Tuesday, April 02, 2019

Caras extrañas: encuentros cercanos del tercer tipo



Caras extrañas: encuentros cercanos del tercer tipo
Por Scott Corrales, (c) 2019

Aunque los episodios de encuentros cercanos del tercer tipo que tanta pasión suscitaron en la década de los '70, y el concepto inmortalizado a su vez por Steven Spielberg, son cosa de otros tiempos, aún existen casos que no se dieron a conocer lo suficiente o que han caído en el olvido.

Una fría noche en el País de Gales

El 9 de febrero de 1985 se produjo un caso de humanoides que no trascendió a los medios, tal vez debido a la falta generalizada de interés en el tema y el cierre de revistas y medios de difusión platillera al final de los '70. El supuesto caso tomó lugar en el norte del País de Gales, involucrando a un joven de diecinueve años de edad que alegaba haber sido llevado muy contra su voluntad al interior de un OVNI mientras que caminaba de regreso a su hogar temprano por la mañana.

Los ovninautas eran de tipo humanoide o robótico (recordemos a los seres del caso Pascagoula de 1973) y trasladaron al aterrorizado chico a su nave nodriza, situada en algún punto recóndito de nuestro sistema solar.

Los investigadores del grupo Contact International que tomaron cartas en el asunto describieron al presunto secuestrado como 'pálido, desgreñado y tembloroso' y no dudaron de que haya experimentado 'algo' sin importar la naturaleza del evento. Poco a poco fue posible rescatar la información del pavoroso evento sobrenatural.

El testigo (cuyo nombre se mantuvo en secreto) dijo estar caminando de regreso a su hogar a eso de las tres de la madrugada, habiendo pasado la noche con amigos en una aldea cercana. Era buen conocedor de su región galesa y no necesitaba linternas ni antorchas para seguir el camino, y la noche despejada y llena de estrellas no representaba amenaza alguna.

A los veinte minutos de haber emprendido su caminata, escuchó un zumbido proveniente de un campo adyacente. Apartándose del camino para bajar por un sendero, pudo ver que se trataba de un objeto negro y opaco del tamaño de tres cocheras, equipado con antenas y estabilizadores. La oscura mole parecía estar suspendida a corta distancia de la superficie, emitiendo un resplandor fosforescente a pesar de carecer de luces externas.

Extrañado, el joven se quedó mirando el objeto por algunos minutos hasta que pudo ver que unos humanoides se le acercaban. Decidiendo que ya había visto bastante, se dio la media vuelta para descubrir otro par de humanoides detrás de él, que le agarraron con firmeza para llevarlo al interior del objeto que se cernía sobre el campo. Según el testigo, llevaban la cabeza cubierta por cascos con luces tenues, trajes enterizos grises con hebillas verdes, botas hasta la rodilla y guantes.

Una vez en el interior de la nave, recibió la instrucción telepática de "prepararse para el cambio" y fue sometido a una descontaminación al estilo Villas-Boas, aunque no se dice si lo desnudaron para este efecto. La extraña nave despegó sin resistencia gravitatoria hasta llegar a su nodriza, lugar en que el testigo fue sometido a un riguroso examen físico, enseñando a los investigadores las quemaduras resultantes de los objetos empleados por los seres humanoides o robots. Un detalle alarmante y espeluznante que no se ha dado en ningún caso conocido es que los seres querían sacarle los ojos de las órbitas para estudiarlos, informándole cortésmente que estaba en plena libertad de negarse a ello, y el testigo lo hizo. Los seres también mostraron interés en un cassette de música popular que llevaba en uno de sus bolsillos, estudiándolo y supuestamente captando las melodías por "ondas mentales".

Como en todo buen encuentro cercano en tercera fase, los seres aportaron datos sobre su lugar de origen y sus designios. Provenían de 'la constelación Lira' y detestaban la atmósfera contaminada de la Tierra, a pesar de mantener bases en Groenlandia. Afirmaron haber capturado una sonda Voyager, sintiéndose decepcionados por su simpleza. Le hicieron preguntas sobre los Estados Unidos de América y la NASA, compartiendo el dato de que la "nave escolta" que le había traído desde Gales a la nodriza estaba hecha de 'un plástico desconocido por los humanos'

Después de algún tiempo, el testigo fue devuelto a la Tierra y recuerda haber presenciado la retirada de la nave, que se perdió en oscuridad del cielo. Le advirtieron que no compartiese su experiencia con nadie.

A las cinco de la madrugada, un policía que realizaba su patrulla nocturna se encontró con el testigo, que daba tumbos por el camino, mareado por su experiencia. El agente del orden público le llevó a su hogar.

En una visita posterior, grupo investigativo de Contact International entrevistó al testigo en su hogar, llegando a conocer a sus parientes. El joven estaba más tranquilo y dispuesto a ser sometido a hipnosis regresiva, aunque sus padres y abuelos manifestaron su preocupación por el testigo.

Se realizó una visita posteriormente al lugar del aterrizaje, pero no se pudo esclarecer nada sobre la presencia de los supuestos extrahumanos.

En resumidas cuentas, los investigadores no pudieron dar un fin satisfactorio a sus pesquisas. El testigo no estaba interesado en hacerse famoso ni mucho menos caer en las garras de la prensa amarilla de su país, que se regodea con casos de platillos voladores y sucesos anormales. "El testigo fue víctima de una especie de concepto mental más que de un evento físico," dictaminaron, "un mecanismo que no somos capaces de entender". Se hizo una re-encuesta del caso en meses posteriores, y se encontró que el testigo se quejaba de estar plagado por pesadillas como resultado del evento, al grado que tuvo que solicitar ayuda profesional. Su extraña experiencia le había cambiado la personalidad - ahora manifestaba un marcado interés por asuntos de ecologismo y poesía.

El extraño caso de la señora "L"

Thomas Adams fue, sin duda, uno de los investigadores más destacados de la década de 1970 a pesar de no haber recibido el mérito que ricamente se merecía. Fundador del boletín STIGMATA, Adams pasó a convertirse en el cronista del fenómeno de las mutilaciones de ganado y sus distintas vertientes, pasando a investigar el asunto de los ovnis y hombres de negro, así como las conspiraciones del gobierno estadounidense, en un boletín aparte titulado CRUX. De las páginas del ejemplar 04 de Stigmata nos llega "el extraño caso de la señora L", como lo he titulado, evento que llegué a conocer gracias a otro gran - e influyente - investigador, George A. Andrews, quien lo incluyó en su obra Extraterrestrials Among Us (St.Paul, Llewellyn International, 1987).

Pero pasemos a la información que transmitida por Adams a los lectores de su boletín. Antes de trasladarse al estado de Nuevo México, la señora L y su marido habían vivido por décadas en Arkansas (patria chica del presidente Bill Clinton). Un buen día, la señora decidió treparse a una escalera para tomar manzanas de un árbol en su propiedad. Perdiendo el equilibrio, la señora se cayó de la escalera estrepitosamente, hiriendo una de sus piernas de gravedad y quedando inmóvil sobre la hierba en estado semiconsciente. De repente pudo ver que se acercaban dos figuras - una alta y delgada, la otra delgada pero de estatura corta. A pesar de su dolor y confusión, la señora L pudo ver que se trataba de una pareja humanoide aunque decididamente no humana.

Los seres prestaron primeros auxilios a la malherida dama con un aparato desconocido. En cuestión de quince minutos, el dolor había desaparecido y la herida en la pierna había dejado de sangrar, dejando una cicatriz apenas visible. Los seres le entregaron una placa con extraños grabados, y la señora L les pidió que entraran a su hogar para comer algo. Una de las criaturas repuso que 'no acostumbraban comer' y que se limitaban a consumir 'zumo', aunque no del mismo tipo que los humanos.

"El aspecto no humano de los seres resultaba impresionante," escribe Adams, "pero lo era más aún cuando la mujer se fijó en que las voces de sus socorristas provenían de sus abdómenes. La criatura más alta tenía la voz de una mujer madura, y la más corta sonaba como un niño".

Los humanoides se alejaron y la señora L regresó a la casa con la placa en mano. Aquellos que llegaron a ver el extraño obsequio de los extrahumanos afinaron que era de un metal desconocido, y que las marcas en ambas caras de la placa representaban 'pirámides' o 'estrellas de seis puntas'.

