Saturday, November 18, 2017

Misterioso Objeto Volador en la Costa del Pacífico



Misterioso Objeto Volador en la Costa del Pacífico
Por Scott Corrales (c) 2017


Un misterioso avión sobrevoló la costa del Pacífico estadounidense el 25 de octubre de 2017, atravesando los cielos de la región montañosa de California con rumbo a la frontera canadiense.

Los avistamientos en cuestión se produjeron de día, a eso de las 16:20 horas, involucrando un número de pilotos de aviones de línea, el negociado federal de aviación (FAA) y el mando aeroespacial norteamericano (NORAD).

El incidente comenzó cuando la torre de control de Seattle intentaba comunicarse con un objeto sin transpondedor que se negaba a identificarse a una altura superior a los treinta mil pies. El radar primario indicaba tener dificultades en rastrear el objeto, resultando en el lanzamiento de interceptores F-15 desde el aeropuerto internacional de Portland en Oregón.

La página web de Matt Drudge – The Drudge Report – indicó que el aparato “carecía de plan de vuelo, transpondedor, y tampoco transmitía señales para evitar colisiones en el aire.” La web ntd.tv cita el testimonio de un usuario del portal Reddit, presentado originalmente por Tyler Rogoway, que reza así:

“Actualización de las 0500zulu. Llamé a SEA ARTCC. El caballero con quien hablé me dijo que el centro de Oakland les había dado aviso sobre el avión. Por algún motivo les resultaba imposible rastrearlo en el radar primario, y ahí fue cuando escuché que harían uso de aviones de línea para el rastreo visual. El último de los aviones descendió hacia Portland y le perdió el rastro. Los interceptores salieron volando de PDX (Portland), dieron vueltas por algún rato, y eso fue todo”.

[Transcripción aproximada de lo que aparece en las grabación presentadas. La grabación entera está disponible en http://archive-server.liveatc.net/kmfr/ZSE-KMFR-14-15-Oct-25-2017-0030Z.mp3]

Torre: Nivel de vuelo 350
Piloto: Nivel de vuelo 380. Centro, divisamos un avión desconocido en la posición de la 1.
Piloto: Nivel de vuelo 4712
Torre: Roger, ¿nos pueden ayudar, por favor?
Piloto: Ah, avión desconocido en la posición de la 1.
Piloto: Distancia estimada tres siete cero
Torre: Gracias
Torre: ¿Se trata de un contacto visual o...?
Piloto: Negativo, no hay TCAS. Solamente visual
Torre: Delta 4785, cuatro nueve siete
Torre: Oakland Center [secuencia de números]
Piloto: Estimamos que está 12 a 15 millas de distancia, decididamente más lejos de lo que estaba antes. Resulta difícil verlo, pero aún lo vemos ahí.
Torre: 747, está entre el 1 y el 2?
Piloto: Sí, afirmativo - entre la posición del 1 y el 2.
Torre: Delta 500, contactar Oakland Center 11917
Piloto 2: United 612, Seattle.
Torre: Adelante.
Piloto 2: Mirando afuera a la posición de las 3 a una de distancia de cinco millas hay un avión por 370 más o menos
Piloto 1: Sí es un avión blanco a unas diez millas de distancia. Parece que se dirige hacia el norte lentamente.
Piloto 1: Delta 4712, resulta cada vez más difícil verlo, así que definitivamente se aleja de nosotros. ¿Nos puede decir la tripulación de United qué clase de avión es?
Torre: Si, tienen contacto visual ahora. Están unas 20 millas más adelantados a ustedes. Trataremos de obtener más información.
Piloto 1: Bien.
Piloto 2: United 612 aquí. Sí es un punto blanco. Lo vemos, pero no tenemos identificación. Sencillamente está ahí.
Torre: United 612, ¿puede estimar la altura? Mantenga nivel 240. Comuníquese con la torre con 240.
Piloto 1: Sí, parece estar a unos 4000-5000 pies por encima de nosotros.
Torre: 2484 comuníquese con el centro de Seattle.
Piloto 3: [Secuencia de números] tres dos cero siete Yankee
Torre: Comuníquese con el centro
Piloto 3: tres dos cero siete Yankee, gracias.
Piloto 2: United 612 [secuencia de números]. Tenga buen día.
Torre: United 612, ¿me puede actualizar algunas cosas? ¿Todavía tiene aquel aparato a la vista? ¿La velocidad relativa del mismo y su posición?
Piloto 2: Sigue en el punto de través y debe ir a la misma velocidad que nosotros, con un vector muy ligero hacia el este, y como dije, unos tres mil a cuatro mil pies sobre nosotros.
Torre: United 612, Roger. ¿Así que verdaderamente no puede estimar la distancia?
Piloto 2: Sí, continúa a unos diez o quince millas de distancia. Si desconoce el tamaño del avión resulta difícil estimar.
Piloto 4: 3207 Alaska. Tenga buen día.
Torre: Señor, le quiero informar sobre una situación anómala. Trafico a la 1 a la altura de tres cinco cero y tres siete cero. Resulta difícil ver [ininteligible] entre Crater Lake y justo al oeste de Crater Lake.
Piloto 4 (?): Estaremos al tanto.
Torre: United 612, comuníquese con el centro de Seattle 132.07
Piloto 2: 3207, 612, cambio.
Torre: Con base a su última posición conocida a la 1, a 10-20 millas de distancia.
Piloto 1: Aún tenemos contacto visual con el mismo. Uno, dos, digamos 20 millas.
Piloto 2: Sí, lo tengo a la vista.
Torre: ¿Así que lo tiene a la vista?
Piloto 2: Sí.
Torre: Si puede, deme una identificación acerca de qué clase de avión o altura.
Piloto 2: Parece estar a nuestro mismo nivel, y no puedo distinguir el tipo.
Torre: OK, ¿y es de color blanco?
Piloto 2: Si, lo veo de cara al sol.
Torre: Gracias.


Este evento es una de las pocas ocasiones en las que existe un testimonio disponible al público del intercambio referente a un objeto con el aspecto de una "cuña blanca" (white wedge, en inglés). La torre de Seattle - Seattle Control - hizo lo posible por rastrear al intruso a la par que se desplazaba por el valle de Willamette, pero el enigmático objeto no aparecía en los sistemas de prevención de choques (TCAS) en los aviones de pasajeros.

También es una de las pocas ocasiones en que el mando aéreo (MORAD) se pronunció sin ambages sobre la naturaleza del evento. El evento efectivamente incluyó el "scramble" de interceptores F-15C del ala aérea basada en la ciudad de Portland, y los pilotos de varias aerolíneas contribuyeron al seguimiento del "aparato blanco" a una altura de 35,000-40,000 pies. Sin embargo, el despliegue de aviones militares no fue capaz de localizar al intruso sobre las nevadas montañas del noroeste americano. Tampoco resulta muy lógico que los militares sometiesen a prueba un aparato secreto en medio de un corredor aéreo tan activo, disponiendo de enormes zonas vacías en el centro del país, Canadá o Alaska.

Friday, November 17, 2017

Interregno: Avistamientos OVNI durante la crisis de los ‘80



Interregno: Avistamientos OVNI durante la crisis de los ‘80
Por Scott Corrales © 2017

Se puede decir que la primera gran época del fenómeno ovni comenzó en 1947 y duró hasta finales de la década de los ’70 con la aparición de Encuentros en Tercera Fase (1978) y la comercialización del fenómeno. La década de los ’80 marcaría el punto bajo – el nadir, si se quiere – del fenómeno. La popularización excesiva del misterio (situación que se repetiría en el futuro) en combinación con las condiciones económicas mundiales puso fin a muchas editoriales, propició la desaparición de revistas, y llegó a causar la desaparición de muchas organizaciones y grupos de estudio del fenómeno ovni, aunque las más importantes de estas sobrevivieron bajo circunstancias reducidas. Testimonio de esto son las cartas abiertas de la investigadora Coral Lorenzen a sus lectores, advirtiendo sobre la necesidad de replegar las actividades de APRO – incluyendo el cierre de su oficina y el traslado de los archivos a la casa del matrimonio Lorenzen – debido a la falta de fondos. Se vislumbra asimismo la tirantez entre los grupos de estudio, con las correspondientes indirectas sobre la antigüedad que se adjudicaba MUFON en el mundo platillero.

Las prestigiosas revistas que se habían constituido como los caballos de tiro de la ovnilogía en lengua hispana -- Stendek, Contactos Extraterrestres y Mundo Desconocido -- también dejaron de publicarse. Ignacio Cabria García escribe sobre esto en su obra maestra Entre Ufólogos, Creyentes y Contactados: "Al empezar 1982, los ovnis parecían haber desaparecido de los cielos y algunos se preguntaban si se había llegado a la extinción del fenómeno [...] Algunos de los que habían participado más activamente en el desarrollo de la ufología salían por la puerta trasera desmotivados por la falta general de interés en la temática, la parquedad de medios y posibilidades de acción y la pobreza del balance de los conocimientos teóricos alcanzados en tantos años de dedicación."

