Monday, March 18, 2019

Acertijos de la aeronáutica



Acertijos de la aeronáutica
Por Scott Corrales (c) 2019

El 25 de octubre de 2018, la cadena de televisión FOX News anunciaba a sus espectadores la desparición de una avioneta sobre Carolina del Sur, EE.UU. bajo condiciones tildadas de misteriosas.
El bimotor Piper PA-31 Navajo despegó del aeropuerto municipal del condado de Georgetown con rumbo a las islas Bahamas - un recorrido no muy extenso para las capacidades de dicho aparato - pero a las 11:30 a.m. los radaristas obseravron su desaparición a ciento diez millas al este de la ciudad de Charleston. Las autoridades anunciaron una búsqueda marítima que incluiría barcos y aviones de la guardacosta.

El 'triángulo de las Bermudas' no tardó en surgir como el culpable de la desaparición, aunque otros pregonaban jocosamente la posible culpa del matrimonio Clinton en el el evento, los grises, y hasta Godzilla. Lo cierto es que la avioneta no volvió a aparecer, y se presume hundida a una profundidad de 2000 pies.

Durante la década de los '60 y '70, la creencia en el Triángulo de las Bermudas - ese trilátero imaginario formando por los vértices de las islas de Puerto Rico, Bermudas y Cayo Hueso en la Florida - no sólo era la moda, sino una materia de rigueur para cualquier interesado en la melange de temas que rodeaban al fenómeno OVNI y lo paranormal. La biblioteca personal de cualquier entusiasta casi seguramente incluía un buen número de libros, la mayoría de ellos ediciones rústicas, acerca de los misterios del mar: buques desvanecidos, objetos no identificados saliendo del mar, y la posibilidad de que la mítica Atlántida aún estuviese activa bajo las olas del Atlántico después de miles de años.

Autores como Charles Berlitz, Richard Winer y John Wallace Spencer se convirtieron en los máximos exponentes de la realidad de la figura geométrica en el agua que devoraba aparatos hechos por el hombre sin dejar rastro de ellos. Otros autores se vieron obligados a pescar misterios en otros mares: algunos, como Jay Gourley, los encontraron en el Lago Ontario, cuyas anomalías magnéticas siguen siendo una realidad hasta el presente; otros como Kevin Killey echaron sus redes en el "Meridiano del Diablo" cerca de la australiana isla de Tasmania.

Pero con el paso de los años, y la aparición de nuevas obras investigativas como la de Lawrence David Kusche, que apuntaban hacia un origen mundano de las desapariciones, o al hecho de que muchas de las embarcaciones jamás existieron, el interés por el Triángulo de las Bermudas comenzó a menguar, o al menos dejó de ser una fascinación para la nueva generación de fanáticos de lo paranormal.

No obstante, todavía existe una cantidad de eventos sin explicar jamás han sido incluidos en los libros que tratan sobre el tema.

El 8 de enero de 2006, un periódico electrónico en ingles titulado The Epoch Times – publicado en la república china – dio parte sobre un incidente sumamente curioso. Sin precisar fechas ni ubicaciones, la noticia informaba que seis pilotos del “Equipo Aerobático” de la fuerza aérea china habían sido testigos de una gran formación de aeronaves no identificadas que se abalanzaban contra ellos a alta velocidad, casi resultando en un choque en el aire, de no haber sido por los buenos reflejos de los pilotos involucrados. Uno de los pilotos aerobátas de mayor antigüedad, de nombre Feng Yi, con mas de 3000 horas de vuelo a su nombre, abordó la alucinante experiencia que tuvo su grupo sobre el Mar de Bohai durante un programa de televisión.

Una vez que los pilotos chinos alcanzaron una altura de 21.000 pies en sus interceptores MiG, tuvieron que enfrentar una gran formación de aparatos que se dirigían justo a ellos desde el sudeste. Esta situación – altamente irregular – fue dada a conocer a los controladores de tránsito aéreo (no se especifica en qué ciudad), pero estos advirtieron que no podían confirmar la presencia de ningún otro aparato en los cielos aparte del escuadrón de aeróbatas.

No obstante, los seis pilotos estuvieron de acuerdo en que habían visto la masa de aviones que los obligó a tomar evasivas. El detalle de alta extrañeza en este encuentro, sin embargo, reside en el hecho de que los aviones intrusos “representaban aviones de distintos países y distintas épocas históricas; las formaciones incluían tanto aviones de hélice como de reacción a chorro”.

The Epoch Times propone la teoría de que los pilotos aeróbatas sufrieron una alucinación colectiva, o tal vez algo más inverosímil: que algún campo magnético con las mismas propiedades que una de nuestras videocaseteras estaba en operación, duplicando escenas de otros tiempos. Se barajaron otras posibilidades, inclusive que los aviones eran una “escena de otra dimensión o de otra época” que estaba siendo transmitida a los aviadores.

Cinco meses después de este extraño evento sobre los mares de la China, el veterano investigador ovni Stan Gordon recibió informes sobre un extraño avión “tipo bombardero” volando en los cielos del estado de Pennsylvania (USA) en julio de 2006. Sin embargo, sus indagaciones comprobaron que la teoría inicial -- que se trataba de un avión antiguo que volaba con rumbo a una exposición aérea – era incorrecta. “No hubo ningún informe de semejante avión aterrizando ni repostando combustible en el aeropuerto del condado de Allegheny, donde suelen realizarse tales operaciones”, escribe Gordon. “Si bien es cierto que hay una exposición área programada para este fin de semana en la zona de Pittsburgh, tengo entendido que no participará ningún avión antiguo”.

