimos cómo en sus desplazamientos esquivaban obstáculos”. La publicación agrega que otro vecino, Lorenzo Parrachini vio “un objeto de singular luminosidad detenido sobre unos árboles en momentos en que la ciudad se hallaba a oscuras debido a un corte de corriente eléctrica. Fui a buscar a otros testigos, pero como no los encontré regresé al lugar justo a tiempo para ver cómo la luz se alejaba despidiendo unos reflejos verdosos. Eran las 23.15”. Los automovilistas que se desplazaban por la ruta provincial Nro. 88, según el diario, también vieron el extraño objeto.

Hasta aquí la información que nos brindaba Télam. Un incidente que acaparó la atención a la opinión pública en general y también a la comunidad ufológica, por la presencia de estas extrañas entidades amorfas muy pocas veces registradas en la República Argentina.

La Dulce, el lugar de los hechos

Como ya dijimos la localidad de La Dulce se encuentra a unos 56 kilómetros al noroeste de la ciudad de Necochea, 48 kilómetros por Ruta Provincial Nro. 86 y 8 kilómetros por acceso, en el extremo sudeste de la costa bonaerense en el propio partido de Necochea. Su situación geográfica es 38º 20′ Latitud Sur y 59º 12′ Longitud Oeste, y a una altitud de 88 metros sobre el nivel del mar.

El partido de Necochea se encuentra ubicado al SE de la provincia de Buenos Aires, sobre el mar Argentino en su lado sur. Linda al oeste con el partido de San Cayetano, al norte con el partido de Benito Juárez y al este con los partidos de Tandil y Lobería.

La ciudad de Necochea, cabecera del partido, se encuentra ubicada en el vértice SE a los 38º 34′ Latitud Sur y 58º 40′ Latitud Oeste.

El lugar de los hechos, conocido como Estancia La Dulce, es un establecimiento rural ubicado en la población homónima. Su nombre rememora a Nicanor Olivera, propietario de la Estancia La Dulce, la que tomó el nombre de una laguna ubicada en las inmediaciones.

Sus hijos fundaron la Estación Ferroviaria y fue en el año 1908 cuando don Nicanor Olivera cede tierras para el afincamiento de familias y el trazado urbano. Y es por esto, en homenaje a su persona, que la localidad se llame como su nombre.

Nicanor Olivera, más conocida como La Dulce, es una pequeña localidad de unos 2.100 habitantes. Se encuentra rodeada de fértiles tierras que le posibilitan grandes rindes en agricultura (trigo, maíz, girasol) y buen desarrollo para la ganadería.

La textura del suelo del partido de Necochea varía entre la franca —arenosa y franca— arcillosa. Por su alto contenido de materia orgánica son suelos aptos para los cultivos, ricos en calcio, potasio y en menor grado en fósforo. En su mayor parte cuenta con relieve llano, pero a lo largo de la costa marítima se extiende una ancha franja de médanos. En la región de La Dulce, el lugar es una llanura con ondulaciones que forman parte de la Región Pampeana Oriental y de la Llanura Interserrana, originada durante las formaciones precámbricas.

El OVNI y las entidades amorfas

Eran las 21:55 horas del 31 de agosto de 1978 cuando una tormenta azotaba la zona. En esos momentos la Señora Leonor Beatriz Turiella de Arias, mientras se encontraba tomando una ducha, es sorprendida por un apagón que le obliga a salir del baño y dirigirse a la cocina a tomar un abrigo. Allí observa que a través de una ventana de su casa, ubicada en la esquina de la misma, ingresaba una fuerte luminosidad.

Su esposo, Manuel Arias que en esos momentos contaba con 55 años de edad, se había acostado por el corte de la energía eléctrica y no vio la luminosidad que ingresaba por dicha ventana.