La situación iría de mal en peor con el transcurrir de los años. En una nota editorial para International UFO Reporter en marzo de 1985, el prestigioso investigador OVNI Jerome Clark describía la situación bajo el titular "A Ufology for the 1980s" (una ovnilogía para los 80): Para comenzar, nunca ha habido un período con tan poca actividad OVNI desde 1947 [...] Queda por verse si la ausencia de actividad OVNI significativa es una aberración o si marca el regreso al estado de las cosas antes de 1947, cuando los OVNIS se veían con tan poca frecuencia que la sociedad en general ni tenía un nombre que darles. Claro está, el lugar que ocupan los ovnis en la cultura popular garantizará la supervivencia de la mitología platillera por buen tiempo, a pesar de la escasez de avistamientos”. No se equivocaba Clark, ya que el hecho de que escribimos esto en el 2017 confirma su don de profecía.

Esto no quiere decir que los ’80 no nos regalaron casos importantes. En EEUU se produjo el caso Cash-Landrum, incidente que expuso a tres mujeres y un niño a dosis descomunales de radiación proveniente de un objeto desconocido a nivel de la carretera, artefacto de alegada procedencia no-humana que posiblemente era un aparato militar propulsado por una fuente nuclear; en el Reino Unido se produjo el “incidente de Bentwaters” que enfrentó a tropas británicas y norteamericanas con lo desconocido, y que aún se hace sentir en la actualidad. Un gran silencio se apoderó de la década hasta 1987 con la reanudación de actividad ovni en Puerto Rico (Laguna Cartagena) y la oleada de Wytheville, Virginia, en EEUU, marcando el comienzo de la segunda gran época, dominada por el fenómeno de las abducciones y la “ovnilogía mediática”, cuyo fuego fue atizado por la aparición de la serie Expedientes X.

Pero este interregno del misterio o “edad media” tendría sus propios misterios y casos dignos de interés.

La oleada de 1981

Los habitantes del estado de la Florida se vieron alarmados por un enorme y fugaz destello de luz el 19 de abril de 1981 que pudo verse desde los cayos hasta la distante ciudad de Panama City. Las autoridades explicaron el hecho como una "espectacular tormenta de meteoritos". Hubo quien disputó esta explicación, entre ellos el piloto de línea Richard Houghton, quien afirmo haber visto "un enorme vehículo de color verde azulado, gigantesco, que estalló en llamas al descender hacia el horizonte. El piloto Houghton dijo haber presenciado innumerables lluvias de meteoritos desde la cabina de su avión, pero nada de tal magnitud. Otros testigos afirmaron que la luz provenía de "una gran llamarada anaranjada y amarilla, con el brillo de una llama de oxicorte". Por su parte, la NASA aseveró que no tenía conocimientos de la reentrada atmosférica de ninguna chatarra ni aparato espacial.

Días antes, los vecinos de Windsor, Vermont habían dado parte sobre algo sumamente raro. El 15 de abril de 1981, Linda Kingsbury y Lucy Slothower regresaban a su lugar de trabajo - la estación de radio local - a las 19:30 horas cuando percibieron dos luces en la distancia. Una de estas luces era blanca y brillante, mientras que la otra era más tenue. Al acercarse a las luces, pudieron ver que se trataba de un objeto triangular con más luces visibles en el fuselaje. El objeto voló sobre ambas mujeres, emitiendo un zumbido denso. Su testimonio se vería corroborado por el de Jane Libby, quien miró al cielo a las 19:30 aquella noche cuando su hijo Andrew apuntó a una fuente de luz en el cielo. Describió la luz como "muy grande y con un gran faro, y entre seis a ocho luces en su costado".

Meses antes, Pennsylvania había presenciado la llegada de uno de los famosos "bumerangs" que se convertirían en uno de los objetos más vistos en el cielo a finales de la década. El 5 de febrero, los habitantes de Duncannon escucharon un fuerte sonido que retumbaba en los alrededores. Los que se atrevieron a salir de sus casas esa fría noche de invierno vieron un "bumerang con al menos 5 luces por detrás y muchas más al frente". Según la descripción ofrecida, el objeto era tres veces mayor que un 747 y volaba a una altura considerable.

También se daría en Pennsylvania un interesante encuentro cercano del tercer tipo (CE-3) el 14 de febrero de 1981 cuando una niñera de diecisiete años se asomó por la ventana a una y media de la madrugada para ver un objeto con tres luces blancas que parecían ocupar las puntas de un triángulo equilátero que se desplazaba lenta y silenciosamente sobre los tejados de las casas vecinas.
Según la joven, el objeto tenía luces más brillantes que otras, y una ventana transparente con separaciones metálicas, y dos ventanas envolventes que se extendían a lo lado de la nave. Una luz opaca, como la de una linterna de pilas, salía del fondo de la extraña nave, casi llegando a tocar la superficie del pavimento.

Lo más alarmante es que la chica pudo ver a los tripulantes del aparato: dos seres humanoides con cabezas abultadas, ojos rasgados, orejas que parecían agallas y dos agujeros en lugar de una nariz. Uno de los seres parecía estar sentado mientras que el otro estaba de pie ante un ‘tablero de instrumentos’ que irradiaba luz blanca. La niñera pudo describir que el tripulante parado tenía un cuello largo y delgado, hombros anchos, piel pálida y lisa, y brazos normales.

Tras de presenciar esto por un espacio de quince minutos, la niñera volvió a la sala de la casa. El televisor – encendido hasta entonces – se había apagado, detalle que la alarmó más que haber visto los personajes no humanos. Levantó el teléfono y se comunicó con sus padres. Cuando estos llegaron a las dos y media de la madrugada, el objeto ya no estaba. El caso fue elevado a la organización investigativa APRO (Aerial Phenomena Research Organization).

El fenómeno OVNI parece haberse sentido muy a gusto en Pennsylvania durante aquellos meses de invierno a primavera. Los meses de abril y mayo de 1981 estuvieron repletos de casos, como el avistamiento en la ciudad de Hershey, en la que dos mujeres vieron un objeto silencioso volando sobre las copas de los árboles, estimando sus dimensiones como “el doble de una casa, con múltiples luces brillantes y antenas que cubrían la superficie del aparato”.

Al otro lado del país, el Sr. Jim Herburger regresaba a su hogar en Sonora, California, en el mes de marzo de aquel año. Habiendo pasado una velada muy agradable con amigos, Herburger se sorprendió al ver un enorme objeto de forma tubular a través del parabrisas de su vehículo. El OVNI fusiforme tenía unos cincuenta pies de largo, un grosor estimado de quince pies, y colgaba en el oscuro cielo de la madrugaba a quinientas yardas del borde de la carretera. Sin pensarlo dos veces, el testigo detuvo su coche y salió a echar un vistazo. En cuestión de segundos, llegó a ver dos objetos brillantes con forma de platillo que aparecieron de la nada, manteniéndose estáticos hasta que uno de ellos salió volando hacia el suroeste a gran velocidad. Herburger afirmó haber podido escuchar "un zumbido, como el de una colmena de abejas" cuando el primer platillo se alejó. El segundo objeto se acopló a la nave nodriza fusiforme y ambas estructuras desconocidas se alejaron, también en rumbo suroeste. El testigo estimó que su avistamiento tuvo una duración de veinte minutos, y que ninguno de los objetos volaba a mayor altura que los quinientos pies.

El 24 de abril de 1981, una mujer y su hija adolescente conducían a lo largo de un camino rural en Traverse City, estado de Michigan, junto antes de la medianoche cuando detectaron un par de luces en el cielo que se acercaban a velocidad vertiginosa. Detrás de las luces pudieron ver “un par de alas de murciélago curvas, cubiertas de luces rojas, verdes y blancas” que no emitían sonido alguno. El objeto estuvo visible por cinco minutos, jugando con el vehículo de las dos mujeres y pasándole justo por encima. La hija afirmó haber llegado a ver docenas de luces de colores en el fondo del aparato desconocido, y lo que parecía ser dos grandes compuertas.

¿Habrá sido este el mismo vehículo que llenó de asombro a los residentes de Tewksbury, Nueva Jersey, el 12 de mayo de aquel año? Tan solo semanas después del caso de Michigan, Earl Richards y sus dos hijos mayores se extrañaron al ver que la luz de su hogar se atenuaba a eso de las nueve de la noche. Al ver luces en el exterior, salieron a investigar, aunque no esperaban ver un enjambre de luces verdes, azules y rojas que parecían cernirse en torno de un enorme aparato volador, de mayor envergadura que cuatro o cinco aviones Boeing 747 combinados. La familia entera salió a ver el objeto, que se deslizaba sobre sus cabezas sin hacer ruido alguno. Describieron su velocidad como la de un avión a punto de aterrizar.

Las luces de su barrio parpadearon, y algunas casas perdieron el suministro eléctrico por espacio de dos horas. Un equipo de reparación de la Jersey Central Power and Light informó que un transformador había quedado inservible sin ningún motivo aparente.

A 1981 le corresponde el honor de haber tenido una de las fotografías ovnis de mayor nitidez captadas hasta el momento.