Más de un mes después del incidente, el perro de la señora L desapareció sin dejar rastro, y su dueña se lanzó a buscarlo, cruzando su propio terreno, un campo de golf vecino, y luego cruzando una zona boscosa adjunta. Al otro lado del bosque había un claro en el que se desarrollaba una escena irreal.

"En el claro había: dos helicópteros de la Fuerza Aérea; dos hombres en batas blancas que administraban cuidados a un caballo tendido sobre la hierba; dos hombres uniformados, y lo que parecían ser las dos criaturas que le habían socorrido tras la caída," explica Adams a los lectores de STIGMATA. "La señora L se dio cuenta súbitamente de que presenciaba algo que no debía estar viendo y retrocedió, pero no antes de que su presencia fuese detectada por los presentes."

Huyendo a la carrera, la señora L fue interceptada por un helicóptero que le disparó un rayo de luz azulada (detalle que recuerda poderosamente a los 'chupa-chupa' de la brasileña isla de Colhares) que le produjo quemaduras serias en el seno derecho. El aparato remontó vuelo y la señora L tuvo que ser hospitalizada.

La crónica no deja de ser rocambolesca: En el hospital, la Sra. L narró todo lo sucedido al personal médico con lujo de detalles, resultando en la presencia de "individuos raros" (¿HDN?) en el centro médico que la interrogaron sin pensar en su estado de salud. La situación empeoró cuando el comisario de su condado la llevó a la fuerza a un centro psiquiátrico para ser sometida a pruebas que fueron 'un infierno' según su descripción. La intención del comisario era declararla no solo demente, sino responsable de la mutilación equina que había presenciado.

Las visitas de los "individuos raros" se volvieron constantes, al grado que la señora L y su marido decidieron abandonarlo todo y mudarse a Nuevo México. Todo les fue bien por algunos meses hasta que los "individuos raros' se aparecieron, reanudando el hostigamiento. Adams indica que la pareja había dejado Nuevo México para ir a vivir en algún punto desconocido del sur de Texas.

Friday, March 29, 2019

1991: ¿Aterrizaje OVNI en Bélgica?



1991: ¿Aterrizaje OVNI en Bélgica?
Por Patrick Vidal, European UFO Network

Estos son los hechos sobresalientes del caso sucedido en la noche del 4 de mayo de 1990 en la aldea de Stockay (Provincia de Lieja):

El testigo, de 72 años de edad, era un arqueólogo que dedicó gran parte de su carrera a las pesquisas arqueológicas en su región. Ha realizado descubrimientos muy importantes y su nombre goza de buena reputación en círculos arqueológicos e históricos. En su hogar podemos hallar los restos de osamentas y artículos decorativos de distintas excavaciones. Un museo de su región se propone presentar todas sus colecciones en el futuro.

EL testigo es, por ende, un hombre de muy buena preparación y racional. Para el, hasta el día de su encuentro, los ovnis eran meramente un fenómeno electromagnético desconocido.

El clima era cálido la noche del encuentro, y como era su costumbre, "MD" salió de su casa para cerrar la puerta del invernadero en su jardín. Al momento de cerrar la puerta, su gato se le acercó para acurrucarse entre sus piernas. A la misma vez, se produjo una erupción repentina de ladridos en el vecindario. Numerosos perros rompieron a aullar de una forma que ni el testigo ni su esposa habían escuchado jamás. MD regresó a su casa, descubriendo, para su sorpresa, un perfil bien definido que parecía estar situado en un prado a menos de 200 metros de su posición.

Sumamente sorprendido por el fenómeno, el arqueólogo salió corriendo hacia la casa de sus vecinos para avisarles y para que pudiesen compartir el espectáculo, pero no había nadie en casa. Por consiguiente, regresó a su hogar, dónde su mujer miraba la tele.

"¿Has detectado alguna interferencia en la tele?" le preguntó.
"No, ¿por qué?" repuso ella.
"Hay una bola de luz en el prado. ¡Ven a verla!"

La pareja salió a echar un vistazo con mucho cuidado, puesto que la mujer se recuperaba de una intervención quirúrgica y le era difícil moverse con facilidad. Ahí, frente a su hogar, ambos observaron el fenómeno que parecía tener forma cónica rematada con la forma de un hongo. Ambos testigos esperaban presenciar una manifestación de la Santísima Virgen (o al menos eso pensaron).

Luego de cinco minutos, la esposa decidió regresar a la casa acompañada por el marido. Una vez ahí, tomó su bastón y decidió caminar hasta el punto en que se manifestaba el fenómeno.

Caminó a lo largo del campo hasta llegar al sitio en que guardaba a su ganado. Habló con los animales un rato para tranquilizarlos. Los perros seguían aullando y el fenómeno permanecía inmóvil y silencioso. Llegado ese momento, MD estaba entre 100-150 metros del objeto, que según su esposa, era muy sólido.

El fondo del objeto daba el aspecto de ser un cono sumamente luminoso pero opaco. Su centro era muy blanco y los bordes amarillentos. MD jamás había visto tanta luz. Comentó: "Durante las excavaciones arqueológicas he visto otros y me gustaría saber más".

Eventualmente llegó a las cercanías de la casa de una maestra de escuela primaria. Trató de localizarla, pero no hubo respuesta. Su reja estaba abierta, así que el testigo traspasó los predios. Ahora se encontraba a unos 40-50 metros del cono. El objeto tenía unas 8-10 metros de diámetro en su base y una altura estimada de 4-5 metros. Con cierta trepidación, MD pudo constatar que la parte superior del objeto (el hongo) se había elevado y cambiado de color de blanco a naranja. MD sintió que había sido "interceptado", dándose cuenta de la naturaleza irreal de la situación en que se hallaba, su extraña dimensión y la naturaleza en sí del dilema: Se hallaba solo, calzando chancletas viejas, y se tenía que huir, no lo lograría. A pesar de esto, retrocedió una docena de pasos. Poco después de haberse retirado, la cúpula del objeto volvió a su posición original y el color cambió nuevamente al blanco.

MD no insistió con sus observaciones y regresó a su casa. Su esposa, mientras tanto, estaba muy alterada por los sucesos y había vuelto a salir. Ambos contemplaron el fenómeno por algunos minutos antes de ponerse a buen recaudo.

Su hijo, propietario de una cámara de video, no se encontraba en casa en aquel momento.

En los días posteriores, el testigo, normalmente muy relajado, estaba nervioso. No le era posible dormir y tenía el pulso acelerado. El día después del incidente, el hijo se dirigió al punto de aterrizaje y documento cuatro círculos en el terreno, dispuestos en la forma de un rectángulo de 8 x 10 metros. En el centro de cada círculo - de aproximadamente un metro de ancho - la hierba aparecía torcida y aplastada, un un fino polvillos amarillo visible sobre las hojas de hierba.

Las flores en la periferia no sufrieron el impacto de la turbulencia y permanecieron intactas.

Días más tarde, los rastros desaparecieron por completo. En la proximidad del lugar hay una mina abandonada y a menos de 300 metros hay una falla geológica y un riachuelo.

[Traducción (c) 2019 S. Corrales para Arcana Mundi, con agradecimiento a UFO BRIGANTIA]

Thursday, March 28, 2019

Extrañas historias de los Hombres de Negro (HDN)



Extrañas historias de los Hombres de Negro (HDN)

Por Scott Corrales (c) 2019

Durante la investigación de un caso canadiense en 1979, el destacado ovnílogo Lawrence Fenwick encontró - mediante el hábil uso de la hipnósis - la presencia de un 'hombre de negro' (HDN) durante un caso de supuesto secuestro por extraterrestres. Los avistamientos comenzaron en agosto de aquel año en la zona norte de Toronto, sumamente urbanizada con presencia de edificios de pisos residenciales y comerciales. La adolescente Sarah Hines y dos de sus amigas fueron las primeras en ver el objeto, aunque Sarah posteriormente sentiría la imperiosa necesidad de acercarse a la estructura con forma de "cabeza de flecha". Al ver a sus tripulantes, la joven se desmayó, recobrando el conocimiento a varios metros de su posición original. Regresando a su hogar, Sarah durmió por espacio de doce horas, no antes de que sus padres advirtieran que su rostro estaba sumamente enrojecido y sus pupilas dilatadas. Posteriormente se llegó a creer que la adolescente y su "tiempo perdido" correspondían a una experiencia de secuestro.