La Sra. Leonor Beatriz comentaría: “Era un brillo difícil de describir pero que me produjo por su intensidad la impresión de haber traspasado mi cuerpo”

El fenómeno fue como un haz de luz compacta, de color blanco iridiscente, que ingresó por la ventana encegueciéndola. “Cuando me quise ver a mi misma no me pude ver”, comentaría la Señora de Arias. La luz parecía atravesar las paredes de la casa, su origen era desde el exterior atravesando toda la esquina derecha del chalet.

Afuera de esta finca se encontraba un gran objeto oscuro que permanecía detenido aunque basculando sobre un grupo de 6 silos ubicado a unos 30 metros de la casa.

La Señora de Arias despierta a su marido y éste se dirige rápidamente hacia la ventana. Ahora toda la familia es testigo de estas evoluciones. En esos momentos el objeto se encontraba alejándose del chalet, sobrevolando una zona de sembradíos a unos 80 metros de los protagonistas. Luego continuó su marcha horizontalmente, con lentitud, quizá a unos 15 metros de altura, hasta detenerse sobre un monte de eucaliptos distante unos 800 metros.

Este objeto tenía un diámetro estimado en unos 8 metros, era oscuro, basculaba, y parecía sólido, según las palabras de Manuel Arias, esposo de Leonor Beatriz.

Tenía una hilera de 10 ventanillas luminosas que contorneaba la zona central del objeto. Estas ventanillas eran rectangulares, alargadas verticalmente, separadas por tabiques finos y oscuros. Emitían una intensa luz que variaba entre los colores blanco brillante y naranja.

La parte superior del OVNI era oscura y ovoide, mientras que la parte inferior era menos visible por fusionarse con la oscuridad de la zona. Según la familia Arias, podría ser también ovoidal. El OVNI se encontraba hacia la derecha del monte. Desde su posición, los protagonistas eran testigos privilegiados por la excelente visual que tenían desde la ventana. El objeto emitía un zumbido que se escuchaba a pesar de la distancia. Era similar a una turbina, comentaría Arias, que aumentaba y disminuía en forma cíclica, a la par que lo mismo sucedía con sus luces. En ese momento de la noche, corría fuerte viento y la oscuridad impedía ver la reacción de los animales ante la proximidad del fenómeno.

Pasados unos minutos, del objeto salieron dos luces rojas similares a focos de linternas que descendieron con suavidad y se movían una detrás de la otra, en dirección a los testigos. Estos focos parecían siluetas oscuras que avanzaban a una velocidad aproximada a unos 20 km/h.

Sus estaturas tenían entre 0,70 a 1 metro y su aspecto imposible de distinguir por la oscuridad de la noche. Los focos de luz parecían constituir la cara de estas entidades amorfas. Estos seres no tocaban el suelo, sino que parecían flotar a escasos centímetros de éste.

Sus movimientos eran continuos, rígidos, al llegar a los alambrados estos seres sortearon los mismos, elevándose hasta sobrepasarlos para luego descender y continuar su rumbo. Se aproximaron hacia un galpón, donde había máquinas y vehículos, giraron 90º y penetraron por un espacio existente entre el galpón y los alambrados. Allí desaparecieron por unos instantes y volvieron a aparecer. Para ello debieron sortear otros obstáculos, un monte de eucaliptos y una tranquera. Este corredor tiene unos dos metros de ancho y trece metros de largo, siendo su piso de ladrillos.

Aquí estos seres se encontraban en cercanías de otro galpón existente haciendo este circuito mucho más lento que el anterior, a paso de hombre, muy lento. Estos seres o enigmáticas figuras completaron otro segundo giro, y quizás más giros, siempre alrededor del galpón, mientras el OVNI continuaba basculándose en el cielo y emitiendo su zumbido. Es allí cuando los Arias deciden irse al dormitorio abandonando la observación. Momentos después, retornaron a la ventana comprobando que el gran objeto y los enigmáticos seres habían ya desaparecido.

La duración de todos estos fenómenos estiman que duró casi una hora.