La foto fue tomada en Canadá en el mes de octubre de aquel año por la señora Hannah Roberts de Campbell River, Colombia Británica (Canadá) mientras que su familia gozaba de una semana de vacaciones al norte de Kelsey Bay en la costa oriental la isla de Vancouver. La señora Roberts tomó numerosas fotos de su familia y el paisaje circundante con una cámara Mamiya de 35 milímetros. Al regresar a su pueblo de origen y revelar las fotos, se quedó sorprendida al ver un extraño disco de metal en el firmamento sobre una de las montañas vecinas. La sorprendente imagen fue enviada al director del planetario McMillan de Vancouver y posteriormente a la organización APRO, que la dieron por buena tras un análisis minucioso.

Las luces fugaces de 1982

El segundo año de la década comenzó con avistamientos de luces nocturnas – los casos CE-1 que el distinguido Ivan T. Sanderson aconsejaba descartar enseguida, puesto que aportaban poco a la investigacion del fenómeno.

Un reportero del periódico Bakersfield County Courier de la comunidad epónima en el estado de Vermont en el noreste de EEUU salió de su casa el 8 de febrero a cortar leña a eso de las 23:00 horas. Enfrascado en su tarea, se detuvo para para contemplar una “estrella anaranjada” que brillaba en el cielo. Entró a su cabaña para tomar sus prismáticos, y al salir, observó que la “estrella” se había acercado y estaba entre los mil y dos mil pies de altura, permitiéndole ver que se trataba de un enorme aparato volador con una constelación de luces azules, moradas y anaranjadas bajo sus alas. La nave se detuvo por unos segundos antes de salir disparada sobre las montañas a una velocidad prodigiosa. El testigo agregó que la extraña aparición emitía un sonido no del todo disimilar al de un bombardero B-52.

El 12 de enero, John y Calista Kristensen, matrimonio radicado en el pueblo de Brattleboro, estado de Vermont, vieron una doble hilera de luces rojas en el cielo, seguida por otra luz roja, que a su vez era seguida por una luz blanca pulsante. Otra pareja compartió el avistamiento desde otra perspectiva, llegando a ver una hilera de cuatro luces rojas parpadeantes seguida por una quinta luz. La Sra. Elaine Collins, junto a su esposo y suegra, se desplazaban cerca de la aldea de Ascutney a las 18:30 cuando vieron las misma formación de luces.

El vecino estado de Nueva Hampshire tendría sus propios visitantes anómalos el 26 de febrero. El matrimonio Ross de la comunidad de Pembine dijo haber escuchado un sonido silbante e intenso a eso de las 22:30 horas. Al mirar por la ventana, se quedaron estupefactos al ver un objeto discoidal con un resplandor fosforescente, según afirmaron. El platillo – descrito como un “pie pan” (molde para pasteles) – contaba con dos grandes faros que causaban un resplandor sobre la superficie a cien yardas de distancia. El aparato de procedencia desconocida voló lentamente sobre el pantano que ocupaba el espacio entre las dos crestas montañosas de la región, despareciendo al llegar a la arboleda. Lo más extraño de todo, agregó el Sr. Ross, es que el objeto era totalmente silencioso, a pesar de haber anunciado su presencia con el agudo sonido silbante.

En el estado de Washington, a miles de kilómetros de Vermont, un joven y su novia conducían a lo largo de la Interestatal 5 a las dos de la madrugada cuando el joven percibió una luz en su retrovisor. Pensando que alguien les acechaba, el chofer hizo lo posible por esquivar a su perseguidor, aunque infructuosamente. Finalmente, se decidió a enfrentar a los desconocidos. Detuvo su camioneta en la cuneta entre las poblaciones de Seattle y Astoria.

Esperando ver un vehículo lleno de posibles malhechores, la pareja que se quedó sorprendida al ver que se trataba de un objeto cilíndrico con dos luces anaranjadas y un gran faro blanco, desplazándose lentamente sobre las copas de los grandes pinos del noroeste americano. Se quedaron boquiabiertos al contemplar el objeto, que estaba envuelto en una niebla muy curiosa.

El chofer decidió bajarse de la camioneta, y justo cuando lo hizo, quedó cegado por una poderosa descarga de luz. “Sentí como algo ahí me estaba mirando, me examinaba,” diría posteriormente. El objeto se acercó a unos doscientos pies del vehículo, obligando al joven a reintroducirse en el habitáculo. Encendió el motor de nuevo y se alejó del lugar, tal vez evitando así pasar a los anales de la historia ovni como un desaparecido más.

En el estado de Colorado, Terry y Marilyn Wejs conducían por las montañas de regreso a su hogar en Oklahoma cuando observaron algo curioso en el cielo nocturno el 18 de febrero.

Conduciendo su automóvil a través de la ciudad de Pueblo, Colorado, Terry, que iba al volante, decidió tomar la carretera 50 Este. Dentro de poco llegaron a la aldea de La Junta, donde vieron un haz de luz en la distancia que parecía iluminar una granja desde lo alto de un acantilado – algo que resultaba imposible a primeras, puesto que la zona carecía de promontorios. Al paso que el coche se acercaba a la enigmática columna luminosa, Terry pudo ver que no se trataba de una sola columna de luz, sino dos, con el aspecto de “latas de Coca Cola iluminadas”, provenientes de un objeto situado a dos mil pies de altura. En ese momento, decidió despertar a Marilyn para que también fuese testigo del inusitado suceso, pero el objeto ya había desaparecido, sumergiendo los alrededores en una oscuridad casi pegajosa.

El objeto reapareció de repente, bañando el auto del matrimonio Wejs con una luz blanca que trataron de esquivar. Como si jugase con el vehículo, la luz desaparecía y reaparecía a lo largo del trayecto, acercándose y alejándose mientras que el chofer hacía lo posible por acelerar fuera de aquella zona. Sintiéndose acorralados por el desconocido, la pareja decidió detenerse por completo en otra aldea hasta la salida del sol.

Sunday, November 12, 2017

Guillermo Giménez: Las Misteriosas Maniobras de los Hombres de Negro




ALGUIEN NOS VIGILA - LOS MISTERIOSOS HOMBRES DE NEGRO
Un trabajo de Investigación de:
GUILLERMO DANIEL GIMÉNEZ(*)

EL SER DEL EXTRAÑO LENGUAJE


El ladrido de los perros despertó a Joseph Henslik, en Greenland, Long Island, Nueva York, una mañana de octubre de 1967. Al mirar hacia fuera quedó visiblemente sorprendido, un extraño objeto circular revoloteaba por el edificio de Correos, cercano a su casa. Apresurado tomó su máqui¬na fotográfica y corrió hacia el patio. Descargó su rollo de película contra el disco luminoso, que llevaba una torreta en su parte superior. En ella, se divisaban ventanas. Como el objeto se hallaba a poca altura, fácil fue suponer que las fotografías resultarían excepcionales. Pero, lo que Henslik no tuvo en cuenta apareció luego: dos días después que le fueron devueltos los negativos (que eran realmente nítidos), fue visitado por una pareja de hombres desconocidos. Cuando regresó a su casa -a una hora tan imprevista como las 3 de la mañana-, se encontró con que lo estaban esperando. Eran de estatura mediana, cabello negro y tez profun¬damente morena. Ambos vestían ajustados pantalones negros, jerseys del mismo color (hasta el cuello) y una campera que -según el dueño de casa¬- semejaba la chaqueta negra de un smoking o pijama.

“Queremos hablar con usted -interpeló uno de ellos en un idioma singu¬lar, con ligero acento escandinavo-, pertenecemos al gobierno".

Sigue el testigo diciendo que no le mostraron absolutamente nada, pues "pertenecían a una agencia secreta del Estado". Más tarde se explayaron en detalles sobre la vida íntima de Joseph que éste quedó francamente impresionado. "Sabemos que usted ha tomado fotografías que pueden ser consideradas como auténticas y en nombre de su familia, el Gobierno y el mundo, le pedimos que nos las entregue”. Los visitantes recibieron como respuesta una confusa explicación, donde se les comentaba que no habían vuelto de la casa reveladora. Prometieron regresar al día siguiente. Fue cuando Henslik examinó con la lupa los negativos y descubrió algunas marcas muy claras en el OVNI (pero la copia estaba borrosa para permitir una lectura clara).

"Si hubiera hecho yo las copias hubiera conseguido más sombra en torno a las ventanillas del artefacto. Pero, lo que más me preocupaba era el retorno de aquellos personajes. Fue exactamente a las 3 de la mañana del día siguiente a la primera visita, que aparecieron. No dos, sino tres. Todos vestidos de negro. De nuevo me amenazaron vagamente cuando negué las copias. Por ultimo les dí los negativos. Los revisaron tranquilamente con una linterna. Luego, se marcharon, advirtiéndome de que no hablase una palabra ni mencione las fotos”.

Para sorpresa mayor del testigo, no alcanzó a ver vehículo alguno que los trasportase, pese a que vivía en las afueras y hubiesen necesitado uno.

¿Cómo salieron de aquel lugar?. Nunca se supo. Sin embargo, las miste¬riosas maniobras de los Hombres de Negro siguieron impunes.


