Monday, October 19, 2026

Oleada de 1973: El Secuestro de Leigh Proctor


 Casos Olvidados: El secuestro de Leigh Proctor
20 de octubre de 1973
Leigh Proctor, estudiante universitaria, decidió ausentarse de su institución para regresar a su hu hogar y pasar algunos días con su familia. Cuando no llegó a casa, sus padres se comunicaron on el comisario William H. Schaller, quien alertó a sus alguaciles a estar a la expectativa, pero sin iniciar una búsqueda. A las 4 de la madrugada del 21 de octubre, uno de los alguaciles encontró el MGB deportivo de la estudiante, que contenía su bolso y monedero e identificaciones, intactas. Afuera del vehículo encontró uno de sus zapatos y señales de una lucha.
El descubrimiento llevó a una búsqueda exhaustiva de la zona, incluyendo buzos que revistaron el fondo de una cantera y varios estanques de granja. El comisario estaba deseperanzado.
De repente, Leigh Proctor apareció en la comisaría, tranquilamente pidiendo hacer uso del teléfono. Schaller la reconoció enseguida, dándose cuenta de que la joven estaba al borde de una crisis nerviosa, como alguien que había sobrevivido un accidente. Los padres de Leigh llegaron a la comisaría poco después, y junto al comisario, serían los primeros en escuchar la desgarradora odisea de la estudiante.
Leigh conducía a lo largo de la carretera cuando a eso de las 22:00 horas el motor se averió, dejándola en la cuneta en un oscuro descampado. Pensando que podía ser algún cable suelto, la joven se bajó del pequeño deportivo, abriendo el capó para echar un vistazo. Fue entonces que se le acercaron tres criaturas que forcejearon con ella.
"Eran tres", dijo en su testimonio. "Parecían no tener rostro, tan solo caretas de plástico moldeado. Tenían grandes ojos a cada lado de la cabeza. Sus manos no eran manos como tales, sino garras de tres dedos".
Leigh describió la forma en que la llevaron flotando hacía un disco con domo en un campo cercano. La desvisiteron, la colocaron sobre una mesa, y realizaron una serie de pruebas clínicas, insertándole agujas cuyas marcas fueron constatadas por el comisario Schaller.Sus captores le dieron bebidas y alimentos que la hicieron sentir soñolienta, con la sensación de que la estudiaban desde algún lugar remoto.
Despertó de repente en un maizal, dándose cuenta de que le faltaban su reloj, aretes y el otro zapato. Leigh caminó entre las hileras de maiz hasta llegar a un camino, dándose cuenta de que era el camino que conducía a su pueblo. El único pensamiento que dominaba su mente era llegar a la comisaría y comunicarse con sus padres.
Posteriormente, sesiones con el hipnólogo James A. Richardson revelarían más detalles sobre la experiencia de secuestro, cuya duración fue de cuatro días.
[Del libro "The October Scenario" por Kevin D. Randle.]


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