La familia Arias en momentos de estos hechos estaba constituida por Manuel Arias, de 55 años de edad, su esposa Leonor Beatriz Turiella de Arias, de menor edad que su marido y su hijo de tres años.

Luego de estos hechos no se encontraron huellas, salvo una secuela fisiológica de shock emocional en la Señora de Arias por los momentos vividos. La zona donde se encuentra el chalet de la familia es rica en actividad agrícola-ganadera, en palabras del propio propietario dice que son campos productivos. En el momento de los hechos, estos campos pertenecían a los cuatro hermanos Arias. Hoy ya están divididos. Asimismo, a unos 3 kilómetros al sudeste existe una gran laguna de agua salada.


Fenómenos Asociados

Durante los hechos que protagonizaron la familia Arias la noche del 31 de agosto de 1978 en la Estancia de La Dulce, en Necochea, Argentina, se produce un corte de energía eléctrica en la misma. Manuel Arias considera que el corte eléctrico no sólo afectó su estancia sino también a toda la zona por el paso del OVNI.

El periódico local, llamado Ecos Diarios de la ciudad de Necochea, informó que: “El fuerte viento provocó un corte de energía en varios sectores de la región”.

Luego de estos hechos, la noticia circuló de boca en boca por toda la ciudad de La Dulce y localidades vecinas hasta que periodistas de Ecos Diarios cubrieron la noticia y así el país entero conoció este caso. Para la familia Arias fue tedioso atender a cuanto periodista de prensa escrita y/o televisiva llegaba al lugar. Por ese entonces la policía local “invitó” a la familia Arias a denunciar los hechos. Por todo esto Manuel Arias ya no quiere saber más nada del incidente, más aún, informó que si llegara a ver otra vez algún OVNI y descendieran los seres no lo informaría a nadie.

Su esposa comentaría: “Ahora estoy tranquila, no dudo de lo que vimos y desde esa noche antes de irme a dormir miro hacia afuera, sé que están, que están cerca de nosotros y que quieren comunicarse. Que no tienen intenciones de atacarnos. Si volvieran a visitarnos creo que saldría al patio sin ningún temor. No soy apasionada del tema, aunque leo algo, pero jamás he visto películas de ciencia ficción que pudieran haberme sugestionado”.

Días posteriores a estos hechos, la propia señora Leonor Beatriz fue protagonista de otras visualizaciones OVNI en la zona. Manuel Arias considera que: “Era una nave, era un módulo —vamos a decir— suspendido en el aire e irradiando luces… Pienso que ellos hacen siempre lo mismo, irradian todo con sus luces y luego se van… Ellos hacen lo que quieren y después se van…”

Cabe aclarar que durante este período se produjo una Micro-Oleada en la región de Necochea que detallo a continuación en forma resumida con 21 incidentes OVNI y que abarcó los meses de agosto y septiembre de 1978.


Caso 1: 22 de agosto de 1978, Necochea, 20:20 hs. Un objeto circular muy luminoso con luz intermitente fue visto volando en dirección Este-Oeste. Tuvo su origen en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires (región de Necochea), para luego extenderse a La Pampa, Río Negro, Neuquén, y extenderse a Chile, junto a otras provincias y países. Observación simultánea en más de 30 ciudades.

Caso 2: 22 de agosto, cercanías de Coronel Dorrego, 20:30 hs. Tres cazadores oyeron extraños pasos como de un hombre o un animal pesado, que provenían de un bosquecillo. Tras indagar sin resultado, comprobaron que la carne que estaban asando en un fogón, tenía gusto a azufre, teniendo luego síntomas de indisposición. Al ascender a su camioneta, vieron un objeto de 30 metros de diámetro por 1 metro de alto, circundado por una fuerte luz blanca y con una torreta negra. El OVNI comenzó a acercarse, se anuló el sistema eléctrico del vehículo y el OVNI pasó a una altura de 50 metros por encima de ellos, alejándose. El vehículo arrancó y los cazadores comprobaron que estaban avanzando en el sentido opuesto al que se dirigían antes de ver el OVNI.