Como podremos ver, estos incidentes que involucran la presencia de aviones extraños no son nada nuevo.

En febrero de 1996, el rotativo londinense The Times informó que un Boeing 737 de la British Airways, con 60 pasajeros a bordo, había tenido un encuentro cercano con un objeto volador no identificado. El incidente había tomado lugar un año antes, en enero de 1995, mientras que el avión realizaba sus maniobras para aterrizar en el aeropuerto de Manchester. De acuerdo con el capitán Roger Wills, se hallaban a una altura de cuatro mil pies cuando un “avión con forma de cuña” rebasó al aparato de la British Airways, planeando tan cerca de estribor del 737 que el piloto se estremeció. Tanto el capitán Willis como su copiloto estaban convencidos de que este incidente de “air-miss” (cercano a pérdida en el aire) no tenía nada que ver con globos sonda ni ningún otro objeto conocido, aunque el avión con forma de cuña supuestamente tenía pequeñas luces de navegación y una raya negra a lo largo de su costado.

¿Sería posible pensar que algunos de estos aviones fantasmas pudiesen ser, en efecto, OVNIS que se hacen pasar por nuestros propios aviones de pasajeros y de carga? Existen casos que apuntan a esta posibilidad, como el caso sucedido en marzo de 1985 en el que participaba un avión de pasajeros de la Aeroflot que volaba entre Tblisi (Georgia) a Talinn (Estonia). Según el periódico London Sunday Times, el avión fue seguido por un OVNI a una altura de treinta mil pies por espacio de casi ochocientas millas. El objeto desconocido cambió de formas a lo largo del incómodo trayecto, llegando a asumir, en cierto momento, la forma de un avión colosal con morro de aguja. Tanto la tripulación como los pasajeros a bordo del avión de la Aeroflot fueron testigos de estos cambios, y la presencia del extraño objeto pudo ser confirmada por las estaciones de rastreo localizadas a lo largo de la ruta del vuelo.

Saturday, March 02, 2019

Un Avistamiento Olvidado de 1966



Un Avistamiento Olvidado de 1966
Por Scott Corrales (c) 2019


Se dice que los Boy Scouts (los niños exploradores o niños escuchas, según el país y la época) no pueden mentir y que toman muy en serio su juramento. De ser así, el siguiente caso debe figurar entre los pocos con múltiples testigos de fidelidad incuestionable.

5 de abril de 1966, una cálida noche de primavera en San Angelo, Texas, EE.UU. en la cuatro boy scouts afirmaron haber presenciado las maniobras de dos objetos extraños por espacio de 10 minutos, y sin la posibilidad de haber tomado fotos, dada la edad de los testigos y su acceso limitado a dispositivos fotográficos, todo lo contario a nuestra época.

Los jóvenes afirmaron haber visto un objeto de forma oblonga del tamaño de un avión de pasajeros, que se cernía en el cielo antes desplazarse hacia el suroeste, detenerse en seco y realizar un descenso súbito y vertical “más allá del horizonte”. Como si esto fuera poco, otro objeto idéntico apareció de la nada ante los ojos desorbitados de los jóvenes pioneros y repitió la maniobra, perdiéndose de vista. A los pocos minutos, uno de los extraños objetos oblongos reapareció para cernirse de nuevo. Se movió ligeramente hacia el oeste y realizó otro descenso más allá del rango visual de los observadores.

El informe fue enviado a la USAF y acabó en los archivos. “El avistamiento tomó lugar en una zona de intensa actividad de aviación estudiantil, y la descripción es consistente con la de la observación de un avión.”
¿Aviones rectangulares que desaparecen en la distancia, realizan rápidos descensos en vertical y luego desaparecen?

Resulta interesante que a pesar de haberle echado agua fría al caso, como se dice popularmente, los militares realizaron pesquisas adicionales, quizás por el mérito del testimonio de los boy scouts. Se determinó que la visibilidad aquel día era de quince millas y que “se había recibido información adicional al día siguiente de otras personas que alegaron haber presenciado OVNIS la noche anterior. Sus descripciones fueron idénticas a las aportadas por los scouts y tomaron lugar a la misma hora.”

El 21 de abril, el mayor Sherwood de la USAF se puso en contacto con el padre de uno de los jovenes, que resultó ser empleado civil en una de las bases aéreas. El hombre no titubeó a la hora de respaldar el testimonio de su hijo, afirmando que el chico y sus amigos “tomaban muy en serio su avistamiento OVNI” al grado que el niño del empleado civil estaba empeñado en comunicarse con el alguacil Dale Spaur, quien había perseguido un OVNI por espacio de ochenta y cinco millas en el estado de Ohio, cruzando la frontera de la contigua entidad de Pennsylvania, con el propósito de intercambiar pareceres. El caso Neff-Spaur, como se conoce, sucedió el 17 de abril de 1966 y es uno de los pilares de la ovnilogía de los ’60.

Los scouts afirmaron que la noche de su avistamiento “era muy silenciosa y [los objetos] estaban lo suficientemente cerca de nosotros como para escuchar el ruido de sus motores, de haberse tratado de aviones”.