LO IMPOSIBLE HECHO REALIDAD


El biólogo Ivan T. Sanderson (fallecido en circunstancias no muy claras), detalla con lujo de detalles un nuevo encuentro “con lo imposible” en su libro “Uninvited Visitors”. Veamos lo sucedido:

“En su momento se presentó ante la puerta de una familia que había sido testigo de la aparición de un OVNI, la persona más singular que puede imaginarse. La noche era muy fría, el individuo llamó a la puerta y se anunció como agente de seguros. Tendría unos siete pies de estatura (1,75 mts), cabeza pequeña, piel blanquecina, miembros muy delgados denotando una fuerte constitución. Dijo buscar a un caballero que tenía el mismo nombre que el dueño de casa, ya que podría haber heredado una fuerte suma de dinero. Llevaba además un gorro de piel con visera y un traje negro. A pesar de la bajísima temperatura, no tenía nada encima del traje. Al entrar mostró una tarjeta de tipo oficial (aparentemente), y la guardó en un siantamen. Al cabo de un rato, mientras charlaba, dejó ver debajo de su "americana” sobre la camisa, una placa oficial, que inmediatamente cubrió con la mano, quitándosela. Pidió exactamente cuarenta minutos para formular preguntas. Cuando se le dijo que sí, pasó treinta de ellos refiriéndose a una cicatriz que el dueño de casa tenía en el pecho, desarrollando detalles que ni siquiera eran conocidos por los mismos familiares. Luego se levantó para irse. Los diez minutos finales los pasó facilitando a los asombrados interlocutores, un largo e intrínseco acertijo, pidiendo ayuda para resolver el enigma. Acto seguido, se fue. Mientras duró la entrevista, la hija mayor de la casa sintió viva intriga porque –al resbalar el pantalón del extraño visitante hacia arriba- por las huesudas piernas divisó un cable verde, que le salía por debajo de los calcetines y ascendían por la pantorrilla, hasta incrustarse en la carne, en dos puntos separados por una cicatriz de 2 ó 3 centímetros de largo. Como consecuencia de ello, la chica se ocultó en la parte trasera de la casa y observó la salida del hombre. No había luces y el lugar estaba oscuro. Sin embargo, pudo apreciar un coche negro, sin placa, que salió de un camino cercano proveniente del bosque lindante. Había más de dos hombres en su interior. El individuo subió y desaparecieron en la ruta”.

Hasta aquí el relato. El testigo nunca más habló acerca de lo observado.



EL INCIDENTE DEL OFFICIAL UFO


El informe a presentar a continuación, fue lo ocurrido el 16 de septiem¬bre de 1977, en la revista norteamericana Official UFO, y que fuera publi¬cado en la edición de enero de 1978, de la misma.

Este es el relato de sus directores:

"Al igual que mucha gente, nosotros tampoco creíamos en aquellas histo¬rias escalofriantes en las que se habla de Organizaciones Secretas que no obedecen a ningún gobierno conocido y cuyas intenciones suelen ser destructoras. Hasta ese momento creíamos que la gente suele echar a volar su imaginación y crear personajes cuya realidad es nula, pues son producto de la fantasía.

"Pero algo nos ocurrió. Aquellos a quienes se llama H.D.N. (Hombres de Negro), nos “visitaron” personalmente y robaron nuestro archivo secreto: ahí realmente comenzamos a creer en todas aquellas extrañas historias que circulan en toda la extensión de nuestro territorio.

"Eran las seis de la tarde, nuestras oficinas ya estaban cerradas y la gente se había retirado, a excepción del editor Jeff Goodman, quien se había quedado trabajando hasta tarde en un proyecto especial. Sonó el teléfono, desde el otro lado de la línea un hombre habló con voz profunda; decía: “Por su seguridad personal le hago esta advertencia: no indague demasiado a fondo en lo que usted denomina '’Fenómeno OVNI". Evidentemente, usted desconoce la profunda seriedad de lo que investiga. El precio que puede usted llegar a pagar por tus indiscreciones dentro de este campo es mucho más tremendo de lo que usted imagina. No dijo más, un ligero “'click” indicó que mi interlocutor había dado por finalizada la comunicación. "U¬na patraña más -pensé- de las tantas que ocurren a diario en la redacción”. Fui escéptico, no creí en esa amenaza. Actualmente puedo decir que ser demasiado escéptico puede resultar muy peligroso.

”A partir de esa llamada comenzaron una serie de acontecimientos que pusieron en prueba el sistema nervioso de nuestro grupo de trabajo.

“Todos notamos ligeros cambios en la redacción. Los teléfonos sonaban sin que nadie respondiera al levantar el auricular.

"De pronto emitían ruidos sordos, sin motivo aparente; el tono de mar¬car a veces cambiaba por un molesto zumbido. Pensamos que habrían sido intervenidos. Nuestro editor asociado, Charles Cowley dijo que había reparado durante varios días consecutivos en un automóvil sedán negro es¬tacionado frente a su residencia de Long Island. Luego de dos semanas de silencioso estacionamiento, dicho coche había desaparecido misteriosamente.

"A la vez, el mismo coche que estaba estacionado frente a la casa del editor asociado había sido visto estacionado, pero... frente a las ofi¬cinas de la revista Official UFO, en pleno Nueva York.

“Cuando Cowley se percató de algo tan insólito como esto, algo así co¬mo un caso de bilocación, pensó que estaría sufriendo algún ataque de paranoia debido al exceso de trabajo; pero luego se dio cuenta de que todo lo que él no había querido hacer era enfrentarse con la verdad, la rea¬lidad total y absoluta. La llamada telefónica había sido efectuada con la finalidad de hacernos una advertencia y la amenaza se estaba cumpliendo; nosotros éramos continuamente vigilados y dicha vigilancia se encontraba a cargo de personas que pertenecían a una organización muy bien equipada e informada, puesto que sabían quienes éramos cada uno de los que for¬mábamos el grupo de trabajo del Official UFO; asímismo sabían a qué lu¬gares llamarnos a diferentes horas del día o de la noche; conocían per¬fectamente a qué tipo de información teníamos acceso.

"Durante el transcurso de estos acontecimientos ocurrió algo interesantísimo. La sección Departamento de Arte de nuestra revista había to¬mado esos días a un nuevo asistente. Su nombre era Ron, su apellido era muy difícil a tal punto que jamás lo logramos recordar. Ninguno de nosotros en un principio, notó algo extraño en él. Parecía ser un buen compañero de tareas, nada en él daba lugar a sospechas; era de altura mediana, del¬gado, pelo rubio, ojos grises verdosos, su voz era agradablemente profunda. No hablaba mucho con nadie, pero cuando lo hacía demostraba poseer una información muy completa sobre la temática OVNI; naturalmente esto no llamaba nuestra atención, pues todo el personal de la Editorial conoce e inclusive era aficionado al tema.

"Lo que nos resultó harto extraño fue que el tal Ron tenía acceso a información secreta dentro de la Editorial. Dos de los miembros del grupo de la redacción notaron en él extrañas actitudes cuando tenía que ac¬tuar social y no laboralmente. He aquí un ejemplo: una vez salió a almor¬zar con una de las secretarias de redacción, cuando llegó el momento de comenzar a comer dio muestras evidentes de no saber usar los cubiertos, luego cambió de opinión y pidió un sándwich, lo comió con las manos. La secretaria le preguntó qué le ocurría, el no respondió, pero la miró de una forma glacial.

“Al día siguiente de este incidente, el editor Cowley recibió desde su despacho otro mensaje telefónico. La misma voz grave de la vez ante¬rior. Sus palabras fueron: “Escuche con atención. Usted no se imagina cuan cerca suyo se encuentra la muerte. Se le advirtió por su propio be¬neficio. Usted está siendo vigilado. Todo movimiento es cuidadosamente monitorizado. Tenga cuidado, pues tiene usted en su poder unas fotografías tomadas por un fotógrafo de la Editorial que son extremadamente secretas. Si usted llega a publicarlas sería un suicida”. Luego hubo un silencio prolongado y el conocido "Click”.

"Cowley quedó estupefacto, sus manos temblaban cuando colgó el recep¬tor. Ignoraba de qué fotografías se le estaba hablando. Muy pronto lo su¬po; uno de los fotógrafos independientes de nuestra Editorial había logrado fotografiar, sin proponérselo, una extraña figura humanoide de que parecía ser de aire por lo transparente; detrás de dicha forma y suspen¬dido en el aire aparecía una forma oval, plateada. La foto fue casual; él había ido a tomarle una foto a un médico psiquiatra que estaba atendiendo a una persona que decía haber tenido un encuentro con seres extraterres¬tres y se pensaba en una alucinación, pero cuando estaba llegando a la casa de dicho profesional en Petulie, Ohio, vio lo que narré en los párrafos superiores y que logró fotografiar.

"El fotógrafo Jack Blackeley fue llamado a nuestras oficinas, acudió con las fotos en cuestión, todos las vimos, de inmediato las guardamos en la caja fuerte que es donde se encuentra el archivo confidencial; luego nos fuimos a nuestras respectivas casas.

"Al día siguiente nos encontramos con una gran sorpresa. Tres hombres vistiendo trajes oscuros y gafas de sol irrumpieron en la redacción, se dirigieron directamente al despacho del editor.

"Le preguntaron dónde las había guardado.