Caso 3: 22 de agosto, Ramón Santamarina, Necochea, noche, 21:45 hs. Desde un automóvil vieron una “extraña nube gaseosa” con una marcada aureola transparente que emitía una intensa luz.

Caso 4: 22 de agosto, Ramón Santamarina, Necochea, noche. Un objeto más grande y brillante que la Luna llena volaba a baja altura, y se aproximó velozmente al automóvil de los testigos, luego pareció acompañarlos un trecho y se alejó emitiendo destellos.

Caso 5: 22 de agosto, Coronel Dorrego, noche. Un OVNI evolucionaba lentamente sobre la ciudad.

Caso 6: 25 de agosto, Ramón Santamarina, Necochea, 20:30 hs. Suspendido sobre un monte de árboles se vio un objeto que emitía fuerte luminosidad intermitente, con vivos destellos rojos y naranjas, desapareciendo después.

Caso 7: 31 de agosto, Estancia La Dulce, cercanías de Necochea, 21:55 hs. Los testigos, Leonor Beatriz Turiella de Arias y Manuel Arias, observaban un objeto oscuro y ovoide, situado cerca de unos cables de alta tensión. Del objeto se desprendían dos luces rojas, sostenidas por bultos extraños oscuros, estos últimos desplazándose esquivando obstáculos. Más tarde el fenómeno desaparece. Un encuentro con extraños seres que atemorizaron a los testigos.

Caso 8: 31 de agosto, cercanías de La Dulce, Necochea, noche. Otro vecino ve: “Un objeto volador de singular luminosidad detenido sobre unos árboles” en momentos que la ciudad se hallaba a oscuras debido a un corte de corriente eléctrica. “Fui a buscar otros testigos, pero como no los encontré, regresé al lugar justo a tiempo para ver cómo la luz se alejaba despidiendo unas luces verdosas”.

Caso 9: 31 de agosto, noche. Aproximadamente a la misma hora, unos automovilistas que se desplazaban por la ruta Provincial-Nacional Nro. 88, también vieron al extraño objeto.

Caso 10: 4 de septiembre, San Cayetano, noche. Un joven ve una fuerte luminosidad de 30 metros de largo, tras un monte de árboles.

Caso 11: 4 de septiembre, San Cayetano, noche. Un agricultor que se dirigía a esta ciudad, observa un OVNI, alejándose hacia el Oeste.

Caso 12: A principios de septiembre, Paraje San José, Necochea, noche. Dos testigos ven el paso de un OVN luminoso.

Caso 13: 5 de septiembre, ruta 86. La señora de Arias (protagonista del suceso del 31 de agosto), ve una nube blanca y brillante que se transforma en una medialuna rojiza. Aumenta su tamaño y se esfuma.

Caso 14: 8 de septiembre, La Dulce, Necochea, 20 hs. Un falso Sol iluminó el campo, palpitando con luz rojiza durante cinco minutos.

Caso 15: 8 de septiembre, ruta 86, kilómetro 20 (a pocos kilómetros de Necochea). A las 20:15 hs., un foco de cegadora luz rojiza, ilumina una estancia desde un monte de árboles. Los caballos se espantaron y dos corderos recién carneados comenzaron a asarse solos por el calor que emitía el OVNI.

Caso 16: 9 de septiembre, Necochea, mediodía. Tres objetos luminosos evolucionan sobre la zona céntrica de esta ciudad.

Caso 17: 10 de septiembre, ruta 86, kilómetro 85, noche. Una fuerte luz parecía “posada” sobre una línea de alta tensión, luego de 15 minutos, se alejó raudamente.

Caso 18: 12 de septiembre, La Dulce, Necochea. De una fuerte luz se desprende una estrella que va descendiendo en 8 etapas sucesivas.

