Monday, May 18, 2026

Niño Ciclista Huye de un Monstruo

 


 Niño Ciclista Huye de un Monstruo

Por Scott Corrales © 2026 

Las crónicas policiacas son, con pocas excepciones, una de las fuentes más fiables de datos sobre el misterio, por más intentos que realicen por menoscabarlos. Estos intentos han llegado - al menos en EE.UU. - al grado de borrar llamadas realizadas a la línea de emergencia (el famoso '911') si contienen  información sobre OVNIS, críptidos u otros temas escabrosos. Pero siempre habrá un agente del orden público dispuesto a sufrir por el misterio.


Este es el caso de "TW", como se le ha identificado, antiguo miembro del mando de criminalística del ejército (CID, por sus siglas en inglés), quien al licenciarse ingresó a las filas de la policía, en este caso, una pequeña comunidad que no se identifica, pero que se encuentra en la cuenca del rio Grande, ya sea Texas o Nuevo México. De palabra fácil y dicharachero, TW frecuentó los programas de radio la década pasada, dando a conocer el caso que nos interesa aquí: 'el niño perseguido por los sasquatch'.
Durante su intervención en el podcast Creek Devil, TW explicó: "El incidente tomó lugar en una comunidad con un número indeterminado de personas, o mejor dicho, un grupo de comunidades muy pequeñas y cercanas. En esta región no se les llama ciudades, sino municipalidades o asentamientos. Me enteré del suceso por los informes presentados por alguaciles, indicando que un niño regresaba a su hogar en bicicleta en horas de la noche, habiendo pasado horas en casa de unas amistades. Al transitar por una recta oscura que atraviesa sembradíos y huertas, muy mal iluminada debido a la falta de fondos, fue que todo ocurrió".
 

El jovencito - no se dice se era de ascendencia hispana o apache - acostumbrado al trayecto, no sentía miedo alguno de la oscuridad, ya que la recta acababa en una curva, que por ley tenía un poste de luz. Serían entre las 20:30 y 21 horas que sintió que algo lo seguía o lo miraba desde la oscuridad. Decidió seguir pedaleando hasta el poste de luz para detenerse y mirar hacia atrás.
 

TW prosigue su relato: "A comienzos del siglo, los colonos plantaron muchos pinos salados en la zona adjunta al rio Grande, puesto que los granjeros vieron que tales pinos prosperaban en el entorno semiárido. Al detenerse, el chico miró hacia atrás y vio que se trataba de un maldito gorila caminando en cuatro patas que lo miraba fijamente, torciendo su boca para mostrar los dientes. Según me dijeron, el chico se alarmó porque aquella criatura - a pesar de andar en cuatro patas - era mucho más alta que él. Se montó en su bicicleta, haciendo lo posible por huir a toda prisa, pero aquella cosa agarró la rueda trasera de la bicicleta, dándole un tirón. El chico salió volando sobre el manillar, pero por suerte cayó de pie. Corrió desde aquel punto a su hogar, a tres cuartos de milla de distancia (1.2 km). Llegó despavorido, y los padres exigieron saber dónde estaba la bicicleta. El chico dijo que no sabía..."aquello me la arrebató"...y los padres llamaron a la comisaría. Se personaron los alguaciles, tomaron los datos, y se dirigieron al lugar de los hechos con el chico en la patrulla".
 

Grande sería la sorpresa de los agentes cuando descubrieron que la bicicleta estaba en lo alto de uno de los pinos salados, estimando su altura en 15 pies. No se explica cómo, pero los alguaciles lograron bajar la bicicleta, constatando que estaba dañada y con manchas de sangre. 
TW participó en una investigación de la zona de marras días más tarde, descubriendo el reflejo de los ojos de numerosas criaturas de gran tamaño, ocho o nueve de ellas, aparentemente atraídas por el alimento disponible en los cultivos - cebollas, coles, lechugas y nueces pecanas. Los seres peludos rugieron al ver que se les apuntaba con una linterna de gran intensidad. El rugido fue tan intenso que tanto TW como el aguacil que conducía sintieron que les temblaba el pecho. Posteriormente hablaría con una agente de control de animales, quien le comentaría el hallazgo de numerosos perros muertos de manera extraña, con las fauces desgarradas y los pescuezos rotos. 
 

La cuenca del rio Grande ha sido escenario de avistamientos OVNI, encuentros con seres peludos y con entes voladores parecidos al "Mothman".

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