Según el investigador Fenwick, se concertaron tres citas de hipnosis con un médico torontoniano que exigió el anonimato para "no verse abrumado de gente buscando regresiones hipnóticas", problema que aquejaría a los profesionales en décadas posteriores. Fue posible constatar que Sarah había pasado al interior del ovni (o una estructura desconocida con luz brillante y el detalle singular de que la atmósfera 'olía a pollo cocido').

En cierto momento - y el lector comprenderá que omitimos muchísimos detalles de interés para llegar al asunto que nos concierne - la joven Sarah presentó un boceto estremecedor: el retrato de un hombre flaco, de nariz prominente, y cabello largo, que vestía un traje negro de tres botones y corbata a rayas.

"Era un hombre chistoso," dijo la abducida en plena regresión. "Alto y flaco, con zapatos que dan risa".

Se da el detalle aún más intrigante que durante el segundo día de sesiones hipnóticas, el humano de calzado cómico había hablado con Sarah en su colegio, aunque ella no conservaba recuerdos conscientes del evento.

Escribe Fenwick: "Sarah le dijo al hipnólogo que se hallaba en el patio de la escuela con sus amigas durante la hora de recreo. El hombre la siguió al patio desde la cafetería. Se le acercó, conminándola a apartarse de sus amigas para interrogarla. Primero quería conocer las identidades de sus amigas, con intenciones nada buenas. 'Creo que quería matarlas', explicó Sarah."

El hombre extraño advirtió a la chica que 'contaba con muchas amistades en todas partes' y que si no le contaba todo lo sucedido a bordo del Ovni, ella se vería en un grave problema. Le advirtió además que si trataba de irse mientras que él le hablaba, le daría un buen susto.

La chica quería pedir ayuda, pero 'la mente de aquel hombre' era más poderosa que la suya.

Otro detalle curioso fue que su amenazante interlocutor sencillamente 'se desapareció' frente a sus ojos. A pesar de su aspecto, Sarah estimaba que el hombre no era del todo humano.

En la sesión de regresión hipnótica realizada el 12 de octubre de 1979, Sarah pudo agregar detalles significativos. El Hombre de Negro tenía una estatura de 1.80 y tenía el aspecto 'de una persona muerta' (cita textual). Su piel era gris con ojos sesgados, vistiendo un traje negro. No le fue posible describir sus labios, pero que su sonrisa era siniestra. Su nariz era puntiaguda, y las uñas de sus dedos eran muy largas, y los dedos en sí ahusados. Sus zapatos tenían tacones de diez centímetros.

La descripción ofrecida por Sarah Hines de este ser de ultratumba nos hace pensar en el intrigante y no menos grotesco "Freddy Miller" de la Republica Dominicana y el Hombre de Negro con poderes paranormales que hostigó al psicólogo Herbert Hopkins. La criatura que se identificó como el fallecido director de televisión fue descrito como "un ser de piel grisáceo-amarillenta que resultaba repugnante, carente de pelo y con una voz gruesa y poderosa'. En el caso del galeno Hopkins, el HDN llevaba maquillaje blanco como el que se utiliza en las funerarias, también dando el aspecto de ser un difunto.

Aparte de esto seres de ultratumba tenemos al “doctor Flor” descrito por Juan José Benítez en su obra La Punta del Iceberg. Lanzándonos de lleno a la especulación, ¿será posible que inteligencias extrahumanas tengan la capacidad de reanimar o reutilizar a los seres humanos fallecidos para sus propios fines? Por asqueroso que pueda sonar, nos trae a la mente el misterioso planeta que nos presentó la película de horror Phantasm (1979) en la que cadáveres humanos acababan convertidos en zombis enanos para realizar tareas en dicho mundo.

Dos HDN en Gran Bretaña

En el número 25 de la revista inglesa UFO Brigantia se nos ofrece un caso ocurrido en el mes de julio de 1986 en horas de la mañana. El testigo, Raymond Field de la población de Laisterdyke, Inglaterra, repartidor de periódicos, estaba enfrascado en su labor cuando se dio cuenta de repente del gran silencio que le rodaba. Una transitada avenida se encontraba vacía, sin peatones ni tráfico vehicular. De repente, según el testigo, “un automóvil grande y brilloso, como un Cadillac, se acercó al camino a mi izquierda mientras que caminaba, y se detuvo. Pensé que era alguien pidiendo direcciones. La ventanilla del auto se bajó a medias y uno de sus tripulantes estaba vestido de negro. Me gritó: “¡Oye, tú! Olvida todo lo que sabes sobre OVNIS. Desvincúlate de cualquiera que tenga algo que ver con los OVNIS”. Le sonreí, y la ventanilla del coche bajó por completo. El hombre me dijo: “De todos modos, nunca sabrás nada sobre los OVNIS”. En ese momento me fue posible ver que en el interior del vehículo había una especie de ventana que separaba al pasajero de lo que debió haber sido el chofer, porque aguantaba un volante de tamaño reducido. “Ya te advertimos. Haz lo que te decimos”. La ventanilla subió y el automóvil se alejó lentamente. No había ningún otro coche a la vista. Al llegar a unos 75 metros de distancia, el sonido ambiental, la gente, y el tráfico se reestablecieron a la par que desaparecía el extraño automóvil. Sentí una sensación eléctrica en la piel que duró unos tres minutos.”

El testigo (o la víctima de la amenaza, mejor dicho) describió posteriormente a los dos personajes que había podido ver como bastante toscos. Trajes negros con camisa y corbata, cicatrices visibles en el lado derecho de la cara, cutis desfigurado y una voz áspera y sin acento, pero que daba la impresión de no poder hablar correctamente.
Otro caso británico que recibió poca difusión en la prensa ovnilógicas fue el suceso en el que participo nada menos que F.W. Holiday, el investigador y explorador cuyas investigaciones de las serpientes lacustres le llevaron a la fama (ver “Serpientes de Mar y Lacustres” en Arcana Mundi). Fue precisamente a las orillas del lago Ness que el investigador tuvo su encuentro con un Hombre de Negro – evento que posiblemente le cobró la vida.

Holiday acababa de participar en el célebre ‘exorcismo del lago Ness’ oficiado por el reverendo Donald Omand la tarde anterior. La mañana siguiente se presentaba despejada y alegre para aquellos parajes del norte, y el escritor había salido a recoger algunas cosas de su vehículo. Fue entonces que notó la presencia de una figura que bloqueaba su paso cuesta abajo. Esta es la descripción que ofreció a sus lectores en el libro The Goblin Universe:

“Era un hombre vestido totalmente de negro. A diferencia de otros caminantes que a menudo pasaban por aquí para admirar el lago Ness, este estaba de espaldas al lago y me miraba fijamente. De hecho, parecía aguardarme. Nos separaba una distancia de treinta yardas y nos miramos fijamente por varios segundos, y me preguntaba a mí mismo qué diantre era aquello. A la misma vez percibí una sensación de maldad, fría y desapasionada. Caminé hacia adelante con lentitud sin apartar la vista de la figura. Tenía unos seis pies de alto y parecía estar vestida en cuero negro o plástico, con casco, guantes y careta que tapaban sus ojos, boca y barbilla. No me fue posible ver ojos tras los gogles de motorismo que llevaba. La figura permaneció inmóvil al paso que me acercaba, tal vez con la excepción de un ligero movimiento de los pies. No me habló ni tampoco pude escuchar resuello. Me puse a su nivel y seguí a andando una yarda o más, deteniéndome para contemplar el lago Ness. Permanecí así por diez segundos, tomando una decisión. La figura era anormal y sentí la necesidad de tocarla […]. Al girar la cabeza, pude escuchar un curioso susurro o sonido silbante. Me dí la vuelta y encontré que la figura ya no estaba. Había media milla de camino visible a la derecha y unas cien yardas vacías a la derecha. Ningún ser vivo pudo haberse perdido de vista con semejante rapidez.”