"Jeffrey Goodman aparentó no saber de que le hablaban. Sólo uno de ellos hablaba: "Usted sabe muy bien a que me refiero" y comenzó a empujar suavemente pero en forma firme a Goodman hacia el enorme ventanal, en el pi¬so 12 sobre Park Avenue. "Si no me dice dónde están las fotos, en dos mi¬nutos ya no estará vivo; cada segundo lo acerca más y más a su propia muerte". Sus cómplices lo revolvían todo, destrozaban, forzaban cerradu¬ras. Nosotros, junto al editor asociado Jack Cowley, tratábamos de abrir la puerta en vano, estaba muy bien asegurada. De pronto, silencio total solo escuchamos: "Usted, Mr. Goodman, es un tipo de suerte”. Habían en¬contrado las fotografías comprometedoras. Luego se retiraron como habían llegado, ignorando a todo el mundo. Extrañamente, la Policía qué había si¬do llamada en el instante en que los "Hombres de Negro" irrumpieron en nuestras oficinas, apareció cuando éstos ya habían desaparecido.

"La sospecha de quién puede ser esta gente no da lugar a muchas suposiciones; evidentemente, el Pentágono acoge en su seno a una organización no sólo formada por seres humanos, sino también humanoides."

Hasta aquí lo expuesto por la revista norteamericana.

Una nueva víctima de los peligrosos Hombres de Negro, buscando material confidencial, continuando con su tarea amenazadora.

...


Desde: Crónica Subterránea
Agradezco a la amiga: Débora GOLDSTERN - ARG -
http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/search/label/Guillermo%20Gim%C3%A9nez?updated-max=2009-08-12T10:16:00-03:00&max-results=20&start=10&by-date=false

Informó: Guillermo Giménez, desde Arg

Thursday, October 19, 2017

Militares contra el misterio: al borde de la locura



Militares contra el misterio: al borde de la locura
Por Scott Corrales para Arcana Mundi (c) 2017

No hace falta ponerle mucha imaginación. El decorado y la trama nos lo regalan películas como Predator y Alien, pasando por muchas otras (sin contar series de televisión) en la que un puñado de soldados de personalidades variopintas - el gracioso, el amargado, el cínico que duda de su causa, el idealista, etc. - apuntan sus armas contra un ser de pesadilla que pudo haber salido de un pantano, bajado de un reluciente platillo volador, o sacado del laboratorio de un científico descarriado. El sargento bramando órdenes, las balas que dan al blanco sin surtir efecto alguno, y la triste muerte del primer soldado - y a menudo suele ser el más gracioso del pelotón - en las garras del monstruo. Lo que comenzó como un sarcástico 'otra cacería de bichos' acaba en un desesperado 'Eso es, hombre, ¡fin del juego, amigo! ¡fin del juego!'

Es así como la ficción nos ha llenado la cabeza de ideas preconcebidas sobre el encuentro entre las fuerzas armadas de nuestro planeta y criaturas aberrantes. La realidad suele ser otra.

Habrá que comenzar repitiendo lo que nos dicen los sabios. 'Los monstruos no existen' - ni Piegrande, ni el yeren, ni el yeti, ni el almasti, ni el ucumar-zupai. Son noticias de verano, trucos periodísticos baratos para aumentar la circulación. Los que afirman haber tenido encuentros cercanos con estos seres son rechazados como montañeses ignorantes cuyas vidas están escasamente por encima de la existencia de las bestias cuya existencia pregonan en la prensa paranormal, y ahora por la televisión y los programas radiales por Internet.

Pero cuando los que cuentan sus experiencias visten el uniforme del ejército de la nación, las cosas suelen cambiar.

"Era un cargamento de mutantes"

En algún momento impreciso de la década de los sesenta, el piloto de una barcaza afirma haber visitado una isleta cerca de la australiana ciudad de Sydney. El piloto tenía por misión recoger unas jaulas llenas de seres homínidos cubiertos de pelambre, descritos como "mutantes" por las autoridades que le habían encargado el trabajo, que incluía un detalle adicional: tener que alimentarlos con frutas y vegetales. Las jaulas fueron colocadas bajo la cubierta, fueron transportadas a Sydney y su paradero, naturalmente, desconocido.

Algo más extraño aún tomaría lugar en 1992 en Tin Can Bay, lugar en Australia donde se realizaban pruebas militares. El emplazamiento, formalmente conocido como Wide Bay Military Area, está bajo el control del Departamento de la Defensa de dicho país y el acceso está estrictamente vedado. Durante el ejercicio, cuatro soldados australianos penetraron esta región boscosa para hacer el papel de "tropas enemigas" acampadas a varias millas del mando central. La ubicación de estas tropas era celosamente guardada por los oficiales, cuyos reclutas debían hacer contacto con el enemigo durante el transcurso de las maniobras.

A las varias semanas del ejercicio de guerra, uno de los solados "enemigos" encargados de vigilar el perímetro del campamento afirmó que "algo" lo estaba siguiendo en la oscuridad del bosque. Esto causó cierta consternación, y los superiores mandaron que dicha vigilancia debía ser realizada por dos soldados. Ambos confirmarían a la postre que una presencia desconocida les miraba y seguía en la oscuridad.

Durante la cuarta semana del ejercicio de entrenamiento, los "enemigos" recibieron una entrega de víveres por helicóptero que les animó bastante. Tras una buena cena, regresaron a sus tiendas de campaña a dormir. A eso de las 0200, pudieron escuchar los prodigios gritos de una criatura desconocida que penetró el campamento, robando los víveres y destruyendo todo lo que estaba a su alcance. Consternados, los soldados no dudaron en comunicarse con sus superiores para solicitar una evacuación inmediata de la zona.



Un nuevo grupo ocupó su lugar, pero con la misión de hallar al intruso. Utilizaron bengalas y balas de salva infructuosamente, y la criatura desconocida no dudó en perseguir a sus cazadores. Este incidente representaba un dolor de cabeza - una interrupción seria a los ejercicios de entrenamiento, ya que al día siguiente, los "buenos" atacarían el campamento del "enemigo". A eso de las 0700 horas, la criatura apareció de nuevo en el campamento antes de abandonar la zona.

No sería la última vez que los juegos de guerra se verían interrumpidos. En el 2003, los participantes de uno de estos ensayos creyó encontrar, en la oscuridad de los bosques de eucalipto y acacia, al 'sentinela de avanzada' del equipo contario, y no pudieron estar más equivocados. Las tropas comenzaron su ataque, dándose cuenta con el paso de los segundos que su contrincante no se comportaba de la manera prescrita para los ensayos. Decidieron no abrir fuego hasta que les fuese posible identificar al contrario debidamente, pero no evitaron la tentación de arrojarle piedras y palos, que fueron diestramente esquivados por el 'centinela' en la oscuridad total.

A estas alturas los soldados comenzaron a sentir que 'aquello' les acechaba, poseyendo un dominio casi total del relieve boscoso y de la oscuridad. El comandante del ensayo, cansado de estas travesuras - si lo eran - exclamó en voz alta: "¡Esta es la línea de salida! Haremos contacto con un enemigo desconocido. No es un ensayo. ¡Fijar bayonetas!"

Pero el encuentro con la figura desconocida no tuvo trascendencia. El desconocido se alejó, internándose en las profundidades del bosque.

Posteriormente, los soldados entraron en contacto con sus contrarios a 400 metros de aquel sitio, acampados a cielo abierto. El comandante de dicha unidad explicó que jamás había destacado centinelas de avanzada, ni había escuchado las maniobras del extraño personaje en la oscuridad.


¿HDN y objetos desconocidos?

El siguiente caso figura en la extensa base de datos que mantiene la Mutual UFO Network (MUFON) y que está disponible al público. No sabemos si el testigo anónimo presentó el informe o si es el resultado de una entrevista con un investigador de dicha organización. Los únicos detalles adicionales proporcionados son la fecha de ingreso del informe a los expedientes (18 jun 2014) y la fecha en que tomó lugar el evento (10 feb 1977 - 12:00 AM) con la descripción "objeto discoidal avistado en el laboratorio de propulsión a chorro, base Edwards, California, EEUU" - presentamos aquí la traducción íntegra del material.

"En 1977, estuve acantonado en la base aérea Edwards (Edwards AFB) en California, desempeñándome como policía de seguridad. Durante el adiestramiento de un nuevo recluta, familiarizándolo con la zona, las patrullas y los procedimientos, lo llevé hasta el laboratorio de propulsión a chorro (Rocket Propulsion Laboratory - RPL) en nuestro vehículo policía de seguridad. Ascendí por la cuesta para poder enseñarle el panorama completo de la zona.

Mientras que observábamos la zona, detectamos la presencia de un gran objeto discoidal de color negro que parecía estar detenido sobre uno de los edificios del laboratorio. El recluta me preguntó, ¿y eso que es? y le repuse que no tenía la más mínima idea. El objeto comenzó a elevarse y acercarse a nuestra posición con un movimiento circular. Levanté el micrófono del vehículo para transmitir y me di cuenta que la radio estaba muerta. Ambos intentamos usar nuestros walkie-talkies, pero estaban inservibles. Todos los radios habían sido sometidos a inspección antes y después del cambio de la guardia.