Copias del mensaje circularon a la base Wright-Patterson y al Pentágono, rezando lo siguiente: “El 20 de abril esta base recibió una carta sobre un avistamiento OVNI en la región de San Angelo el 5 de abril, aproximadamente a las 21:30, hora local. La carta venía firmada por cinco boy scouts adolescentes que regresaban de una barbacoa. El mayor George A. Sherwood Jr., investigador (AFSC 8016) entrevistó a los chicos el 21 de abril. Los resultados serán remitidos junto con los nombres, edades y direcciones de los testigos.”
El comunicado agrega que el objeto de forma oblonga “estaba iluminado por una luz blanca en uno de sus extremos y otra luz de color azul en el extremo opuesto. El objeto mudó de color a un rojo brillante y las luces blanca y azul reaparecieron al descender.”

“Nos dimos cuenta a primeras de un solo objeto oblongo que se cernía en los cielos. De repente lo vimos moverse de manera veloz y horizontal con rumbo al suroeste antes de detenerse de forma abrupta y sin detenerse”, dice la carta escrita por los testigos.

Wednesday, February 20, 2019

Enigmas del Mundo Antediluviano



Enigmas del Mundo Antediluviano
Por Scott Corrales (c) 2019


Conocida de todos es mi predilección por la lectura de lo que suele llamarse “el género de espadas” o los libros de espada y brujería – aventuras ambientadas en lugares fantásticos de corte medieval, producto de la imaginación de autores como Robert E. Howard (“Conan”), Michael Moorcock (las obras del Campeón Eterno, entre ellos “Elric”), Roger Zelazny (las novelas de Amber), y naturalmente, el universo creado por el genio y la mano de J.R.R. Tolkien. Aunque sus autores podrán corresponder a distintas nacionalidades y épocas, sus obras tienen algo en común: son relatos sobre la vida en épocas muy anteriores a la historia que aceptamos generalmente, un mundo que comienza con pastores neolíticos hace siete mil u ocho mil años.

¿Quién no ha leído, o al menos escuchado, el comienzo de Conan el Bárbaro? "Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas: Nemedia, Ophir, Brythunia, Hyperborea, Zamora, con sus mujeres de cabellos negros y sus torres de terrorífico misterio; Zingara, con sus caballeros; Koth, que hace frontera con las tierras de pastos de Shem; Estigia, con sus tumbas guardadas por sombras; Hyrkania, cuyos jinetes llevan acero, seda y oro. Pero el más orgulloso reino del mundo es Aquilonia, que reina suprema en el dormido occidente…”

Un mundo que nos habla de un diluvio – la destrucción de la Atlántida – tema que se repite en el Silmarillion de Tolkien con la destrucción de la pérfida Númenor por haber causado la ira del Altísimo. Mundos antediluvianos llenos de esplendor y venidos a menos. Sin restarle méritos a estos titanes de la literatura imaginativa, ¿será que la humanidad conserva en la médula el recuerdo de estos tiempos de los cuales a veces encontramos rastros en estructuras desconocidas y objetos fuera de sitio, los famosos OOPARTS? Nuestros cuentos infantiles poblados de monstruos y gigantes, ¿podrán referirse al mundo destruido por aquella inundación mundial que aparece en las leyendas de numerosas culturas? ¿Destrucción achacada a la cólera divina, impactos de cometas u asteroides, o como postulaba Velikovsky, la interacción del planeta Venus con nuestro mundo?

Tal vez no haya misterio alguno y sencillamente resulta conveniente imaginar narraciones exageradas en un tiempo que no estuvo tan estrictamente gobernado por lo sentenciado en los libros de historia. Pero de entre la raída encuadernadura de esos libros se escapan datos inquietantes…

El imperio antediluviano

De haber nacido en el Indostán, nuestra referencia de lo antediluviano sería la narración de Manu y Matsya que aparece en el Shatapatha Brahmana, que nos da al dios Vishnu encarnado en el gran pez Matsya, quien advierte al Manu de la gran inundación que se acerca y su misión de guardar todas las semillas del mundo en un arca; en la antigua Grecia nuestros preceptores nos habrían hablado de Deucalión, hijo del titán Prometeo, y la forma en que sobrevivió al diluvio universal con su esposa Pyrra. Desde Alaska a Polinesia y de África a Finlandia, todas las culturas nos hablan de un incidente parecido que casi acabó con la especie humana. Nuestra cultura, fruto del judeocristianismo, nos ofrece a Noé, hijo de Lamech, y su obediencia al mandato divino a pesar de las mofas de sus congéneres.

Resulta curioso tener que entrar a esta parte de nuestra narración de la mano de otro personaje de fantasía heroica – nada menos que Kane, el brutal guerrero creado por Karl Edward Wagner en la década de los ’70, y cuyo nombre nos deja entrever que se trata del Caín bíblico, condenado a vivir por siempre jamás por haber matado a Abel, y distinguido por sus ojos – “los ojos del primer asesino”, como refiere el autor.

El Caín bíblico abandonó a sus enlutados padres y se fue a la “tierra de Nod, al este del Edén” para crear la primera civilización – una gran ciudad bautizada con el hombre de su hijo, Enoch (¿la Eridu de los sumerios, tal vez?) Los autores religiosos siempre se miran a los pies cuando se les pregunta sobre la compañera hallada por Caín en esta región del mundo cuando sólo existían cuatro humanos en el mundo, pero en fin: tenemos que proceder con cuidado desde este punto en adelante. El británico Hugh J. Schonfeld, uno de los grandes estudiosos de la Biblia en el siglo XX, nos advierte que la “civilización enoquiana”, por darle nombre, era tan grande como la del imperio helenístico o el romano, e igual de turbulenta. Esta grandeza, sin embargo, se resume escuetamente en Génesis 4; saltamos un capítulo y en Génesis 6 – sin ubicarnos en el espacio ni el tiempo – el texto nos ofrece los versículos que han dado lugar a infinidad de suposiciones, libros y documentales:

Y acaeció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas,
2 y viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí esposas, escogiendo entre todas.
3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; y serán sus días ciento veinte años.
4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se unieron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.