Caso 19: 14 de septiembre, Necochea, noche. Un objeto que emitía luces alternadas rojas y verdes, pasó a gran velocidad de O a E.

Caso 20: 14 de septiembre, Juan N. Fernández, Necochea, 22:30 hs. Ocurrió a 500 metros de una casa y a 30 metros de altura. Un objeto plateado del que surgía una fuerte luminosidad, oscilaba sobre un monte de árboles.

Caso 21: Mediados de septiembre, Necochea, noche. Un objeto ovoide muy luminoso de color rojo sobrevuela la ciudad a gran velocidad en dirección Norte.

Esta micro-oleada, por mí descubierta y estudiada, se halla dentro de la basta región necochense.

¿Por qué tanta asiduidad de Fenómenos OVNI y presencia de extraños seres en toda esta región en tan poco tiempo?

Un nuevo incidente OVNI queda registrado en la casuística mundial con la presencia de entidades o seres de enigmáticas figuras frente a testigos de alta confiabilidad en el extremo Sudeste de la costa bonaerense argentina, en la región de Necochea.

Hecho Análogo

Podemos citar a modo de ejemplo otro incidente similar ocurrido a unos 120 kilómetros de la ciudad de Necochea, partido donde sucedieron los hechos de la Estancia La Dulce el 31 de agosto de 1978 a la familia Arias.

Son los primeros días del mes de enero de 1988 cuando en el barrio La Serena de la ciudad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. Los amigos Leonardo Fuster y Gabriel (de apellido desconocido), ambos de 18 años de edad, salían de la casa de unos amigos luego de una reunión donde participaron unos 15 jóvenes. Y caminando por las calles del barrio ya citado, fueron protagonistas de un hecho anómalo.

Eran cerca de la 1 a.m. cuando Gabriel observa una luz de color blanco que provenía de los bosques de Peralta Ramos. Se encontraba aproximadamente a más de 100 metros, era una luz más grande que un lucero. Los testigos dicen que era similar a un farol de la calle. Este objeto realizaba movimientos circulares y zigzagueantes a gran velocidad y sin emitir ruido alguno. Estuvieron mirándolo por espacio de un minuto hasta que Leonardo le dice a su amigo “dejalo de mirar”.

Seguían marcha y conversando hasta que un potente haz de luz blanca muy brillante se les acercó, cubriéndolos y encegueciéndolos por completo.

Momentos después este haz de luz se apagó y comenzó a levantarse una neblina o humo de distintos colores que se esparció para aparecer allí un pequeño ser. Gabriel toma su campera para cubrirse la cara y no ver más, ya que se encontraba muy asustado mientras que Leonardo continuaba mirando.

El ser o “la cosa” como la llamaron, tenía entre 50 y 60 cm. de estatura, era de color marrón y con dos ojos cuadrados de color rojo, no se le vieron brazos, piernas, manos, boca, nariz, nada, sólo estos ojos.

Este ser flotaba en el aire sobre el cordón de la vereda. Realizó un movimiento hacia Gabriel y luego hacia Leonardo mirando fijamente a este último.

El ser de enigmática figura se encontraba a unos 3 metros de distancia.

Gabriel le dice a su amigo Leonardo que “no lo mires más, dejalo” pero éste quería verlo. En esos momentos surge nuevamente el humo de colores detrás del ser, causando su desaparición. El haz de luz de color blanco también volvió a aparecer para enceguecerlos y es allí donde Gabriel lo toca a Leonardo pensando que se lo habían llevado. Este le dice que no y observan el origen de la luz: un gran objeto circular de color plateado de forma ovoide con varias ventanillas.

La luz que los había enceguecido se mete dentro del objeto. A través de las ventanillas se veían seres que se movían de un lado a otro, estos eran de color negro.

El OVNI se encontraba sobre unos terrenos a una distancia de entre 8 y 10 metros de altura. Produciendo un fogonazo se retira a una velocidad impresionante en dirección a los bosques de Peralta Ramos, donde se pierde. Al irse el OVNI produce un zumbido similar al viento.