Acto seguido, encendí la barra de luces de la patrulla como medio de señalización, a pesar de estar en pleno desierto y a muchas millas de la base. Las luces de la barra giraron por unos diez segundos antes de extinguirse, y no hubo forma de reactivarlas. Tampoco disponíamos de bengalas para emergencias. Cuando el disco estaba a aproximadamente 100 pies de distancia, se extinguió el motor y no hubo forma de arrancarlo de nuevo. En ese momento saqué mi escopeta Remington 870. Abrí la puerta del vehículo, escopeta en mano.

El objeto, de color negro vidrioso, tenía el tamaño de dos aviones C5A, de ala en ala. No emitía sonido alguno. Tampoco pude verle luces, ni ningún tipo de marcas o insignias. EL disco se detuvo justo sobre nuestro vehículo y los dos nos quedamos mirándolo. Pareció estar ahí por unos segundos antes de reanudar su marcha. No pude detectar ninguna clase de sistema de propulsión, y nuevamente, ni luces ni sonido. Se elevó unos dos mil pies, aproximadamente, antes de detenerse de nuevo para dejar de girar en sentido horizontal y asumir una postura vertical completa. El disco comenzó a girar de nuevo con gran rapidez y salió disparado en el aire en vertical, perdiéndose de vista en cuestión de segundos. Todos los sistemas comenzaron a funcionar de nuevo. El motor, la barra de luces, y la radio del vehículo. El sargento de guardia nos estaba llamando, le contesté y nos dijo que habían enviado patrullas para buscarnos luego de no habernos comunicado con la base. Habían pasado dos horas. Tiempo perdido. Miré mi reloj y eran las 0430 horas.

"Ambos tuvimos que llenar el informe 1569 para incidentes o quejas, copias que serían leídas por el comandante de la base esa misma mañana. El sargento de guardia nos informó que el objeto había sido captado por los radares cuando salió disparado al aire.

"A los dos días nos ordenaron personarnos ante el comandante de la base. Justo afuera de su oficina nos salió al paso un coronel de pleno rango que no ostentaba identificación en su uniforme. Era muy alto, de unos 6'4" por lo menos, cabello gris y ojos azules. Entramos en la oficina con él. Me pidió que le dibujara un boceto del objeto en una pizarra, y así lo hice. Describí justo lo que sucedió, pero el coronel no dijo nada, ni portaba dispositivos de grabación. No formuló ni una sola pregunta. Tuve una sensación extraña. El coronel ya sabía lo que había sucedido. Me ofrecí a someterme a una prueba de polígrafo, pero repuso que no era necesario. Creía que yo había visto algo, y me conminó a nunca hablar de ello. Salí y el recluta entró a la oficina.

"Una semana más tarde, me ordenaron volver a entrevistarme con el comandante de la base. Afuera de su oficina había dos hombres en trajes formales que parecían centros defensivos de futbol americano. Toqué a la puerta. El comandante pidió que me sentara y que firmara unos papeles. Pedí permiso para leerlos, y me dijo que eso no era necesario. Contesté que los leería primero. Se trataba de un convenio de no divulgación que indicaba que lo que yo había visto era un helicóptero realizando maniobras de entrenamiento con las luces apagadas. Lo miré y dije: "Señor, aquello no era un helicóptero. No tenía hélices, ni rotores, ni hacía sonido alguno. Señor, esto es una mentira. No fue lo que vi". El comandante me mandó a callar. Estaba muy asustado. Me dijo que no quería saber lo que había visto y que era un asunto de seguridad nacional. "Por favor firma esos papeles, por nuestro bien. Si no firmas esos papeles, te llevarán esas personas que están afuera de mi oficina, y no te gustará ir con ellos."

"Le pedí si sería posible obtener una copia y dijo que no. Le dije que firmaría esos documentos bajo coacción. Firmé.

"Varias semanas después obtuve un nombramiento a un sitio lejano, ultramar. No tengo motivo alguno en inventarme semejante cuento. Soy un veterano condecorado y tuve acreditaciones de seguridad muy importantes. Jamás creí en OVNIS hasta que tuve este incidente."

Aunque el testigo anónimo no hace mención del color de los trajes de los hombres fornidos que podían llevarle a un paradero desconocido si no firmaba, ¿podemos especular que eran los consabidos hombres de negro, o sencillamente integrantes de algún mando desconocido de la USAF con suficiente autoridad como para ‘hacer desaparecer’ sus problemas?

Por otro lado, existe el detalle sumamente curioso del enorme objeto desconocido posado sobre el laboratorio de propulsión a chorro. Los partidarios de la hipótesis extraterrestre (HE) pensarán enseguida en una especie de comando alienígena que infiltra los laboratorios de la humanidad para ver que tal progresan nuestros logros técnicos. Sin embargo, el periodista e investigador John A. Keel ya comentaba – en la década de los ’70 – casos en que OVNIS se posaban sobre fábricas para sonsacar equipo hecho por manos humanas, y en algunos casos era posible ver seres humanos asignados a esta tarea. ¿Objetos voladores de otra dimensión, tal vez menos avanzada en ciertos aspectos, que requiere de nuestros aparatos?

Pero dejemos que lo diga el mismo Keel: “Algunos investigadores, perplejos ante la ausencia de pistas en muchos de estos casos, están considerando seriamente si no estaremos aprovisionando a algún extraño mundo ultra dimensional con materia prima. Es obvio que algo o alguien necesitan enormes cantidades de sangre humana y animal, y que se la hemos proporcionado por cientos de años. Existen, también, las extrañas manifestaciones de ovnis en los vertederos de basura y en las fábricas. ¿Acaso se roban nuestra basura los marcianos? En un número dado de casos, los testigos han dicho haber visto enormes ovnis en proceso de cargar un tipo u otro de provisiones. Automóviles hechos en Detroit han entrado dentro de discos estacionados en el suelo. Cuatro testigos en Cherry Hill, Nueva Jersey, alegaron haber visto una enorme máquina parecida a un dirigible flotando sobre una compañía de computadoras en 1966, y los hombres en el techo del edificio estaban ayudando a cargar las cajas al aparato.” (Disneylandia de los Dioses, Cap. 6).

Monday, September 25, 2017

Antártida: ¿Civilizaciones ocultas?



¿Existe una base de datos secreta sobre la Antártida?

Mensaje supuestamente proveniente de fuentes gubernamentales sobre las existencia de una civilización desconocida en la Antártida, publicado en el foro /r/conspiracy del portal Reddit. No hay forma de asegurar la fiabilidad del dato, pero reproducimos lo que dice a continuación:

Nativos.Txt
Los nativos de esta tierra congelada parecen ser totalmente resistentes al frio - dependen de una reacción química que se produce durante la digestión de sus alimentos artificiales y viscosos. Se desconoce si requieren hidratación u otra forma de sustento líquido.

Monumentos.txt
Hay varias estructuras piramidales en este continente que fueron construidas por los habitantes originales. Estas estructuras son huecas y contienen generadores accionados por magnetismo que alimentan electricidad a los componentes en uso que requieren fuerza. Algunos de los monumentos tienen forma no-piramidal por dentro, pero con forma piramidal por dentro. Algunos de los monumentos están completamente vacíos y libres de decorado o instrumentos hallados en los otros monumentos piramidales que ya se han recorrido gracias a nuestros anfitriones, que nos han permitido realizar observaciones.

Bunkers.txt
Sin embargo, aun prefieren vivir bajo tierra en sistemas complejos de bunkers que ocupan el continente en su totalidad. Cuando llegamos inicialmente y establecimos contacto, nuestros anfitriones nativos nos escoltaron a los bunkers. Al entrar en ellos, nos sorprendimos al encontrar que su temperatura era de habitación y su nivel de humedad era bastante cómodo. Nuestros invitados han vivido en estos bunkers por cientos de años, si acaso más, y se han adaptado bastante bien al clima.

Si verdaderamente existe un ordenador en alguna dependencia del gobierno estadounidense que contiene estos datos, y no se trata de algún gracioso tratando de hacer su propia versión de las aventuras polares de H.P. Lovecraft, surgen otras interrogantes:

- ¿Se trata de información contemporánea o más vieja? Igual puede tratarse de la traducción de expedientes de la Alemania nazi o de las misiones del almirante Byrd que actividades recientes. Se ha escrito mucho en fechas recientes sobre las visitas a la Antártida por personajes importantes (Buzz Aldrin entre ellos) y la existencia de “pirámides” en la Antártida.

Recordemos aquel ‘tuit” del astronauta – tachado de falso por la web Snopes - con fecha del 6 diciembre 2016, que rezaba: “We are all in danger. It is evil itself.” (Todos estamos en peligro. Es el Mal en sí) y acompañado por una pirámide en la nieve. El ex secretario de estado John Kerry se desplazó posteriormente al polo sur, supuestamente para “informarse sobre el cambio climático”.

- Queda claro que los “anfitriones” no son humanos. El sustento líquido alternativo podría incluir hasta sangre, lo que le agrega una dimensión espeluznante.