Siguiendo el hilo del asunto, Caín y su ciudad y civilización ya estaban en marcha para cuando los ‘hijos de Dios’ se apercibieron de la hermosura de las mujeres humanas y bajaron de otro planeta u dimensión para darse al mestizaje. Los “varones de renombre” son personajes dignos de un cuadro de fantasía heroica por Frank Frazetta o Boris Vallejo, cuyas ilustraciones han dado la vuelta al mundo.

Se conjetura poco sobre las mujeres que sucumbieron al encanto de los ‘hijos de Dios’, pero algunas fuentes apuntan que sus amantes les impartieron conocimientos mágicos y toda suerte de sortilegios, y que no todas eran pastorcillas antediluvianas sino aristócratas y princesas capaces de adquirir esa sutil educación. A su vez, los visitantes repartieron entre los hombres maneras de perfeccionar metales y fabricar armas más temibles. Cabe preguntarse de qué servirían tales conocimientos en el cielo, y por qué recibirían los ángeles divinos semejantes enseñanzas, hasta que caemos en cuenta de que los ‘hijos de Dios’ no eran ángeles del todo. Lo consideraremos en un momento.

Ruinas ciclópeas

El investigador y autor austriaco Hans Bellamy se inspiró en las teorías del "hielo eterno" del nazi Hans Horbiger para sus obras, pero no obstante se pueden extraer detalles valiosos sobre el cataclismo que puso final al mundo antediluviano. En su libro In The Beginning God (Al comienzo, Dios) publicado por Faber & Faber en Londres en 1945, Bellamy aborda la civilización antediluviana o "enoquiana" como una cultura mundial, muy parecida a nuestra civilización global actual, lejos de ser una isla como la Atlántida o una "tierra prometida" como Mesopotamia. El acercamiento de una de las cuatro lunas ideadas en la teología de Horbiger - según Bellamy - causó la destrucción de dos culturas en la tierra: una de ellas, tecnológicamente adelantada, a la que denomina "los hijos de los elhoim" y una menos sofisticada (Adán, Eva y su prole). Ambas culturas se vieron afectadas por el fenómeno. Esta es la cita textual de Bellamy:

[...] "Los hijos de los elohim también cayeron. Abandonaron la fría meseta del paraíso para asentarse en los valles más cálidos 'en la faz de la tierra'. Allí se relacionaron con los otros sobrevivientes del cataclismo producido por la captura lunar, y les transmitieron su cultura superior: Azazel, según una de las leyendas judías, enseño a los hombres a encontrar metales y convertirlos en objetos; Armaros les enseñó como lanzar hechizos y disiparlos; Barachel les enseñó a adivinar los secretos de las estrellas..." agregando más adelante que "los mitos cosmogónicos de la Biblia y sus pueblos son, en mi opinión, el testimonio transmitido por testigos de sucesos reales en el pasado lejano. Estos sucesos siempre tienen que ver con las distintas fases o aspectos de un gran cataclismo que barrió todo el planeta..."

En Brasil, los pantanos inexplorados de la Isla de Marajó tal vez resulten un repositorio de secretos que nos permita desentrañar el misterio de las culturas perdidas. A juzgar por la evidencia que sobrevive hasta nuestros días, los Marajoaras eran alfareros supremos, dedicados a la creación de cerámicas extrañas y altamente ornamentadas que todavía son confeccionadas hoy en día por un reducido número de artesanos. Se han hecho comparaciones con la alfarería de la región andina, sugiriendo una posible relación entre ellas. Enormes cámaras subterráneas, conectadas por túneles, constituyen evidencia adicional de la destreza de los desaparecidos Marajoaras.

En consonancia con la tradición de las mujeres guerreras que legaron su nombre al río más caudaloso del planeta, la alfarería Marajoara era obra de mujeres, quienes guardaban celosamente el secreto de formar y cocer el barro. Los motivos que aparecen en la cerámica representan mujeres embarazadas, ciclos lunares y otros emblemas representativos de una tradición netamente femenina.

La heroica labor de Marcel Homet, realizada en los años de posguerra, ayudó a descifrar muchos de los secretos del noreste del Brasil. Homet descubrió inscripciones talladas, petroglifos y tradiciones nativas que sugerían la existencia de una civilización o civilizaciones organizadas en algún momento del pasado en la cuenca del Amazonas. La más importante de estas tradiciones orales es la de la tribu Makuschi, situada en las laderas de las montañas Pakaraima. Dicha tradición hace referencia a "una ciudad perdida con paredes y tejados de oro (¿arenisca?), dedicada a la alabanza del Sol". Homet vinculó esta tradición con la ciudad perdida de Manoa, y aún con la Atlántida. Sus charlas con los jefes de los Makú revelaron la existencia de otra ciudad ciclópea en el seno de las inexploradas montañas Pakaraima. Los jefes le informaron, presuntamente, de que tal lugar existía en las aguas altas del río Uraricoera. Un enorme pedrusco cubierto de petroglifos marca el rumbo hacia las calles y fundamentos de la ciudad derruida. Si el explorador se encamina en dicha dirección por espacio de dos días, llegará eventualmente a un gran arco en la pared de las montañas, que le conducirá a una ciudad subterránea de piedra de dimensiones aún mayores.