Al terminar la experiencia Leonardo le pregunta la hora a Gabriel y asombrado éste último le responde que eran “las 5.30 de la madrugada…” Habían pasado cuatro horas y media observando al ser, mientras que para ellos fueron sólo unos pocos minutos. Leonardo sólo sufrió dolores de estómago y vómitos de color oscuro cuando regresó a su casa, según relato de su madre.

Al día siguiente comentaron lo sucedido y los vecinos del lugar les informaron que era común ver “luces extrañas”. Les llamó la atención una fuerte tormenta que se desató en el lugar, provocando cortes de energía eléctrica. Pocos días después también Leonardo junto a su madre observarían otros fenómenos en el cielo, incluyendo objetos moviéndose en direcciones diversas.

La similitud de este caso con lo sucedido a la familia Arias es contundente:

Los haces de luz compactos dirigidos hacia los protagonistas como inicio de los hechos.

Un objeto ovoidal con ventanillas para los dos episodios. El objeto muy similar para ambos incidentes.

Los seres o entidades de características muy parecidas también para ambos casos. A pesar que en el incidente de la Estancia La Dulce eran dos seres, y en el caso La Serena sólo uno, éstos eran de siluetas amorfas, sin brazos, ni piernas, ni nariz, ni boca, sólo esos ojos brillantes en ambos episodios.

En los Arias “los focos parecían constituir la cara de estas siluetas”, eran dos luces rojas y en “la cosa” también eran rojos, cuadrados.

Parecía según Leonardo Fuster que era un “robot”, algo sin vida que estaba allí para investigar. Para Manuel Arias “ellos hacen lo que quieren y luego se van…”

Ambos flotaban sobre el piso. Sus alturas de 0,70 a 1 metro para un caso y entre 0,50-0,60 m para el otro.

Respecto a los animales, en ambos casos no se registraron comportamientos extraños, o no los advirtieron.

Podemos mencionar también como fenómenos asociados las tormentas sucedidas, durante el hecho en un caso, y horas más tarde en el otro, como así también el corte de energía eléctrica durante los hechos del caso Arias y los cortes horas más tarde en el hecho del barrio La Serena.

Aunque tenemos los registros que durante los primeros días de enero se produjo un corte energético en el tendido de Sistema de Interconexión Necochea-Mar del Plata que duró más de una hora, cabe aclarar que los testigos no recuerdan bien la fecha de los hechos vividos por ellos. Pero afirman que sucedió durante la primer semana de enero, según Leonardo y Gabriel.

Luego de estos encuentros, en el caso de la familia Arias de La Dulce, Necochea, los protagonistas quedaron sorprendidos y asombrados por lo vivido. Comenta Arias que ellos “…a lo mejor nos estaban viendo a nosotros… Como es una cosa como esa, a lo mejor nos temen a nosotros y nosotros les tememos a ellos…” La señora de Arias sufrió un shock emocional luego de los hechos por los momentos vividos. Pero hoy está más tranquila, sabe “que están, que están cerca de nosotros y quieren comunicarse…”

En el caso del barrio La Serena luego de los sucesos vividos, tanto Gabriel como Leonardo se sintieron mucho mejor, como si tuvieran más energía. Esto les duró por aproximadamente dos días. Sólo Leonardo Fuster sufrió una descompostura al llegar a su casa.

En ambos episodios los testigos también son protagonistas a posteriori de estos encuentros, de la visualización de otros Fenómenos OVNI, tanto la señora de Arias como Leonardo Fuster junto a su madre.

Otros testigos también verían diferentes manifestaciones OVNI en toda la zona de Necochea y Mar del Plata, antes, durante y después de los hechos.