Sunday, September 10, 2017

El Fraude de la Cabeza “Starchild”



El Fraude de la Cabeza “Starchild”
El enigmático cráneo Starchild deja de ser un misterio
Por George Simpson
Revista Ufologist (www.ufologistmagazine.com)
Vol. 21 #3 Septiembre-Octubre 2017
Traducción de Scott Corrales para Arcana Mundi


Durante las numerosas instancias a lo largo de la última década he escrito sobre el estudio de este cráneo aparentemente extraterrestre, investigado por Lloyd Pye. Se trataba de un cráneo extraño y anómalo con características supuestamente únicas que resultaban obvias a cualquiera que lo manipulase.

Acabé realizando un intercambio epistolar electrónico con Lloyd Pye por muchos años y varios de mis colegas australianos y contrapartidas en el mundo OVNI también se cartearon con Lloyd sobre las pruebas de ADN realizadas en este cráneo anómalo.

Las pruebas de ADN se malograron en varias ocasiones durante las etapas iniciales, rindiendo resultados que resultaban muy molestas para Lloyd. Todo era muy técnico, y cualquier persona que seguía la saga acababa recibiendo un cursillo en genética y biología. Pero Wikipedia recibió un informe sobre los resultados iniciales, que pasaron a la página web Wiki. Dado a que estos resultados fueron impartidos por laboratorios profesionales, fueron aceptados como resultados finales. Resulta posible editar y actualizar las entregas con tal que exista evidencia contundente que provenga de una fuente fiable. Lloyd carecía de títulos de biotecnología, y a menudo acababa excluido del proceso de edición. Esto le causaba tal grado de frustración que acabó tildando a Wikipedia como “Whackypedia” desde dicho momento en adelante.

Había ciertos detalles sobre la naturaleza del cráneo que parecían imposibilitar su explicación como cualquier cosa que no fuese algo de origen no humano.

Lloyd indicó que existía un listado de características que resultaban inusuales desde varias perspectivas. Dijo que matemáticamente, la estructura y formación del cráneo se desviaban de lo normal por más de diez desviaciones estándar. También hizo las siguientes afirmaciones:

1. El hueso era más duro que un hueso humano, pero a la vez más liviano y delgado. Dijo que su dureza era el resultado de tener una estructura distinta a la de un hueso normal. Afirmó que eran unas ocho capas de material óseo laminado de forma muy delgada, como la madera contrachapada, con capas alternantes de hueso y esmalte, como el esmalte dental. Aseveró que este era el motivo por el cual el hueso se resistía al tratamiento inicial utilizado para ablandarlo y permitir el siguiente paso – la extracción de ADN para el análisis.
2. Afirmó que serruchar el hueso le había costado mucho debido a la existencia de una capa de fibra de origen indeterminado, de naturaleza metálica, entretejida a lo ancho del cráneo, como si estuviese ahí para brindar protección contra los rayos gamma (durante los viajes espaciales) como lo haría una jaula de Faraday (ver foto, pagina 196. The Starchild Skull, Lloyd Pye, 2007.)
3. Afirmó que fue posible obtener suficiente ADN mitocondrial como para realizar la prueba de ADN, pero que no les fue posible obtener ADN del núcleo celular para determinar las características paternas.
4. Afirmó que habían hallado trazas de descomposición sanguínea en las células cancerosas de la estructura ósea, algo que no se anticipaba en un hueso de 900 años de edad.
5. Afirmó que el volumen cerebral era mucho mayor que el del cráneo de un niño normal de la edad y talla estimada.
6. El arco zigomático era demasiado pequeño para un cráneo humano. Las cuencas de los ojos eran demasiado someras para dar cabida a los ojos, y faltaba el inión.
7. Algún tipo de experto en huesos había sugerido que no podía tratarse de un cráneo infantil, puesto que la fusión de los huesos era completa, como en un cráneo adulto.
8. Nos dijo que las pruebas eran muy caras, pero no lo suficientemente sofisticadas como extraer el ADN celular del núcleo de la célula. Así que sin ese ADN ‘nuclear’, no existía ningún ADN paterno que analizar. Esto significaba que no resultaba posible analizar ni someter a prueba al padre y su contribución de ADN a la composición del cráneo.
9. La ubicación del gene FOXP2 y su correspondiente análisis era tan anómalo, en comparación con un humano normal, que sugería una paternidad extrahumana, y por consiguiente, un híbrido extraterrestre con humano.

Puesto que dicho gen es tan conservador, cualquier desviación resultaría en un aborto espontáneo antes de la gestación. Y dado que la criatura había vivido hace unos 900 años, su FOXP2 también era anormal, y no podía ser humano, según entendemos dicho término. Lo más probable es que apuntaba hacia la existencia de un hibrido extraterrestre con humano.

La combinación de estas 9 características le daba un aspecto único al cráneo.

Desafortunadamente, Lloyd sucumbió al cáncer mucho antes de que se desarrollaran protocolos analíticos que permitiesen la localización y el análisis confiable del ADN nuclear.
Hace algunos años, Chase Kloetschke de la MUFON recibió, de parte del propietario del cráneo, una petición para determinar la factibilidad de realizar pruebas posteriores de ADN. No sería nada fácil, y con metas científicas objetivas destinadas a encontrar la verdad.



Las pruebas de ADN rindieron resultados de interés. El ADN del núcleo celular de un diente sin descender, obtenido de la mandíbula superior, produjo valores coincidentes con los del haplogrupo Q, un grupo muy común para los varones de la región en la que se halló el cráneo, y de la época en que vivió en aquella zona, lo que no resultaba sorprendente.

Estas pruebas de ADN significan que el debate ha tocado a su fin. Total y completamente. Los resultados se pueden leer en Internet en un informe sumamente detallado que aborda todos los hallazgos, los procesos utilizados, la cadena de evidencia, etcétera. El hueso era más duro que un hueso normal, pero carecía de laminaciones, y el grosor de dicho hueso era consistente con el de un niño de cinco años de edad. Tampoco había evidencia de fibras, conocidas o desconocidas, en el cráneo. Las dimensiones del arco zigomático eran consistentes con las de un niño normal de dicha edad (cinco años). Aunque la configuración del cráneo es poco común, efectivamente cuenta con un inión, a pesar de ser anormal y más pequeño de lo común, y puede apreciarse en las fotografías. Se descubrió que el volumen del cerebro era mayor de lo normal, pero sin sugerir nada más enigmático que una anormalidad extraña. La configuración de la cabeza y el posicionamiento de las orejas eran parecidos a lo que se encuentra en los casos de síndrome de Down.

Se pudo determinar que la edad era de unos 5 años, consistente con las dimensiones y la dureza del hueso. Las suturas de cráneo estaban íntegras, lo que es normal en un niño de cinco años.

Estos hechos, combinados con el hallazgo del ADN nuclear paterno, que resultó ser humano y propio de la zona, significan que no hay ningún misterio aquí, además de terminar el trastorno genético que afectaba al espécimen.

La condición de la braquicefalia se ajusta en gran medida al describir la configuración del cráneo y la condición que parece haber sufrido este espécimen.

El siguiente enlace, o una búsqueda parecida, llevara a los lectores interesados al informe completo sobre los resultados de ADN más recientes, que efectivamente parecen ser decisivos: thefieldreport.com.wordpress.com/2017/05/23/final-results-determining-if-the-starchild-skull-is-part-alien/

Así que si hacemos la siguiente consulta en Google: “Final results determining if the Starchild skull is part alien”, nos será posible leer el informe entero.

Esto pone fin a la historia del cráneo Starchild.

Tal vez tenga un ejemplar firmado del libro de Lloyd Pye – “The Starchild Skull” – a la venta a precio razonable si alguien está interesado.

Mis gracias a Chase y a todos los técnicos y expertos que contribuyeron a las pruebas finales de ADN, que rindieron los resultados verdaderos y concluyentes.

Monday, August 28, 2017

Avistamientos en alta mar: la experiencia del U.S.C.G. Eagle



Avistamientos en alta mar: la experiencia del U.S.C.G. Eagle
Avistamiento radar-visual desde el USGC Eagle el 21 de junio de 1965
Entrevista con Ed Salisbury por Ray Stanford

Traducción de Scott Corrales para Arcana Mundi

Esto sucedió a bordo del U.S.C.G. Eagle, nave de la guarda costa estadounidense. Eagle es un buque de adiestramiento. Mi rango era el de guardiamarina en la U.S. Navy, entrenando en un programa de intercambio con la academia de la guarda costa. Corría el verano de 1965. Éramos doce los guardiamarinas de la academia naval a bordo del Eagle. Yo estaba de vigía de 12 a 4 el 21 de junio, y había tomado mi puesto en la cubierta de proa, colocándome los audífonos de sonido. Era uno de cinco hombres que formaba parte de la vigía a esta hora. Los vigías estaban en la cubierta de proa, estribor y babor en el puente alto, los vigías de popa y los vigías del timón.