En 1974 Holiday sufriría un paro cardiaco en el mismo sitio donde ocurrió este extraño episodio.

Saturday, March 23, 2019

Serpientes Marinas y Lacustres



Serpientes Marinas y Lacustres
Por Scott Corrales (c) 2019

El tema de las serpientes de mar es uno que suscita controversias. Para muchos, corresponde a una época primigenia del interés por el misterio en la que el monstruo del lago Ness, el abominable hombre de las nieves y el triángulo de las Bermudas representaban un triunvirato formidable capaz de vender cientos – tal vez miles – de revistas y libros. El paso de los tiempos, a mi modo de ver, quitó el brillo de estos temas y los ovnis, Piegrande y otros enigmas pasaron a ocupar la primera fila.

En lo personal, mi primera exposición al asunto de las serpientes fue el número 9 de la desaparecida pero nunca olvidada revista DUDA, publicada en aquel entonces por la mexicana Editorial Posada y cuyo precio de compra representaba una inversión muy asequible para un niño de ocho o nueve años de edad. Por el precio de unas golosinas era posible leer los conceptos de Pawels y Bergier, Donald Kehoe y la información que aparecía en Flying Saucer Review acompañadas por ilustraciones impactantes.

Ese ejemplar de DUDA comenzaba con la leyenda de San Columba, el primero en encontrarse con la enigmática serpiente en las aguas del lago Ness, un extenso y profundo lago de agua dulce, cuyo volumen sobrepasa el de todos los cuerpos de agua en Inglaterra y el País de Gales juntos. La tradición sostiene que Columba fue capaz de expulsar al monstruo debido a su gran piedad, pero los informes de su presencia trascendieron al siglo V de nuestra era para convertirse en una sensación mundial en el siglo XX.


Las revistas del mundillo paranormal han hablado largo y tendido sobre “Nessie” – el nombre entrañable que se le ha dado a la serpiente, considerada por muchos como un plesiosauro relicto, aunque los escépticos prefieren creer que se trata de un enorme esturión, o varios – así que no vale la pena detenerse en el asunto aquí. Lo interesante es que “Nessie” tiene congéneres en otros lagos británicos e irlandeses, algo que no suele trascender a la prensa del misterio. Algunas de estas criaturas, dicho sea de paso, viven en lagos demasiado pequeños para sus considerables dimensiones. Es necesario considerar los avistamientos de monstruos parecidos en aguas canadienses y estadounidenses, pero vayamos por partes.

Monstruos de los lagos irlandeses

Corría el agitado año 1968 cuando el criptozoólogo F. W. Holiday recibió una misiva del rector de la parroquia de Clifden, en el irlandés condado de Galway (región de Connemara). El clérigo le explicaba que una criatura había aparecido en el pequeño lago situado en Claddaghduff, situación presenciada por los siete integrantes de una familia que vivía cerca del lago. Según el rector, el extraño ser “habría matado al perro de la familia, de haber entrado el can al agua.” Dicho misterioso visitante tenía una longitud estimada de doce pies (3.6 metros) y el rector no dudó en personarse en el lugar de los hechos, dudando sobre la existencia de semejante cosa, dado que en el lago “había tan solo unas pocas truchas”.

David James, uno de los investigadores más renombrados de la situación del lago Ness, tomó cartas en el asunto, resumiendo sus experiencias en una carta remitida a Holiday: “Acabo de volver de Irlanda, y el avistamiento del 22 de febrero fue realmente impresionante. Una criatura parecida a la del lago Ness en su tipo y carácter fue vista por una familia por espacio de casi una hora. El ser se les acercó a una distancia de cinco a diez yardas (4.5 a 9 metros ) y parecía estar muy molesto por los ladridos del perro”.


El padre de la familia testigo – Stephen Coyne – había bajado a la turbera adyacente al lago Nahooin a sacar material a ser utilizado como combustible. Su descripción de la criatura era “un animal con cabeza de poste y cuello que medía entre nueve pulgadas a un pie de ancho. Nadaba en distintos sentidos en el diminuto lago, sumergiendo su cabeza de vez en cuando y revelando dos grandes jorobas y una cola perfectamente chata. “Aquello era negro, liso y sin pelo, con la textura de una anguila”.

Los ladridos del perro que acompañaba a Coyne – como indicó el rector en su carta – parecieron irritar al animal desconocido, que comenzó a acercarse a la orilla con la boca abierta, revelando un interior pálido y sin dientes. La criatura parecía estar patrullando el cuerpo de agua ante los atónitos testigos, que tras una hora regresaron a su hogar, estremecidos.
Al margen de la actividad de los criptozoologos, que hicieron lo posible por sondear las aguas del lago con redes, los granjeros locales estaban seguros de que se trataba de un “pieste” – una serpiente de mar capaz de mudar su forma y seducir a las mujeres – pero mayormente interesados en comerse las ovejas, vacas y cualquier otro animal de granja que se acercara demasiado a las aguas de los lagos, ennegrecidas por la presencia de la turba.

Las pesquisas de Holiday y sus colegas dieron a conocer la presencia de otras serpientes de mar (o serpientes lacustres, en este caso) a lo ancho de Irlanda: los lagos Derg, Counfea, Nahanagan, Looscaunagh y Brin podían jactarse de hacerle la competencia a “Nessie”. En años posteriores se haría el intento por dinamitar las aguas de Lough Fadda, otro cuerpo de agua que supuestamente albergaba estos misteriosos seres, pero el estruendoso esfuerzo no tuvo efecto.

Serpientes lacustres en EEUU

Edgar Cayce, el renombrado “profeta durmiente”, supuestamente afirmó en una de sus sesiones que América del Norte había permanecido mayormente desocupada por la presencia de monstruos peligrosos en la antigüedad. ¿Se refería tal vez a los tigres dientes de sable, el temido ‘oso de cara corta’ u otros depredadores de la megafauna? Es posible, pero los dados al esoterismo consideran que Cayce se refería al Sasquatch – “piegrande” – o a los terribles seres voladores que se llevaban a bestias y humanos por igual en sus garras.

Los Grandes Lagos, que representan un verdadero ‘mar interior’ para la masa terrestre norteamericana, han sido considerados como el hábitat de críptidos que hacen acto de presencia de vez en cuando. A finales del siglo XVIII se circuló el rumor de la existencia de un monstruo de mar en el lago Erie, el más somero de los cinco enormes ‘mares’ de agua dulce. El capitán de la goleta Felicity afirmó haber visto una gran serpiente de más de una vara de largo (cinco metros) que impresionó a los tripulantes; décadas más tarde, un velero afirmaría ver una serpiente de treinta o cuarenta pies de largo (9-12 metros).

El monstruo del lago Erie dejaría huellas de su existencia en 1817 cuando dos franceses de apellido Dusseau encontraron el cuerpo moribundo de un “monstruo” varado en la playa, animal que media entre seis y nueve metros de largo con la forma de un enorme esturión…¡pero dotado de brazos! Los hermanos Dusseau se alejaron lo más pronto posible de la zona.
En 1990, el periódico Los Angeles Times publicaba la noticia de la misteriosa serpiente – de color negro, 10 metros de largo – vista por el señor Harold Bricker, su hijo y esposa durante un viaje de pesca el 4 de septiembre de aquel año.

Los científicos manifiestan su escepticismo ante estas experiencias, afirmando que el lago Erie, a pesar de sus dimensiones, es demasiado joven para haber albergado una población de plesiosauros u otros seres del mesozoico, asegurando que se trata de esturiones o tal vez peces remo (Regalecus glesne), capaz de alcanzar dimensiones de hasta diecisiete metros.

Monday, March 18, 2019

Acertijos de la aeronáutica



Acertijos de la aeronáutica
Por Scott Corrales (c) 2019

El 25 de octubre de 2018, la cadena de televisión FOX News anunciaba a sus espectadores la desparición de una avioneta sobre Carolina del Sur, EE.UU. bajo condiciones tildadas de misteriosas.
El bimotor Piper PA-31 Navajo despegó del aeropuerto municipal del condado de Georgetown con rumbo a las islas Bahamas - un recorrido no muy extenso para las capacidades de dicho aparato - pero a las 11:30 a.m. los radaristas obseravron su desaparición a ciento diez millas al este de la ciudad de Charleston. Las autoridades anunciaron una búsqueda marítima que incluiría barcos y aviones de la guardacosta.