Sin duda nos encontramos ante dos incidentes muy importantes, sucedidos a pocos kilómetros de distancia uno del otro. Dos encuentros de manifestaciones OVNI con presencia de entidades amorfas, con testigos de buena confiabilidad y de características muy similares, quedando registrados de esta manera dentro de la casuística mundial.

Caso Estancia La Dulce en Necochea, y Caso Barrio La Serena, en Mar del Plata, sucedidos ambos en la costa Sudeste de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina.


Fuentes de Investigación:

-Ecos Diarios de Necochea, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
-Retorno a La Dulce, investigación de Rubén Morales, Buenos Aires, Argentina.
-Revista Cuarta Dimensión Nro. 188, Dirección: Fabio Zerpa, Buenos Aires, Argentina.
-Investigaciones propias de Guillermo Daniel Giménez.

Saturday, November 18, 2017

Misterioso Objeto Volador en la Costa del Pacífico



Misterioso Objeto Volador en la Costa del Pacífico
Por Scott Corrales (c) 2017


Un misterioso avión sobrevoló la costa del Pacífico estadounidense el 25 de octubre de 2017, atravesando los cielos de la región montañosa de California con rumbo a la frontera canadiense.

Los avistamientos en cuestión se produjeron de día, a eso de las 16:20 horas, involucrando un número de pilotos de aviones de línea, el negociado federal de aviación (FAA) y el mando aeroespacial norteamericano (NORAD).

El incidente comenzó cuando la torre de control de Seattle intentaba comunicarse con un objeto sin transpondedor que se negaba a identificarse a una altura superior a los treinta mil pies. El radar primario indicaba tener dificultades en rastrear el objeto, resultando en el lanzamiento de interceptores F-15 desde el aeropuerto internacional de Portland en Oregón.

La página web de Matt Drudge – The Drudge Report – indicó que el aparato “carecía de plan de vuelo, transpondedor, y tampoco transmitía señales para evitar colisiones en el aire.” La web ntd.tv cita el testimonio de un usuario del portal Reddit, presentado originalmente por Tyler Rogoway, que reza así:

“Actualización de las 0500zulu. Llamé a SEA ARTCC. El caballero con quien hablé me dijo que el centro de Oakland les había dado aviso sobre el avión. Por algún motivo les resultaba imposible rastrearlo en el radar primario, y ahí fue cuando escuché que harían uso de aviones de línea para el rastreo visual. El último de los aviones descendió hacia Portland y le perdió el rastro. Los interceptores salieron volando de PDX (Portland), dieron vueltas por algún rato, y eso fue todo”.

[Transcripción aproximada de lo que aparece en las grabación presentadas. La grabación entera está disponible en http://archive-server.liveatc.net/kmfr/ZSE-KMFR-14-15-Oct-25-2017-0030Z.mp3]