A mitad de la vigía, a eso de las dos de la madrugada, recuerdo muy bien estar mirando el horizonte y la belleza del cielo bien iluminado, siendo capaz de ver claramente todas las estrellas del firmamento. Y mientras miraba hacia el frente – aunque admito que no tan detenidamente en aquel momento – me llamó la atención ver una ‘estrella’ que ascendía rápidamente. Sin embargo, no parpadeaba como una estrella, ni tampoco parecía un avión, ya que era sumamente brillante, con una magnitud superior a la de cualquier planeta que había visto anteriormente. Subió al cielo sobre el horizonte directamente frente a nosotros en menos de cinco segundos desde la derecha del horizonte a quince o veinte grados sobre el horizonte. Nos desplazábamos desde Bermuda a hasta Nueva York, en ese derrotero, pero haciendo uso de las velas en vez de potencia, así que me resulta difícil determinar cuál era nuestra dirección. Me gustaría pensar que era más bien norte-noroeste. Estábamos al este de la región de Carolina del Norte – Washington.

Al fijarme en aquello en el horizonte, pensé: “O estoy viendo visiones, o tal vez es un avión con alumbrado o brillantez extraña”. No estaba seguro si lo correcto era dar parte sobre los audífonos. Resulta posible escuchar a todos los demás vigías en los audífonos. Luego escuché al vigía de estribor que preguntaba: “¿Han captado algo justo delante?”. El vigía del puente no comentó. “Bueno, creí haber visto algo, una estrella brillante, pero que no caía, sino que subía”. En ese momento confirmé que aquello parecía ser lo que había visto. Así que platicamos, tratando de describir cuál de las luces brillantes era en efecto la más brillante en el cielo. Pero como ya no se movía, se había combinado entre las estrellas. Mientras que hablábamos, no más de dos a cinco minutos, justo de nuestro primer avistamiento, el objeto había desaparecido. Se esfumó más rápido que lo que le había costado aparecer.

Esta vez todos nos concentramos en la zona, y nos fijamos que había caído desde los 20 grados sobre el horizonte hasta justo debajo del horizonte de forma instantánea.

El vigía de puente le habló al radarista. “¿Captaste algo en el instrumento?” pero la respuesta fue negativa. Después de esto, los vigías recibimos órdenes de estar a la expectativa, pero no sabíamos para qué.
No pasaron más de 15 minutos – a lo mejor 10 – antes de aquello apareciese de nuevo. Esta vez hizo un arco a la derecha, es decir, a estribor, saliendo del horizonte justo delante de nosotros y con gran rapidez, tan rápido como podía seguirlo el ojo humano, como una estrella fugaz. Se dirigió al punto de través, a la derecha, nuestro estribor.

En aquel momento el radarista habló y confirmó que había visto alto. Dijo que pudo haber sido un barco, avión o algo parecido – a unas 15 o 20 millas de nuestro estribor.

Stanford: Cuando el objeto apareció en aquel momento ¿Cuál era su dirección con respecto a la tierra en sí, aproximadamente?

Salisbury: Repito que apareció sobre el derrotero, la nariz del barco, casi directamente, saliendo de la tierra, y luego rodó, elevándose lentamente a uno, tres, cinco grados hasta llegar a un punto directamente en el punto de través de nuestro estribor. Estaría a unos 1000 pies sobre la superficie y a 90 grados al este del buque, aproximadamente.

En aquel momento lo captamos en el instrumento, y todos miraban. Bromeábamos entre sí, preguntándonos si sería alguna especie de interceptor. Un fulano dijo que no, tenía que ser un avión cazasubmarinos. Sin embargo, no podíamos explicar por qué se había desplazado con tal rapidez, con una sola luz brillante y constante, y sin balizas ni luces parpadeantes. Era tan solo una luz blanca constante y brillante. En ese momento pareció alejarse de nosotros, atenuándose. Pensábamos que se iba. Y luego corrió directamente hacia nuestra nave, o eso pensamos. Se desplazó fugazmente desde su posición a estribor hacia la posición equivalente a babor. No sabíamos si nos había atravesado o pasado por arriba, por abajo o qué. Bueno, vimos que la luz pareció surcar sobre nosotros. Mientras que volaba, se desplazó de estribor a babor tan rápido como nos era posible rastrearlo. Le habría tomado entre tres a cinco segundos.

Para entonces se escuchaban improperios y gritos. Todos decían, “¡Dios! ¿Qué es eso allá arriba?”. El vigía del puente llamó al radarista, preguntando: “¿Qué fue lo que pudiste captar?” y le contestó: “Pude captar un punto que estaba a nuestro estribor y ahora a nuestro babor,” queriendo decir con esto que aquello viajaba más rápido de lo que nuestro radar era capaz de seguir. Dijo que estaba a 20 o 30 millas de nuestro babor.

Viajó de una manga a la otra. Esto tomó lugar en menos tiempo de lo que le toma al barrido del radar hacer una vuelta entera.

Para estas alturas, todos los que estaban despiertos en ese momento estaban en cubierta, mirando aquella luz.

El radar era un radar de maniobra utilizado por todos los buques de la guarda costa. Se trataba de un sistema sofisticado utilizado para capacitar a los estudiantes de últimos cursos en la academia de la guarda costa para adiestrarlos en el manejo de comunicaciones de barco a barco y como maniobrar y tal. Se trataba de un equipo muy confiable y sofisticado.

Habiendo alcanzado su posición a babor, se armó un furor. Todos se preguntaban qué rayos pasaba. Yo estaba boquiabierto, pensando que diantre pasaba.

Stanford: ¿A cuántos grados estaba el objeto sobre el horizonte a estribor antes de realizar aquel movimiento a gran velocidad, y a qué grados se detuvo sobre el horizonte a babor?

Salisbury: Según recuerdo, teníamos una lectura en el radar que no era más de mil pies…o en puntos, porque diríamos que estaba a dos puntos de la proa…yo te diría que eran unos 10, 12 grados sobre el horizonte cuando estaba a estribor, y 12 grados sobre la superficie cuando se detuvo, o dejó de mostrar movimiento aparente, sobre nuestro babor.

Éramos doce en la cubierta y supongo que 15 a 20 más. No obstante, desde mi posición, no pude ver cuantos había en la cubierta.

Stanford: ¿Todos pudieron ver más o menos bien ese barrido por el cielo?

Salisbury: Sí. Casi todos, sin ninguna distracción. Todos prestaban atención, mirando lo que sucedía.

Stanford: ¿Recuerdas cómo desapareció el objeto?

Salisbury: Parecía quedarse justo donde estaba. Seguimos navegando. Se perdió en el cielo y le perdimos la pista. En cierto momento, tras unos 5 a 15 minutos, que ya no se le podía distinguir del resto de las estrellas en el cielo. Tal vez apagó sus luces, y despareció.

Después de esto hubo mucho chismorreo en el barco. Todos querían estar en la guardia de noche. Yo la tuve de nuevo al día siguiente, pero no pasó nada.
Alcanzamos el puerto de Nueva York seis o siete días después, y todos decían, “Bueno, ¡esto hay que hablarlo! “ y el asunto estaba en boca de todos los tripulantes por el resto de la travesía. Llegamos a tierra y nos enfrentamos con un grupo de especialistas militares. Sé que la inteligencia naval (Naval Air Intelligence) estaba entre ellos. Recuerdo las siglas “NAS”, aunque no recuerdo lo que significa, pero es una de las agencias de seguridad, y otros que subieron a bordo. Se cancelaron todas las licencias, y aquí estábamos, listos para bajar a tierra. Estos fulanos se reunieron con el capitán y…

Stanford: ¿Recuerdas los nombres de algunos de los oficiales que participaron en eso?

Salisbury: No me acuerdo. No tengo los nombres de esos oficiales en particular. Puedes revisar la bitácora para aquellos días y creo que los encontrarás fácilmente. [Explica que el barco llegó a Nueva York antes del 4 de julio. El ‘Eagle’ era uno de 21 veleros en carrera desde Bermuda hasta Nueva York y estuvo fuera del contacto visual de otras naves durante el avistamiento, y en todo momento hasta llegar a Nueva York].
Los oficiales de inteligencia entraron al camarote del capitán y se reunieron con él y los demás oficiales del buque, así como el oficial de la vigía de aquella noche. Su conferencia fue larga, de 20 minutos a media hora. Y luego se fueron. El capitán convocó a todos los presentes, y nos reunimos en la cubierta. Luego nos explicó que lo sucedido el 21 de junio [el avistamiento OVNI] era algo de importancia militar y que no podíamos decirle nada a nadie sobre el las cosas que sucedieron. Si nos pillaban hablando sobre el asunto, nos formularían un consejo de guerra. Su tono era amenazante. Y resultaba absurdo, la reacción era demasiado estricta por haber visto tan solo una luz. Aun así, bastó para garantizar que nadie hablase voluntariamente sobre el evento.
Quiero añadir algo antes de terminar, y esto es lo más alucinante que descubrí al salir de Nueva York para completar el resto de nuestro viaje. Al revisar la bitácora, el registro que conservan todos los barcos en los mares, anotando todos los sucesos, descubrí que habían quitado las páginas que trataban sobre el incidente. Esto era un pecado mortal, algo que jamás se hacía. Se lo pregunté a una o dos personas y me contestaron: “Bueno, ya sabes, se supone que no debemos hablar de ello” y con eso finalizaba el intercambio. Faltaban de dos a tres páginas.

[Fuente: Boletín APRO, febrero de 1978]