Diez años antes de Homet, el autor latinoamericano Alejo Carpentier se había inspirado en la posibilidad de ciudades megalíticas relegadas al olvido, como podemos ver en la siguiente descripción de una metrópolis megalítica en su obra Los Pasos Perdidos: "Lo que pude ver fue una ciudad titánica -- de estructuras con espacios múltiples -- con escalinatas ciclópeas, mausoleos en las nubes, inmensas explanadas defendidas por extrañas fortalezas de obsidiana sin torres ni ventanas, defendiendo la entrada a un reino prohibido al hombre".

A comienzos del siglo diecisiete, el explorador portugués Feliciano Coelho se internó en la región que circunda lo que es hoy la ciudad de Joao Pessoa, donde descubrió un objeto impresionante y completamente inesperado: un monolito de piedra grisácea, grabada en bajorrelieve, conocida como la Piedra de Ingá. Sus símbolos tallados no concuerdan con ningún sistema de escritura conocido en las Américas.

Tratando de indagar el origen de la piedra mediante preguntas a sus guías, Coelho quedó sorprendido de que los nativos no supiesen nada al respecto. El monolito tiene unos setenta pies de largo y diez pies de alto. También existe una montaña en Havea que tiene el semblante de un hombre barbado que lleva un casco cónico. Los expertos opinan que la erosión del aire desgastó la montaña y que la mano del hombre añadió los toques finales. Extrañas inscripciones parecidas a las encontradas en las Islas Canarias pueden verse en la misma montaña, y no se ha aventurado ninguna explicación para ellas.

La Amazonia no tiene el monopolio sobre las ruinas enigmáticas. Las sábanas despobladas y las cordilleras del estado de Goias, al suroeste de Brasilia, cuentan con secretos propios: los restos de fortificaciones, esculturas colosales y paredes cuyos arquitectos permanecen en el olvido. Las estatuas ciclópeas, que se asemejan a las de Marcahuasi en Perú, representan rostros humanos y animales nativos a la región de Goias. Se considera que las estatuas forman parte de Cidade de Pedra, formada por bloques rectangulares de piedra labrada que en un entonces fueron los fundamentos de edificios. El trazado de las calles y los edificios sugiere "un Mohenjo-Daro sudamericano", en la opinión de un arqueólogo. Una pared compuesta de bloques de granito, unos trece pies de alto y cuatro de ancho, recorre toda la extensión de un valle en el fondo de la Sierra de Gales, cerca de la ciudad de Jandaia. Al noroeste de Goias se encuentra la Sierra del Roncador, cuya fama se extiende al mundo del esoterismo. Dicha cordillera, que recibe su nombre debido a los ruidos que se escuchan a lo largo de la misma, presuntamente alberga una ciudad subterránea cuyos habitantes son descendidos de los sobrevivientes de la Atlántida. El hecho es que la Sierra del Roncador contiene una enorme red de túneles, algunas de ellas lo suficientemente grandes como para alojar a miles de personas. La existencia de tales maravillas geológicas pudo haber dado origen a la creencia en una "Atlántida" brasileña, que constituyó una parte importante de las doctrinas teosóficas sudamericanas desde comienzos del siglo veinte.

Como regla general, las civilizaciones no existen en un vacío. Los estados vecinos juegan un papel crítico en sus vidas económicas y políticas. Podemos suponer que la muralla que recorre los pies de la Sierra de Gales representaba tal vez un muro defensivo o línea de demarcación entre imperios antiguos, muchas veces más allá de la esfera de influencia efectiva de dichos estados. Por ejemplo, en el desierto del Sahara, los romanos construyeron el poderoso Castellum Dimmidi mucho más allá del limes, o frontera, de sus posesiones africanas, junto con otros emplazamientos defensivos que aún pueden encontrarse en Algeria y en el Túnez. Fortificaciones parecidas pueden encontrarse en el desierto Sirio, distantes de cualquier habitación humana actual. ¿Sería posible especular, entonces, que estas ciudades brasileñas protohistóricas pudieron haber pertenecido a un gran imperio controlado desde la fría y lejana Tiahuanaco?

Las paredes y ruinas en el sur del Brasil no son únicas: en su libro Not of this World, el autor italiano Peter Kolosimo atrajo la atención de sus lectores a "la gran muralla del Perú", descubierta por la expedición Johnson de 1930 -- un terraplén muy parecido a la muralla de Adriano en Inglaterra. Esta muralla recorre uno de los paisajes más agrestes de América del Sur. Junto con algunos complejos de palacios y templos, las ruinas han recibido el nombre de "cultura Chimú", "cultura Chavín" y otros nombres que alivian las jaquecas de los arqueólogos. El enorme estadio o anfiteatro natural conocido como El Enladrillado -- situado a alturas muy por encima de los cinco mil pies, cerca de Alto de Vilches en el norte de Chile -- pertenece también al conjunto de ruinas ciclópeas. Las dimensiones de esta estructura indican que fue construida para seres gigantescos: para su construcción se utilizaron bloques cúbicos de 16 pies de alto y 26 de largo. La manera en que se transportaron dichas moles a semejante altura, cruzando los insondables valles andinos, jamás ha sido abordada por la arqueología. Y como si el estadio no fuese suficiente, El Enladrillado también cuenta con una pista de media milla de largo por 200 pies de ancho, formada por 233 enormes bloques de piedra con un peso estimado de 22,000 libras.