El 'triángulo de las Bermudas' no tardó en surgir como el culpable de la desaparición, aunque otros pregonaban jocosamente la posible culpa del matrimonio Clinton en el el evento, los grises, y hasta Godzilla. Lo cierto es que la avioneta no volvió a aparecer, y se presume hundida a una profundidad de 2000 pies.

Durante la década de los '60 y '70, la creencia en el Triángulo de las Bermudas - ese trilátero imaginario formando por los vértices de las islas de Puerto Rico, Bermudas y Cayo Hueso en la Florida - no sólo era la moda, sino una materia de rigueur para cualquier interesado en la melange de temas que rodeaban al fenómeno OVNI y lo paranormal. La biblioteca personal de cualquier entusiasta casi seguramente incluía un buen número de libros, la mayoría de ellos ediciones rústicas, acerca de los misterios del mar: buques desvanecidos, objetos no identificados saliendo del mar, y la posibilidad de que la mítica Atlántida aún estuviese activa bajo las olas del Atlántico después de miles de años.

Autores como Charles Berlitz, Richard Winer y John Wallace Spencer se convirtieron en los máximos exponentes de la realidad de la figura geométrica en el agua que devoraba aparatos hechos por el hombre sin dejar rastro de ellos. Otros autores se vieron obligados a pescar misterios en otros mares: algunos, como Jay Gourley, los encontraron en el Lago Ontario, cuyas anomalías magnéticas siguen siendo una realidad hasta el presente; otros como Kevin Killey echaron sus redes en el "Meridiano del Diablo" cerca de la australiana isla de Tasmania.

Pero con el paso de los años, y la aparición de nuevas obras investigativas como la de Lawrence David Kusche, que apuntaban hacia un origen mundano de las desapariciones, o al hecho de que muchas de las embarcaciones jamás existieron, el interés por el Triángulo de las Bermudas comenzó a menguar, o al menos dejó de ser una fascinación para la nueva generación de fanáticos de lo paranormal.

No obstante, todavía existe una cantidad de eventos sin explicar jamás han sido incluidos en los libros que tratan sobre el tema.

El 8 de enero de 2006, un periódico electrónico en ingles titulado The Epoch Times – publicado en la república china – dio parte sobre un incidente sumamente curioso. Sin precisar fechas ni ubicaciones, la noticia informaba que seis pilotos del “Equipo Aerobático” de la fuerza aérea china habían sido testigos de una gran formación de aeronaves no identificadas que se abalanzaban contra ellos a alta velocidad, casi resultando en un choque en el aire, de no haber sido por los buenos reflejos de los pilotos involucrados. Uno de los pilotos aerobátas de mayor antigüedad, de nombre Feng Yi, con mas de 3000 horas de vuelo a su nombre, abordó la alucinante experiencia que tuvo su grupo sobre el Mar de Bohai durante un programa de televisión.

Una vez que los pilotos chinos alcanzaron una altura de 21.000 pies en sus interceptores MiG, tuvieron que enfrentar una gran formación de aparatos que se dirigían justo a ellos desde el sudeste. Esta situación – altamente irregular – fue dada a conocer a los controladores de tránsito aéreo (no se especifica en qué ciudad), pero estos advirtieron que no podían confirmar la presencia de ningún otro aparato en los cielos aparte del escuadrón de aeróbatas.

No obstante, los seis pilotos estuvieron de acuerdo en que habían visto la masa de aviones que los obligó a tomar evasivas. El detalle de alta extrañeza en este encuentro, sin embargo, reside en el hecho de que los aviones intrusos “representaban aviones de distintos países y distintas épocas históricas; las formaciones incluían tanto aviones de hélice como de reacción a chorro”.

The Epoch Times propone la teoría de que los pilotos aeróbatas sufrieron una alucinación colectiva, o tal vez algo más inverosímil: que algún campo magnético con las mismas propiedades que una de nuestras videocaseteras estaba en operación, duplicando escenas de otros tiempos. Se barajaron otras posibilidades, inclusive que los aviones eran una “escena de otra dimensión o de otra época” que estaba siendo transmitida a los aviadores.

Cinco meses después de este extraño evento sobre los mares de la China, el veterano investigador ovni Stan Gordon recibió informes sobre un extraño avión “tipo bombardero” volando en los cielos del estado de Pennsylvania (USA) en julio de 2006. Sin embargo, sus indagaciones comprobaron que la teoría inicial -- que se trataba de un avión antiguo que volaba con rumbo a una exposición aérea – era incorrecta. “No hubo ningún informe de semejante avión aterrizando ni repostando combustible en el aeropuerto del condado de Allegheny, donde suelen realizarse tales operaciones”, escribe Gordon. “Si bien es cierto que hay una exposición área programada para este fin de semana en la zona de Pittsburgh, tengo entendido que no participará ningún avión antiguo”.

Como podremos ver, estos incidentes que involucran la presencia de aviones extraños no son nada nuevo.

En febrero de 1996, el rotativo londinense The Times informó que un Boeing 737 de la British Airways, con 60 pasajeros a bordo, había tenido un encuentro cercano con un objeto volador no identificado. El incidente había tomado lugar un año antes, en enero de 1995, mientras que el avión realizaba sus maniobras para aterrizar en el aeropuerto de Manchester. De acuerdo con el capitán Roger Wills, se hallaban a una altura de cuatro mil pies cuando un “avión con forma de cuña” rebasó al aparato de la British Airways, planeando tan cerca de estribor del 737 que el piloto se estremeció. Tanto el capitán Willis como su copiloto estaban convencidos de que este incidente de “air-miss” (cercano a pérdida en el aire) no tenía nada que ver con globos sonda ni ningún otro objeto conocido, aunque el avión con forma de cuña supuestamente tenía pequeñas luces de navegación y una raya negra a lo largo de su costado.

¿Sería posible pensar que algunos de estos aviones fantasmas pudiesen ser, en efecto, OVNIS que se hacen pasar por nuestros propios aviones de pasajeros y de carga? Existen casos que apuntan a esta posibilidad, como el caso sucedido en marzo de 1985 en el que participaba un avión de pasajeros de la Aeroflot que volaba entre Tblisi (Georgia) a Talinn (Estonia). Según el periódico London Sunday Times, el avión fue seguido por un OVNI a una altura de treinta mil pies por espacio de casi ochocientas millas. El objeto desconocido cambió de formas a lo largo del incómodo trayecto, llegando a asumir, en cierto momento, la forma de un avión colosal con morro de aguja. Tanto la tripulación como los pasajeros a bordo del avión de la Aeroflot fueron testigos de estos cambios, y la presencia del extraño objeto pudo ser confirmada por las estaciones de rastreo localizadas a lo largo de la ruta del vuelo.

Saturday, March 02, 2019

Un Avistamiento Olvidado de 1966



Un Avistamiento Olvidado de 1966
Por Scott Corrales (c) 2019


Se dice que los Boy Scouts (los niños exploradores o niños escuchas, según el país y la época) no pueden mentir y que toman muy en serio su juramento. De ser así, el siguiente caso debe figurar entre los pocos con múltiples testigos de fidelidad incuestionable.

5 de abril de 1966, una cálida noche de primavera en San Angelo, Texas, EE.UU. en la cuatro boy scouts afirmaron haber presenciado las maniobras de dos objetos extraños por espacio de 10 minutos, y sin la posibilidad de haber tomado fotos, dada la edad de los testigos y su acceso limitado a dispositivos fotográficos, todo lo contario a nuestra época.

Los jóvenes afirmaron haber visto un objeto de forma oblonga del tamaño de un avión de pasajeros, que se cernía en el cielo antes desplazarse hacia el suroeste, detenerse en seco y realizar un descenso súbito y vertical “más allá del horizonte”. Como si esto fuera poco, otro objeto idéntico apareció de la nada ante los ojos desorbitados de los jóvenes pioneros y repitió la maniobra, perdiéndose de vista. A los pocos minutos, uno de los extraños objetos oblongos reapareció para cernirse de nuevo. Se movió ligeramente hacia el oeste y realizó otro descenso más allá del rango visual de los observadores.