Torre: Nivel de vuelo 350
Piloto: Nivel de vuelo 380. Centro, divisamos un avión desconocido en la posición de la 1.
Piloto: Nivel de vuelo 4712
Torre: Roger, ¿nos pueden ayudar, por favor?
Piloto: Ah, avión desconocido en la posición de la 1.
Piloto: Distancia estimada tres siete cero
Torre: Gracias
Torre: ¿Se trata de un contacto visual o...?
Piloto: Negativo, no hay TCAS. Solamente visual
Torre: Delta 4785, cuatro nueve siete
Torre: Oakland Center [secuencia de números]
Piloto: Estimamos que está 12 a 15 millas de distancia, decididamente más lejos de lo que estaba antes. Resulta difícil verlo, pero aún lo vemos ahí.
Torre: 747, está entre el 1 y el 2?
Piloto: Sí, afirmativo - entre la posición del 1 y el 2.
Torre: Delta 500, contactar Oakland Center 11917
Piloto 2: United 612, Seattle.
Torre: Adelante.
Piloto 2: Mirando afuera a la posición de las 3 a una de distancia de cinco millas hay un avión por 370 más o menos
Piloto 1: Sí es un avión blanco a unas diez millas de distancia. Parece que se dirige hacia el norte lentamente.
Piloto 1: Delta 4712, resulta cada vez más difícil verlo, así que definitivamente se aleja de nosotros. ¿Nos puede decir la tripulación de United qué clase de avión es?
Torre: Si, tienen contacto visual ahora. Están unas 20 millas más adelantados a ustedes. Trataremos de obtener más información.
Piloto 1: Bien.
Piloto 2: United 612 aquí. Sí es un punto blanco. Lo vemos, pero no tenemos identificación. Sencillamente está ahí.
Torre: United 612, ¿puede estimar la altura? Mantenga nivel 240. Comuníquese con la torre con 240.
Piloto 1: Sí, parece estar a unos 4000-5000 pies por encima de nosotros.
Torre: 2484 comuníquese con el centro de Seattle.
Piloto 3: [Secuencia de números] tres dos cero siete Yankee
Torre: Comuníquese con el centro
Piloto 3: tres dos cero siete Yankee, gracias.
Piloto 2: United 612 [secuencia de números]. Tenga buen día.
Torre: United 612, ¿me puede actualizar algunas cosas? ¿Todavía tiene aquel aparato a la vista? ¿La velocidad relativa del mismo y su posición?
Piloto 2: Sigue en el punto de través y debe ir a la misma velocidad que nosotros, con un vector muy ligero hacia el este, y como dije, unos tres mil a cuatro mil pies sobre nosotros.
Torre: United 612, Roger. ¿Así que verdaderamente no puede estimar la distancia?
Piloto 2: Sí, continúa a unos diez o quince millas de distancia. Si desconoce el tamaño del avión resulta difícil estimar.
Piloto 4: 3207 Alaska. Tenga buen día.
Torre: Señor, le quiero informar sobre una situación anómala. Trafico a la 1 a la altura de tres cinco cero y tres siete cero. Resulta difícil ver [ininteligible] entre Crater Lake y justo al oeste de Crater Lake.
Piloto 4 (?): Estaremos al tanto.
Torre: United 612, comuníquese con el centro de Seattle 132.07
Piloto 2: 3207, 612, cambio.
Torre: Con base a su última posición conocida a la 1, a 10-20 millas de distancia.
Piloto 1: Aún tenemos contacto visual con el mismo. Uno, dos, digamos 20 millas.
Piloto 2: Sí, lo tengo a la vista.
Torre: ¿Así que lo tiene a la vista?
Piloto 2: Sí.
Torre: Si puede, deme una identificación acerca de qué clase de avión o altura.
Piloto 2: Parece estar a nuestro mismo nivel, y no puedo distinguir el tipo.
Torre: OK, ¿y es de color blanco?
Piloto 2: Si, lo veo de cara al sol.
Torre: Gracias.


Este evento es una de las pocas ocasiones en las que existe un testimonio disponible al público del intercambio referente a un objeto con el aspecto de una "cuña blanca" (white wedge, en inglés). La torre de Seattle - Seattle Control - hizo lo posible por rastrear al intruso a la par que se desplazaba por el valle de Willamette, pero el enigmático objeto no aparecía en los sistemas de prevención de choques (TCAS) en los aviones de pasajeros.

También es una de las pocas ocasiones en que el mando aéreo (MORAD) se pronunció sin ambages sobre la naturaleza del evento. El evento efectivamente incluyó el "scramble" de interceptores F-15C del ala aérea basada en la ciudad de Portland, y los pilotos de varias aerolíneas contribuyeron al seguimiento del "aparato blanco" a una altura de 35,000-40,000 pies. Sin embargo, el despliegue de aviones militares no fue capaz de localizar al intruso sobre las nevadas montañas del noroeste americano. Tampoco resulta muy lógico que los militares sometiesen a prueba un aparato secreto en medio de un corredor aéreo tan activo, disponiendo de enormes zonas vacías en el centro del país, Canadá o Alaska.