El mundo de los Benei Elohim

“No sólo hubo una civilización antediluviana, sino muchas civilizaciones y creaciones anteriores.”

No es un error de redacción. La anterior afirmación apunta a la creencia de que “la creación” cuyo mito ocupa el punto de partida de las religiones abrahamicas es tan solo una de varias, y que los restos de las civilizaciones surgidas y desaparecidas no deben causarnos asombro. Pero, ¿quién tiene la osadía de hacer semejante planteamiento?

Se trata nada menos del rabino ortodoxo Ariel Bar Tzadok, autor de numerosos ensayos y tratados sobre las creencias cabalísticas sobre lo sobrenatural, lo extraterrestre, y los seres ocultos a nuestros ojos que son bien conocidos en la tradición hebrea.

Citando las opiniones de religiosos y sabios anteriores como el rabino Shem Tov Bem Shem y los tratados Perush RaMBaM y HaMeir, Bar Tzadok nos dice: “Recopilando datos de las fuentes antes mencionadas, hubo en la antigüedad una banda de entes humanoides extraterrestres que originalmente estuvieron al servicio del cielo antes de rebelarse. Descendieron a la Tierra con buenas intenciones, pero sucumbieron a la tentación de los placeres físicos. Quedaron atrapados y les fue imposible regresar a su hogar en otra dimensión o posiblemente otro planeta de nuestra propia dimensión. Se resignaron a su suerte y crearon familias, combinando su genética con la de los humanos, contaminando así el acervo genético de los humanos, estropeando las directivas e intenciones del Cielo. La reacción del Cielo fue veloz y cruenta. Siendo que el acervo genético no solo de los humanos, sino del reino animal, estaba contaminado, se requería una limpieza total. Como ya sabemos, sobrevino el Diluvio”.

Ante una declaración tan contundente como alucinante, es posible que el lector quiera sentarse o tomarse algo. Tenemos aquí a un estudioso de la Torá – ortodoxo, para más señas – que habla con soltura de la presencia de aliens en nuestra antigüedad, haciendo la salvedad que su procedencia puede ser interdimensional.

Cabe insertar aquí que Edgar Cayce, “el profeta durmiente” hizo mención de que los seres superiores quisieron ‘probar’ la envoltura física de la vida animal como quien se prueba la indumentaria de otra persona. Seducidos por las sensaciones, estos seres encontraron que se les hacía progresivamente más difícil abandonar el físico hasta que se les hizo del todo imposible.

Pero dejemos que Bar Tzadok nos siga instruyendo.

“Se ha dicho que el Diluvio borró todos los rastros de los ángeles caídos de la superficie de la tierra. Aunque algunos pudieron haber sobrevivido en otro sitio (la creencia en el mundo intraterreno del Zohar), nos enteramos de que una generación posterior [al Diluvio], la de la Torre de Babel, había descubierto la tecnología del mundo anterior. Según el rabino Eliezer ben David en su obra Out of the Iron Furnace, citando e interpretando el Zohar, el relato bíblico sobre la manera en que los arquitectos de la Torre de Babel encontraron un valle y quemaron ladrillos en el mismo es la manera en que la Torá nos dice que los constructores *volvieron a descubrir el secreto de la energía nuclear*”

Esto podrá resultarnos absolutamente intolerable, pero si reflexionamos, somos capaces de aceptar la guerra termonuclear del Mahabarata y el Ramayana sin titubear. Aún más atrevido es el comentario de otro rabino, Yonatan Eyebeschutz, que interpreta lo anterior como un intento por ‘darle fuego’ a la Torre de Babel y dispararla contra el Cielo como un acto de venganza por el Diluvio. “Si colocamos las percepciones del rabino Ben David junto a las del rabino Eybeschutz, nos resulta posible entender la Torre de Babel como la construcción de una nave de propulsión termonuclear diseñada para ir a las estrellas, o posiblemente al planeta natal de los Benei Elohim para atacarles allí.” Ben Tzadok hace una pausa antes de continuar: “A juzgar por la opinión del rabino Soloveitchik, quien considera que los “hijos de Dios” bien pudieron ser los Benei Elohim, que en realidad son extraterrestres humanoides, ¿Se entiende que el ejército de ángeles que acompaña la llegada del Mesías podría estar integrado por ellos? ¿Entendería nuestro mundo llegada del Mesías como una invasión extraterrestre?”

Otro rabino, Yitzhak D’min Acco, imparte su sabiduría en el Mari’yat Ayin, explicando que la “generación de Babel” disponía de excelentes conocimientos técnicos y que no eran místicos de ningún modo. Su ciencia buscaba “crear una burbuja sin aberturas al exterior – infranqueable por ninguna fuerza física u espiritual, con miras a excluir cualquier otra potencia, sobre todo los poderes espirituales o psíquicos, que pudieron haber sido responsables del Diluvio, es decir, impedir que la fuerza que causó la gran inundación fuese capaz de hacerlo de nuevo.”