El informe fue enviado a la USAF y acabó en los archivos. “El avistamiento tomó lugar en una zona de intensa actividad de aviación estudiantil, y la descripción es consistente con la de la observación de un avión.”
¿Aviones rectangulares que desaparecen en la distancia, realizan rápidos descensos en vertical y luego desaparecen?

Resulta interesante que a pesar de haberle echado agua fría al caso, como se dice popularmente, los militares realizaron pesquisas adicionales, quizás por el mérito del testimonio de los boy scouts. Se determinó que la visibilidad aquel día era de quince millas y que “se había recibido información adicional al día siguiente de otras personas que alegaron haber presenciado OVNIS la noche anterior. Sus descripciones fueron idénticas a las aportadas por los scouts y tomaron lugar a la misma hora.”

El 21 de abril, el mayor Sherwood de la USAF se puso en contacto con el padre de uno de los jovenes, que resultó ser empleado civil en una de las bases aéreas. El hombre no titubeó a la hora de respaldar el testimonio de su hijo, afirmando que el chico y sus amigos “tomaban muy en serio su avistamiento OVNI” al grado que el niño del empleado civil estaba empeñado en comunicarse con el alguacil Dale Spaur, quien había perseguido un OVNI por espacio de ochenta y cinco millas en el estado de Ohio, cruzando la frontera de la contigua entidad de Pennsylvania, con el propósito de intercambiar pareceres. El caso Neff-Spaur, como se conoce, sucedió el 17 de abril de 1966 y es uno de los pilares de la ovnilogía de los ’60.

Los scouts afirmaron que la noche de su avistamiento “era muy silenciosa y [los objetos] estaban lo suficientemente cerca de nosotros como para escuchar el ruido de sus motores, de haberse tratado de aviones”.

Copias del mensaje circularon a la base Wright-Patterson y al Pentágono, rezando lo siguiente: “El 20 de abril esta base recibió una carta sobre un avistamiento OVNI en la región de San Angelo el 5 de abril, aproximadamente a las 21:30, hora local. La carta venía firmada por cinco boy scouts adolescentes que regresaban de una barbacoa. El mayor George A. Sherwood Jr., investigador (AFSC 8016) entrevistó a los chicos el 21 de abril. Los resultados serán remitidos junto con los nombres, edades y direcciones de los testigos.”
El comunicado agrega que el objeto de forma oblonga “estaba iluminado por una luz blanca en uno de sus extremos y otra luz de color azul en el extremo opuesto. El objeto mudó de color a un rojo brillante y las luces blanca y azul reaparecieron al descender.”

“Nos dimos cuenta a primeras de un solo objeto oblongo que se cernía en los cielos. De repente lo vimos moverse de manera veloz y horizontal con rumbo al suroeste antes de detenerse de forma abrupta y sin detenerse”, dice la carta escrita por los testigos.

Wednesday, February 20, 2019

Enigmas del Mundo Antediluviano



Enigmas del Mundo Antediluviano
Por Scott Corrales (c) 2019


Conocida de todos es mi predilección por la lectura de lo que suele llamarse “el género de espadas” o los libros de espada y brujería – aventuras ambientadas en lugares fantásticos de corte medieval, producto de la imaginación de autores como Robert E. Howard (“Conan”), Michael Moorcock (las obras del Campeón Eterno, entre ellos “Elric”), Roger Zelazny (las novelas de Amber), y naturalmente, el universo creado por el genio y la mano de J.R.R. Tolkien. Aunque sus autores podrán corresponder a distintas nacionalidades y épocas, sus obras tienen algo en común: son relatos sobre la vida en épocas muy anteriores a la historia que aceptamos generalmente, un mundo que comienza con pastores neolíticos hace siete mil u ocho mil años.

¿Quién no ha leído, o al menos escuchado, el comienzo de Conan el Bárbaro? "Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas: Nemedia, Ophir, Brythunia, Hyperborea, Zamora, con sus mujeres de cabellos negros y sus torres de terrorífico misterio; Zingara, con sus caballeros; Koth, que hace frontera con las tierras de pastos de Shem; Estigia, con sus tumbas guardadas por sombras; Hyrkania, cuyos jinetes llevan acero, seda y oro. Pero el más orgulloso reino del mundo es Aquilonia, que reina suprema en el dormido occidente…”

Un mundo que nos habla de un diluvio – la destrucción de la Atlántida – tema que se repite en el Silmarillion de Tolkien con la destrucción de la pérfida Númenor por haber causado la ira del Altísimo. Mundos antediluvianos llenos de esplendor y venidos a menos. Sin restarle méritos a estos titanes de la literatura imaginativa, ¿será que la humanidad conserva en la médula el recuerdo de estos tiempos de los cuales a veces encontramos rastros en estructuras desconocidas y objetos fuera de sitio, los famosos OOPARTS? Nuestros cuentos infantiles poblados de monstruos y gigantes, ¿podrán referirse al mundo destruido por aquella inundación mundial que aparece en las leyendas de numerosas culturas? ¿Destrucción achacada a la cólera divina, impactos de cometas u asteroides, o como postulaba Velikovsky, la interacción del planeta Venus con nuestro mundo?

Tal vez no haya misterio alguno y sencillamente resulta conveniente imaginar narraciones exageradas en un tiempo que no estuvo tan estrictamente gobernado por lo sentenciado en los libros de historia. Pero de entre la raída encuadernadura de esos libros se escapan datos inquietantes…

El imperio antediluviano

De haber nacido en el Indostán, nuestra referencia de lo antediluviano sería la narración de Manu y Matsya que aparece en el Shatapatha Brahmana, que nos da al dios Vishnu encarnado en el gran pez Matsya, quien advierte al Manu de la gran inundación que se acerca y su misión de guardar todas las semillas del mundo en un arca; en la antigua Grecia nuestros preceptores nos habrían hablado de Deucalión, hijo del titán Prometeo, y la forma en que sobrevivió al diluvio universal con su esposa Pyrra. Desde Alaska a Polinesia y de África a Finlandia, todas las culturas nos hablan de un incidente parecido que casi acabó con la especie humana. Nuestra cultura, fruto del judeocristianismo, nos ofrece a Noé, hijo de Lamech, y su obediencia al mandato divino a pesar de las mofas de sus congéneres.

Resulta curioso tener que entrar a esta parte de nuestra narración de la mano de otro personaje de fantasía heroica – nada menos que Kane, el brutal guerrero creado por Karl Edward Wagner en la década de los ’70, y cuyo nombre nos deja entrever que se trata del Caín bíblico, condenado a vivir por siempre jamás por haber matado a Abel, y distinguido por sus ojos – “los ojos del primer asesino”, como refiere el autor.

El Caín bíblico abandonó a sus enlutados padres y se fue a la “tierra de Nod, al este del Edén” para crear la primera civilización – una gran ciudad bautizada con el hombre de su hijo, Enoch (¿la Eridu de los sumerios, tal vez?) Los autores religiosos siempre se miran a los pies cuando se les pregunta sobre la compañera hallada por Caín en esta región del mundo cuando sólo existían cuatro humanos en el mundo, pero en fin: tenemos que proceder con cuidado desde este punto en adelante. El británico Hugh J. Schonfeld, uno de los grandes estudiosos de la Biblia en el siglo XX, nos advierte que la “civilización enoquiana”, por darle nombre, era tan grande como la del imperio helenístico o el romano, e igual de turbulenta. Esta grandeza, sin embargo, se resume escuetamente en Génesis 4; saltamos un capítulo y en Génesis 6 – sin ubicarnos en el espacio ni el tiempo – el texto nos ofrece los versículos que han dado lugar a infinidad de suposiciones, libros y documentales:

Y acaeció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas,
2 y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí esposas, escogiendo entre todas.
3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; y serán sus días ciento veinte años.
4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se unieron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.


Siguiendo el hilo del asunto, Caín y su ciudad y civilización ya estaban en marcha para cuando los ‘hijos de Dios’ se apercibieron de la hermosura de las mujeres humanas y bajaron de otro planeta u dimensión para darse al mestizaje. Los “varones de renombre” son personajes dignos de un cuadro de fantasía heroica por Frank Frazetta o Boris Vallejo, cuyas ilustraciones han dado la vuelta al mundo.

