Recordando el Incidente Kelly-Hopkinsville (21-ago-1955)
KELLY, Kentucky (WBKO) – A lo largo de la historia de Estados Unidos, la población ha estado familiarizada con supuestos encuentros con extraterrestres. Desde Roswell, Nuevo México, hasta Kelly, Kentucky, lugar del famoso encuentro con los duendes de Kelly-Hopkinsville.
La historia comenzó el 21 de agosto de 1955. Era una época de cambios en Estados Unidos, marcada por la sombra de la Guerra Fría y la presencia de la ciencia ficción en los cines de todo el país.
En una pequeña granja familiar de Kelly, Kentucky, once personas pasaban una tarde de verano jugando a las cartas y disfrutando de la compañía mutua.
Al caer la noche, Billy Ray Taylor fue el primero en salir al exterior.
Salió hacia el pozo de la familia para buscar agua. Mientras estaba allí, escuchó un ruido extraño. Levantó la vista y vio un objeto plateado surcando el cielo a gran velocidad.
Regresó corriendo a la casa y contó a los demás que había visto algo inexplicable.
Al principio, la familia pensó que probablemente había visto una estrella fugaz o una lluvia de meteoritos, pero Taylor no estaba convencido.
Elmer Sutton decidió seguirle la corriente a Taylor y salió con él para comprobarlo.
Al principio, Sutton no vio nada, pero mientras regresaban a la casa, su perro pasó corriendo junto a ellos y se escondió bajo el porche.
Fue entonces cuando ambos vieron a las criaturas.
«Desde la parte trasera de la casa apareció un pequeño ser de un metro y cinco centímetros de altura», relató Geraldine Sutton Stith, autora e hija de Elmer Sutton. «Tenía orejas enormes, grandes ojos brillantes y brazos que le llegaban hasta el suelo. Ambos corrieron hacia la casa, cerraron la puerta de golpe y todos dejaron lo que estaban haciendo para mirar; preguntaban: "¿Qué les pasa a ustedes dos?". Porque para entonces estaban sudando a mares y pálidos como fantasmas; algo había ocurrido».
El resto del grupo seguía escéptico, pensando tal vez que ambos estaban gastando una broma, ya que solían hacer chistes.
Fue cuando agarraron una escopeta y un rifle que los demás empezaron a tomarse la situación más en serio. El relato sostiene que las criaturas nunca intentaron atacar, pero, presas del miedo, los dos hombres dispararon contra los pequeños humanoides, alcanzándolos con todo lo que tenían.
«Él sale corriendo para ver si hay algún cuerpo tirado allí», dijo Stith. «No hay nada. Y mientras está allí mirando, una mano con garras baja desde una pequeña repisa sobre la puerta para agarrarlo del pelo. Entonces, mi tía Eileen lo agarra y lo tira hacia adentro de la casa. Mi padre sale corriendo, mira hacia el tejado y, efectivamente, allí está la criatura, sentada. Intentaban mantenerlas fuera de la casa porque pensaban que eso era lo que buscaban. Así que disparaban a estas cosas, las alcanzaban, pero no morían. No había cuerpos tirados por ninguna parte y no sabían qué hacer. Entran en la casa y dicen: "Escuchen, vamos a ir a Hopkinsville"».
Según Stith, la familia fue a la comisaría de Hopkinsville y contó frenéticamente al único agente de guardia lo que estaba sucediendo en la granja.
El agente llamó al jefe Russell Greenwell —quien le indicó que calmara a la familia—, a la Policía Estatal de Kentucky y a los militares de la cercana base de Fort Campbell.
También se avisó a un periodista local y, poco después, una caravana de vehículos se dirigía hacia Kelly.
«Siguieron buscando, pero no encontraron nada. Finalmente, el jefe Russell Greenwell se dirigió a mi abuela y le dijo: "Mire, lo siento mucho, señora Glennie, pero aquí no hay nada. No hay cuerpos, nada. Claro que aquí ha pasado algo; es evidente, pero no podemos hacer nada para ayudar". Así que todos se marcharon», explicó Stith. «La abuela finalmente logró calmar a los tres niños y acostarlos. Por fin se recostó ella también. Mi padre estaba sentado en la mecedora a su lado, con una escopeta sobre el regazo. Ella abrió los ojos y, para su sorpresa, vio algo en la ventana: de nuevo, aquel hombrecillo. Pensó que simplemente estaba cansada; eso era todo, estaba agotada y veía cosas. Bueno, abrió los ojos por segunda vez y la figura seguía allí. A la tercera vez que abrió los ojos, le gritó a mi padre: "Han vuelto"».
Por segunda vez esa noche, defendieron su hogar de la amenaza desconocida hasta el amanecer; momento en el que los intrusos supuestamente desaparecieron, sin volver a ser vistos jamás por la familia ni por nadie más.
La historia pronto acaparó titulares a nivel local y nacional, convirtiéndose en uno de los relatos de encuentros con extraterrestres más famosos de la época; cineastas de entonces se inspiraron en el suceso para crear películas como *E.T.*, *Critters* y *Gremlins*.
Los escépticos sostienen que la familia sufría un delirio colectivo, que tal vez habían bebido o que simplemente se trataba de búhos cornudos defendiendo su territorio.
En los 70 años transcurridos desde aquel primer encuentro, la propiedad se ha vendido y la casa ha sido demolida, pero la historia perdura.
Cr: Canal WBKO, Kentucky. Adam Ferguson, Redacción del canal


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