Una acotación más por Bar Tzadok: “Se consideró como el mayor acto de rebelión contra el mandato divino, y esencialmente, fue considerado, en términos de la literatura midriática, como una declaración de guerra contra el Cielo.” Nos es posible concebir ahora a la torre de Babel como parte de una ofensiva militar contra las huestes divinas, hueste que procedía de un planeta determinado en el espacio exterior.

Hace décadas, un autor sugirió que los cráteres en los planetas de nuestro sistema solar mostraban señas no de ser impactos meteorititos sino de proyectiles tipo MIRV (ojivas de reentrada múltiple). ¿Prueba innegable de una guerra de las galaxias entre seres que hemos considerado deidades hasta el momento? Pensamientos que llevarían muchos a la locura.

Sobre el planeta de origen de los Benei Elohim no se dice nada, pero las sagradas escrituras hacen mención de un punto en el espacio exterior: Meroz.

En el Libro de Jueces, la profetisa Débora, jueza de los israelitas, canta la victoria de Barak sobre Sisera: “¡Maldita sea Meroz, malditos su habitantes, dice el angel de Dios!” Una búsqueda por Internet nos informará que Meroz es una aldea perdida en algún punto de la geografía cananeíta, pero el Talmud nos ofrece la alternativa que nos interesa aquí: Meroz es una estrella o planeta, puesto que los cuerpos celestes habían tomado partido en la contienda de los israelitas.

Monday, February 11, 2019

Alta extrañeza: alaridos en la oscuridad y otros misterios



Alaridos en la oscuridad y otros misterios
Por Scott Corrales © 2019 © 2005

En el 2017, un usuario del portal electrónico Reddit compartió una experiencia personal sumamente extraña con los lectores de dicho grupo. Según su relato, había emprendido un extenso viaje de un extremo de los Estados Unidos al otro, deteniéndose en el poblado de West Yellowstone, justo a las afueras del mundialmente conocido parque natural. Dos parejas se alojaron en un hotel local - el testigo y su prometida, y los padres del testigo. Decididos a madrugar y explorar el bosque, los cuatro se acostaron temprano con la expectativa de ver las actividades matutinas de la fauna silvestre.

"A eso de las cuatro y cuarenta y cinco de la madrugada," escribe el testigo, "sentí golpes sordos contra la puerta de la habitación, llanto y gritos. Me levanté sobresaltado pensando que había ocurrido alguna desgracia. Abrí la puerta y era mi madre en un estado de pánico total, diciendo que podía escuchar a alguien gritando - una mujer que daba gritos".

Acto seguido, el testigo fue capaz de oír los extraños alaridos que provenían del exterior. Su madre le dijo que había transcurrido media hora desde la primera instancia del suceso, y que había tratado de llamar a la policía, pero las habitaciones carecían de teléfono y sus móviles no captaban ninguna señal de torres celulares.

"Escuchamos los alaridos por unos diez minutos más y nos dimos cuenta de que no era un pedido de socorro. Jamás se pronunciaron palabras, sencillamente los alaridos." El testigo pensó que pudo haberse tratado de un zorro dando voces, pero justo entonces se personó un agente de la policía, preguntando de manera ruda que qué estaban haciendo y por qué estaban despiertos a esa hora. Le explicaron el misterio de los gritos, y en ese instante otra voz desgarradora se pudo oír en las afueras. El policía lo escuchó, regresó a su patrulla y salió a la carrera hacia el centro del pueblo.

La familia no permitió que el perturbador evento afectara su visita al parque Yellowstone. Luego de pasar el día al amparo de la naturaleza, regresaron al poblado y pasaron por la oficina del comisario para preguntar si se habían realizado pesquisas sobre el asunto. Se les dijo con cortesía y firmeza que "tan solo habían escuchado los gritos de una borracha peleando con su amante" y que no debían prestarle más importancia al tema.

Pero el testigo se negó a aceptar la respuesta, y sometió su consulta a los lectores para ver si alguien podía darle una respuesta. Los escépticos repitieron la posibilidad de que pudiera tratarse de uno de los animales del bosque (zorros, nutrias, martas pescadoras, lobeznos) mientras que otros se aventuraron a conjeturar sobre 'trotapieles' nativos que imitan las voces de niños y mujeres para atraer a sus víctimas.

No se obtuvo respuesta, pero el fenómeno no se limita al bosque Yellowstone...

Pocas son las cosas que pueden desgarrar la serenidad de un ser humano como puede lograrlo un buen grito: ya sea el chillido de un niño o el alarido de una actriz de película de horror. El grito activa nuestros sentidos, inunda nuestros cuerpos de adrenalina y nos prepara -- desde las milenarias cavernas de nuestros antepasados -- a luchar o escapar de la posible amenaza, a la misma vez que activa en nosotros el ánimo de socorrer a la persona que grita.

A mediados de los 1970 circulaba un disco muy interesante sobre el fenómeno ovni--una serie de charlas por un ufólogo llamado Will Jima y cuya portada era mucho más interesante que su contenido, como suele suceder. La poderosa carátula del elepé - que presentamos en este párrafo - mostraba una escena nocturna típicamente estadounidense con un platívolo aterrizado y un hombre siendo arrastrado hacia el vehículo desconocido por dos seres rarísimos. La ilustración no dejaba lugar a dudas de que el hombre era llevado hacia el objeto contra su voluntad y muy a su pesar. Era como si el eslogan publicitario de la película Alien (1979) "En el espacio no hay quien te oiga gritar" hubiese sido adaptado al fenómeno ovni.