Se conjetura poco sobre las mujeres que sucumbieron al encanto de los ‘hijos de Dios’, pero algunas fuentes apuntan que sus amantes les impartieron conocimientos mágicos y toda suerte de sortilegios, y que no todas eran pastorcillas antediluvianas sino aristócratas y princesas capaces de adquirir esa sutil educación. A su vez, los visitantes repartieron entre los hombres maneras de perfeccionar metales y fabricar armas más temibles. Cabe preguntarse de qué servirían tales conocimientos en el cielo, y por qué recibirían los ángeles divinos semejantes enseñanzas, hasta que caemos en cuenta de que los ‘hijos de Dios’ no eran ángeles del todo. Lo consideraremos en un momento.

Ruinas ciclópeas

El investigador y autor austriaco Hans Bellamy se inspiró en las teorías del "hielo eterno" del nazi Hans Horbiger para sus obras, pero no obstante se pueden extraer detalles valiosos sobre el cataclismo que puso final al mundo antediluviano. En su libro In The Beginning God (Al comienzo, Dios) publicado por Faber & Faber en Londres en 1945, Bellamy aborda la civilización antediluviana o "enoquiana" como una cultura mundial, muy parecida a nuestra civilización global actual, lejos de ser una isla como la Atlántida o una "tierra prometida" como Mesopotamia. El acercamiento de una de las cuatro lunas ideadas en la teología de Horbiger - según Bellamy - causó la destrucción de dos culturas en la tierra: una de ellas, tecnológicamente adelantada, a la que denomina "los hijos de los elhoim" y una menos sofisticada (Adán, Eva y su prole). Ambas culturas se vieron afectadas por el fenómeno. Esta es la cita textual de Bellamy:

[...] "Los hijos de los elohim también cayeron. Abandonaron la fría meseta del paraíso para asentarse en los valles más cálidos 'en la faz de la tierra'. Allí se relacionaron con los otros sobrevivientes del cataclismo producido por la captura lunar, y les transmitieron su cultura superior: Azazel, según una de las leyendas judías, enseño a los hombres a encontrar metales y convertirlos en objetos; Armaros les enseñó como lanzar hechizos y disiparlos; Barachel les enseñó a adivinar los secretos de las estrellas..." agregando más adelante que "los mitos cosmogónicos de la Biblia y sus pueblos son, en mi opinión, el testimonio transmitido por testigos de sucesos reales en el pasado lejano. Estos sucesos siempre tienen que ver con las distintas fases o aspectos de un gran cataclismo que barrió todo el planeta..."

En Brasil, los pantanos inexplorados de la Isla de Marajó tal vez resulten un repositorio de secretos que nos permita desentrañar el misterio de las culturas perdidas. A juzgar por la evidencia que sobrevive hasta nuestros días, los Marajoaras eran alfareros supremos, dedicados a la creación de cerámicas extrañas y altamente ornamentadas que todavía son confeccionadas hoy en día por un reducido número de artesanos. Se han hecho comparaciones con la alfarería de la región andina, sugiriendo una posible relación entre ellas. Enormes cámaras subterráneas, conectadas por túneles, constituyen evidencia adicional de la destreza de los desaparecidos Marajoaras.

En consonancia con la tradición de las mujeres guerreras que legaron su nombre al río más caudaloso del planeta, la alfarería Marajoara era obra de mujeres, quienes guardaban celosamente el secreto de formar y cocer el barro. Los motivos que aparecen en la cerámica representan mujeres embarazadas, ciclos lunares y otros emblemas representativos de una tradición netamente femenina.

La heroica labor de Marcel Homet, realizada en los años de posguerra, ayudó a descifrar muchos de los secretos del noreste del Brasil. Homet descubrió inscripciones talladas, petroglifos y tradiciones nativas que sugerían la existencia de una civilización o civilizaciones organizadas en algún momento del pasado en la cuenca del Amazonas. La más importante de estas tradiciones orales es la de la tribu Makuschi, situada en las laderas de las montañas Pakaraima. Dicha tradición hace referencia a "una ciudad perdida con paredes y tejados de oro (¿arenisca?), dedicada a la alabanza del Sol". Homet vinculó esta tradición con la ciudad perdida de Manoa, y aún con la Atlántida. Sus charlas con los jefes de los Makú revelaron la existencia de otra ciudad ciclópea en el seno de las inexploradas montañas Pakaraima. Los jefes le informaron, presuntamente, de que tal lugar existía en las aguas altas del río Uraricoera. Un enorme pedrusco cubierto de petroglifos marca el rumbo hacia las calles y fundamentos de la ciudad derruida. Si el explorador se encamina en dicha dirección por espacio de dos días, llegará eventualmente a un gran arco en la pared de las montañas, que le conducirá a una ciudad subterránea de piedra de dimensiones aún mayores.

Diez años antes de Homet, el autor latinoamericano Alejo Carpentier se había inspirado en la posibilidad de ciudades megalíticas relegadas al olvido, como podemos ver en la siguiente descripción de una metrópolis megalítica en su obra Los Pasos Perdidos: "Lo que pude ver fue una ciudad titánica -- de estructuras con espacios múltiples -- con escalinatas ciclópeas, mausoleos en las nubes, inmensas explanadas defendidas por extrañas fortalezas de obsidiana sin torres ni ventanas, defendiendo la entrada a un reino prohibido al hombre".

A comienzos del siglo diecisiete, el explorador portugués Feliciano Coelho se internó en la región que circunda lo que es hoy la ciudad de Joao Pessoa, donde descubrió un objeto impresionante y completamente inesperado: un monolito de piedra grisácea, grabada en bajorrelieve, conocida como la Piedra de Ingá. Sus símbolos tallados no concuerdan con ningún sistema de escritura conocido en las Américas.

Tratando de indagar el origen de la piedra mediante preguntas a sus guías, Coelho quedó sorprendido de que los nativos no supiesen nada al respecto. El monolito tiene unos setenta pies de largo y diez pies de alto. También existe una montaña en Havea que tiene el semblante de un hombre barbado que lleva un casco cónico. Los expertos opinan que la erosión del aire desgastó la montaña y que la mano del hombre añadió los toques finales. Extrañas inscripciones parecidas a las encontradas en las Islas Canarias pueden verse en la misma montaña, y no se ha aventurado ninguna explicación para ellas.

La Amazonia no tiene el monopolio sobre las ruinas enigmáticas. Las sábanas despobladas y las cordilleras del estado de Goias, al suroeste de Brasilia, cuentan con secretos propios: los restos de fortificaciones, esculturas colosales y paredes cuyos arquitectos permanecen en el olvido. Las estatuas ciclópeas, que se asemejan a las de Marcahuasi en Perú, representan rostros humanos y animales nativos a la región de Goias. Se considera que las estatuas forman parte de Cidade de Pedra, formada por bloques rectangulares de piedra labrada que en un entonces fueron los fundamentos de edificios. El trazado de las calles y los edificios sugiere "un Mohenjo-Daro sudamericano", en la opinión de un arqueólogo. Una pared compuesta de bloques de granito, unos trece pies de alto y cuatro de ancho, recorre toda la extensión de un valle en el fondo de la Sierra de Gales, cerca de la ciudad de Jandaia. Al noroeste de Goias se encuentra la Sierra del Roncador, cuya fama se extiende al mundo del esoterismo. Dicha cordillera, que recibe su nombre debido a los ruidos que se escuchan a lo largo de la misma, presuntamente alberga una ciudad subterránea cuyos habitantes son descendidos de los sobrevivientes de la Atlántida. El hecho es que la Sierra del Roncador contiene una enorme red de túneles, algunas de ellas lo suficientemente grandes como para alojar a miles de personas. La existencia de tales maravillas geológicas pudo haber dado origen a la creencia en una "Atlántida" brasileña, que constituyó una parte importante de las doctrinas teosóficas sudamericanas desde comienzos del siglo veinte.

