Saturday, October 24, 2026

Oleada de 1973: Los Seres Peludos de Uniontown, Pennsylvania


 Resumen del caso Uniontown/McConnelsville, 25-oct-1973

[...] En el suroeste de estado de Pennsylvania, el grupo de investigación Western Pennsylvania UFO Study Group, dirigido por Stan Gordon y asesorado por el Dr. Berthold Schwarz, trabajaría estrechamente con la policía del condado de Westmoreland en la investigación de la oleada de "monstruos peludos" cuyas manifestaciones parecían coincidir con las del fenómeno OVNI. 

El 2 de septiembre, la familia McCracken de Indiana, Pennsylvania, vería una enorme figura peluda y gris de cara achatada justo afuera de su hogar. "Se trataba de una criatura enorme con espalda encorvada y brazos colgantes," dijo Betty Ruffner, hija de la Sra. McCracken. "Pero lo que más me impresionó fueron las zancadas que daba. Cada uno de sus pasos equivalía a tres pasos de un humano. En menos de nada había cruzado la carretera para perderse en el bosque".

El extraño ser merodearía los alrededores de la morada de los McCracken como si buscara algo, hasta que las descargas de las escopetas de los hombres de la casa consiguieron ahuyentarlo. No sería hasta el 27 del mismo mes que dos niñas se toparían con un ser de 7 pies de alto, cubierto de pelambre gris, que portaba una extraña esfera luminosa en sus manos. Las niñas, presas del terror, regresaron a la carrera a su hogar para relatar el pavoroso encuentro a su padre. Según relatarían las jovencitas a los investigadores del caso, el padre salió de la casa para investigar y permaneció en el bosque por más de una hora. Posteriormente, el hombre se negaría terminantemente a comentar el caso, diciendo que "hay cosas sobre las que es mejor no hablar".

Uno de los casos más electrificantes de la oleada de monstruos y ovnis ocurrió el 25 de octubre de 1973, cuando un trabajador conocido como Stephen conducía su furgoneta por los caminos de Uniontown, Pennsylvania. Se fijó en una bola de luz anaranjada que caía del  cielo  en  un  campo cercano. Tomando su  escopeta de  caza, Stephen estacionó el vehículo y fue a investigar.

La luz anaranjada se había trocado en un objeto de más de cien pies en diámetro, "tan grande como una casa", según el atónito testigo, que emitía un leve zumbido. A corta distancia del objeto, había dos seres peludos--cubiertos de pelambre gris--que producían sonidos parecidos "al llanto de un bebé" y que emitían un hedor sulfuroso (otras versiones del caso describen un hedor "a caucho quemado"). Los dos seres gigantes caminaban a lo largo lado de la verja del campo.

Stephen decidió disparar su escopeta en el aire; los dos seres repentinamente se dieron la vuelta y comenzaron a caminar hacia él. Azorado, Stephen disparó directamente hacia los seres   peludos:   una   de   las   criaturas--la   más   grande--alzó   la   mano   y   el   objeto resplandeciente desapareció por completo junto con el zumbido. Los seres dieron la media vuelta y desaparecieron entre los árboles. Aunque el enorme objeto se había esfumado, todavía persistía un resplandor en la zona "lo suficientemente intensa como para leer un periódico a su luz". Un toro y varios caballos que ocupaban el predio adjunto se negaron posteriormente a pisar el lugar donde había aparecido el objeto.

"Este caso", comentaría Stan Gordon, "ayudó a convencerme de que los seres tipo Bigfoot, especialmente la variedad que encontramos en Pennsylvania, y los OVNI forman parte del mismo fenómeno". 



El 15 de octubre de 1973, George Wills se despertaría en horas de la madrugada en el dormitorio de su casa en Omro, Wisconsin, después de escuchar un sonido intenso y percibir un resplandor anaranjado. Tres seres de pesadilla, con cabezas abultadas, orejas grandes y piel arrugada y grisácea le miraban fijamente. Tal fue la impresión que Willis perdió el conocimiento.

Cuando volvió en sí, los seres le habían apoyado contra la pared para auscultarlo con un objeto ovalado. A pesar del temor que lo embargaba, Willis se atrevió a mirar el objeto, pudiendo ver a través del mismo los huesos de su pierna. La impresión le hizo desmayarse de nuevo. Al despertar por la mañana, el hombre descubrió que las luces de su recámara estaban encendidas y que la ropa de cama estaba muy bien doblada.

La experiencia del Sr. Willis, analizada posteriormente por el Dr. J.A. Hynek, sería una de las precursores a la procesión de experiencias de "visitantes de dormitorio" veinte años más tarde. Aunque no hubo ningún OVNI presente, la descripción de los seres coincidía a grandes rasgos con la de los seres que habían secuestrado a Hickson y Parker cuatro días antes en Pascagoula.

Otro de los casos recogidos por Leonard Stringfield incluye el de la "Sra. Heit". El 21 de octubre, esta vecina de un suburbio de Cincinnati llegó a presenciar una cápsula luminosa que descansaba cómodamente en medio de un estacionamiento cercano a su casa remolque. Al despertarse en horas de la madrugada, la Sra. Heit percibió una intensa luz blanco-azulada que penetraba el interior de su hogar. El objeto tenía la forma de un fanal de aproximadamente siete pies en diámetro, iluminada por una luz "blanca como la de un quirófano". Dentro del fanal había una criatura simiesca de color gris, de cintura abultada y sin cuello, con brazos poderosos.

La impresionante mole no tenía facciones aparte de una nariz larga y ahusada. Medio dormida, la Sra. Heit despertó a su hijo adolescente para que confirmase lo que estaba viendo; el muchacho dijo que podía ver la luz extraña, pero no alcanzaba a ver la criatura en su interior.

 El asunto de los seres Bigfoot (Piegrande, Yeti o como se les quiera llamar) siempre ha sido asunto de burla fuera de EEUU donde no suceden tales casos, o con menor frecuencia. Sin embargo, constituye un fenómeno que se balancea precariamente entre los límites de lo ovnilógico y lo paranormal (y lo religioso, puesto que se las asocia con los 'nefilim' bíblicos). En 1973, como si no bastara la plaga de OVNIS, la policía estatal y los grupos de investigación de aquel momento se vieron abrumados de casos de esta índole. Para los interesados, el programa Smalltown Monsters dedicó uno de sus primeros números a este tema: "Invasion of Chesnut Ridge" 

[Extracto de "40 años después: La oleada ovni de 1973" de Scott Corrales]

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