Como regla general, las civilizaciones no existen en un vacío. Los estados vecinos juegan un papel crítico en sus vidas económicas y políticas. Podemos suponer que la muralla que recorre los pies de la Sierra de Gales representaba tal vez un muro defensivo o línea de demarcación entre imperios antiguos, muchas veces más allá de la esfera de influencia efectiva de dichos estados. Por ejemplo, en el desierto del Sahara, los romanos construyeron el poderoso Castellum Dimmidi mucho más allá del limes, o frontera, de sus posesiones africanas, junto con otros emplazamientos defensivos que aún pueden encontrarse en Algeria y en el Túnez. Fortificaciones parecidas pueden encontrarse en el desierto Sirio, distantes de cualquier habitación humana actual. ¿Sería posible especular, entonces, que estas ciudades brasileñas protohistóricas pudieron haber pertenecido a un gran imperio controlado desde la fría y lejana Tiahuanaco?

Las paredes y ruinas en el sur del Brasil no son únicas: en su libro Not of this World, el autor italiano Peter Kolosimo atrajo la atención de sus lectores a "la gran muralla del Perú", descubierta por la expedición Johnson de 1930 -- un terraplén muy parecido a la muralla de Adriano en Inglaterra. Esta muralla recorre uno de los paisajes más agrestes de América del Sur. Junto con algunos complejos de palacios y templos, las ruinas han recibido el nombre de "cultura Chimú", "cultura Chavín" y otros nombres que alivian las jaquecas de los arqueólogos. El enorme estadio o anfiteatro natural conocido como El Enladrillado -- situado a alturas muy por encima de los cinco mil pies, cerca de Alto de Vilches en el norte de Chile -- pertenece también al conjunto de ruinas ciclópeas. Las dimensiones de esta estructura indican que fue construida para seres gigantescos: para su construcción se utilizaron bloques cúbicos de 16 pies de alto y 26 de largo. La manera en que se transportaron dichas moles a semejante altura, cruzando los insondables valles andinos, jamás ha sido abordada por la arqueología. Y como si el estadio no fuese suficiente, El Enladrillado también cuenta con una pista de media milla de largo por 200 pies de ancho, formada por 233 enormes bloques de piedra con un peso estimado de 22,000 libras.

El mundo de los Benei Elohim

“No sólo hubo una civilización antediluviana, sino muchas civilizaciones y creaciones anteriores.”

No es un error de redacción. La anterior afirmación apunta a la creencia de que “la creación” cuyo mito ocupa el punto de partida de las religiones abrahamicas es tan solo una de varias, y que los restos de las civilizaciones surgidas y desaparecidas no deben causarnos asombro. Pero, ¿quién tiene la osadía de hacer semejante planteamiento?

Se trata nada menos del rabino ortodoxo Ariel Bar Tzadok, autor de numerosos ensayos y tratados sobre las creencias cabalísticas sobre lo sobrenatural, lo extraterrestre, y los seres ocultos a nuestros ojos que son bien conocidos en la tradición hebrea.

Citando las opiniones de religiosos y sabios anteriores como el rabino Shem Tov Bem Shem y los tratados Perush RaMBaM y HaMeir, Bar Tzadok nos dice: “Recopilando datos de las fuentes antes mencionadas, hubo en la antigüedad una banda de entes humanoides extraterrestres que originalmente estuvieron al servicio del cielo antes de rebelarse. Descendieron a la Tierra con buenas intenciones, pero sucumbieron a la tentación de los placeres físicos. Quedaron atrapados y les fue imposible regresar a su hogar en otra dimensión o posiblemente otro planeta de nuestra propia dimensión. Se resignaron a su suerte y crearon familias, combinando su genética con la de los humanos, contaminando así el acervo genético de los humanos, estropeando las directivas e intenciones del Cielo. La reacción del Cielo fue veloz y cruenta. Siendo que el acervo genético no solo de los humanos, sino del reino animal, estaba contaminado, se requería una limpieza total. Como ya sabemos, sobrevino el Diluvio”.

Ante una declaración tan contundente como alucinante, es posible que el lector quiera sentarse o tomarse algo. Tenemos aquí a un estudioso de la Torá – ortodoxo, para más señas – que habla con soltura de la presencia de aliens en nuestra antigüedad, haciendo la salvedad que su procedencia puede ser interdimensional.

Cabe insertar aquí que Edgar Cayce, “el profeta durmiente” hizo mención de que los seres superiores quisieron ‘probar’ la envoltura física de la vida animal como quien se prueba la indumentaria de otra persona. Seducidos por las sensaciones, estos seres encontraron que se les hacía progresivamente más difícil abandonar el físico hasta que se les hizo del todo imposible.

Pero dejemos que Bar Tzadok nos siga instruyendo.

“Se ha dicho que el Diluvio borró todos los rastros de los ángeles caídos de la superficie de la tierra. Aunque algunos pudieron haber sobrevivido en otro sitio (la creencia en el mundo intraterreno del Zohar), nos enteramos de que una generación posterior [al Diluvio], la de la Torre de Babel, había descubierto la tecnología del mundo anterior. Según el rabino Eliezer ben David en su obra Out of the Iron Furnace, citando e interpretando el Zohar, el relato bíblico sobre la manera en que los arquitectos de la Torre de Babel encontraron un valle y quemaron ladrillos en el mismo es la manera en que la Torá nos dice que los constructores *volvieron a descubrir el secreto de la energía nuclear*”

Esto podrá resultarnos absolutamente intolerable, pero si reflexionamos, somos capaces de aceptar la guerra termonuclear del Mahabarata y el Ramayana sin titubear. Aún más atrevido es el comentario de otro rabino, Yonatan Eyebeschutz, que interpreta lo anterior como un intento por ‘darle fuego’ a la Torre de Babel y dispararla contra el Cielo como un acto de venganza por el Diluvio. “Si colocamos las percepciones del rabino Ben David junto a las del rabino Eybeschutz, nos resulta posible entender la Torre de Babel como la construcción de una nave de propulsión termonuclear diseñada para ir a las estrellas, o posiblemente al planeta natal de los Benei Elohim para atacarles allí.” Ben Tzadok hace una pausa antes de continuar: “A juzgar por la opinión del rabino Soloveitchik, quien considera que los “hijos de Dios” bien pudieron ser los Benei Elohim, que en realidad son extraterrestres humanoides, ¿Se entiende que el ejército de ángeles que acompaña la llegada del Mesías podría estar integrado por ellos? ¿Entendería nuestro mundo llegada del Mesías como una invasión extraterrestre?”

Otro rabino, Yitzhak D’min Acco, imparte su sabiduría en el Mari’yat Ayin, explicando que la “generación de Babel” disponía de excelentes conocimientos técnicos y que no eran místicos de ningún modo. Su ciencia buscaba “crear una burbuja sin aberturas al exterior – infranqueable por ninguna fuerza física u espiritual, con miras a excluir cualquier otra potencia, sobre todo los poderes espirituales o psíquicos, que pudieron haber sido responsables del Diluvio, es decir, impedir que la fuerza que causó la gran inundación fuese capaz de hacerlo de nuevo.”

Una acotación más por Bar Tzadok: “Se consideró como el mayor acto de rebelión contra el mandato divino, y esencialmente, fue considerado, en términos de la literatura midriática, como una declaración de guerra contra el Cielo.” Nos es posible concebir ahora a la torre de Babel como parte de una ofensiva militar contra las huestes divinas, hueste que procedía de un planeta determinado en el espacio exterior.

Hace décadas, un autor sugirió que los cráteres en los planetas de nuestro sistema solar mostraban señas no de ser impactos meteorititos sino de proyectiles tipo MIRV (ojivas de reentrada múltiple). ¿Prueba innegable de una guerra de las galaxias entre seres que hemos considerado deidades hasta el momento? Pensamientos que llevarían muchos a la locura.

Sobre el planeta de origen de los Benei Elohim no se dice nada, pero las sagradas escrituras hacen mención de un punto en el espacio exterior: Meroz.

En el Libro de Jueces, la profetisa Débora, jueza de los israelitas, canta la victoria de Barak sobre Sisera: “¡Maldita sea Meroz, malditos su habitantes, dice el angel de Dios!” Una búsqueda por Internet nos informará que Meroz es una aldea perdida en algún punto de la geografía cananeíta, pero el Talmud nos ofrece la alternativa que nos interesa aquí: Meroz es una estrella o planeta, puesto que los cuerpos celestes habían tomado partido en la contienda de los israelitas.