La ciencia-ficción, desde su incepción, ha hecho que los gritos sean inseparables del celuloide: gritos al ver al extraterrestre, gritos al ver el monstruo, pero ¿qué sucede cuando los escalofriantes alaridos se producen aquí y ahora, y están relacionados con el fenómeno de los OVNI?


Los alaridos de Thousand Oaks

Los lectores de Arcana Mundi me perdonarán por presentar este “refrito”, que apareció originalmente en el 2005 en uno de nuestros primeros números, abordando nuevamente el tema de los misteriosos gritos que se escuchan en ciertas ocasiones en relación con los avistamientos ovni.

A fines de enero de 2007 recibimos un trabajo del destacado investigador canadiense Brian Vike que recogía un caso sumamente curioso en el que figuran estos extraños "gritos en la oscuridad", ocurrido en la californiana localidad de Thousand Oaks dos noches seguidas en el mes de noviembre de 1975. El testigo anónimo, cuyo nombre figura en los archivos de la organización HBCC, vivía en una nueva urbanización en Thousand Oaks. La casa de los protagonistas estaba situada en una calle cerrada a cierta altura en un pastizal de caballos, siendo la única vivienda en el lado sur de la calle.

Entre las siete y las ocho de la noche, el testigo, su hermano y varios amigos estaban en el camino de entrada de la casa tocando la guitarra cuando percibieron una luz azul, del tamaño de una pelota de baloncesto, que se desplazó a velocidad vertiginosa sobre sus cabezas. A pesar de la extrañeza del evento, los chicos hicieron caso omiso y siguieron enfrascados en sus actividades.

Mas tarde aquella noche, el testigo y sus familiares estaban viendo televisión con la ventana abierta a eso de las 10 de la noche. En un momento determinado, el hermano del testigo le pidió que bajara el volumen del aparato porque creía haber escuchado un grito en la distancia, proveniente de las colinas hacia el noreste. Los presentes en la habitación intercambiaron miradas sorprendidas, escuchando los gritos que parecían desvanecerse. A la noche siguiente se repitió el fenómeno a las 7 de la noche - todos los presentes pudieron escuchar el grito con gran claridad.

El testigo informo a Brian Vike que la naturaleza del grito o alarido era claramente desagradable: el sonido no era "mitad humano, mitad animal" e igualmente podía ser una expresión de dolor o de miedo.

En cierto momento, el testigo y sus familiares pudieron escuchar un grito desgarrador cuyo punto de origen estaba cerca de un poste de teléfono a una distancia aproximada de 50 yardas. El grito se repitió y los familiares salieron a ver lo que pasaba. Al abrir la puerta del garaje, el testigo, su padre y su hermano salieron de la casa y pudieron escuchar el grito de nuevo a la orilla de los predios, cerca de una zanja de drenaje. El grito de repitió y en esta ocasión fue "estruendoso", haciendo que los hombres reaccionaran.

El padre y el hermano del testigo le preguntaron si había visto "bolas de fuego", porque ambos habían presenciado dos bólidos azules que hicieron que "aquello" gritara. Comenta el testigo que esta fue la única vez en su vida que había visto a su padre presa del miedo. El hombre decidió que aquello ya era suficiente y era hora de dar parte a las autoridades sobre el asunto de los gritos en Thousand Oaks. La patrulla llegó poco después y un agente de la uniformada realizó una investigación somera del asunto antes de irse. Poco antes de la media noche, el grito se repitió. Los jóvenes de la familia subieron al segundo piso de la casa para mirar por una ventana, escuchando otro grito sonoro que fue seguido por un "bip" electrónico. Una de las mujeres presentes exclamo que sentía que algo "le estaba insertando una aguja en el ombligo", y poco después se produjo un fuerte destello de luz dentro de la casa. Siempre según el testigo, los gritos se dejaron sentir varias veces desde sus puntos de emisión originales sobre los postes telefónicos.

Al día siguiente, el testigo subió la colina para investigar y consiguió ver dos manifestaciones circulares en la tierra que median unos ocho pies en diámetro. Una vecina dijo haber visto una luz brillante cerniéndose sobre la colina al este de la casa del testigo.

El incidente de los gritos y extrañas luces tuvo secuelas físicas. Uno de los perros de la familia "perdió el control de su sistema nervioso" a las pocas semanas y tuvo que ser sacrificado; el otro experimento ceguera y también fue sacrificado a las pocas semanas. El padre del testigo comenzó a envejecer aceleradamente después de la extraña experiencia y murió de un paro cardiaco en 1977. A los pocos meses del incidente, la mujer del testigo dio a luz una hija que perdió sus dientes de leche a una edad temprana y sus dientes adultos afloraron, aunque los perdió a los doce años de edad y enseguida comenzó a producir una tercera dentadura.


Gritos sobre Texas

Las vigilias OVNI suelen ser eventos bastante alegres en los que se dan cita los estudiosos y aquellos que sencillamente desean ver uno de los misterios más inquietantes de nuestro tiempo. Pero nada prepararía a un padre e hijo del estado de Texas (EUA) para lo les tocaría vivir a mediados del mes de junio en 1998.

El padre, que sólo fue identificado como "Pappie" pero cuyo nombre tenía las iniciales "D.M.", informó a los investigadores que se ocuparon de su caso que a las 20:30 horas del 14 de junio se encontraba haciendo una vigilia con si hijo en las cercanías del pueblo de Leander, cuarenta kilómetros al noroeste de la ciudad de Austin, la capital del estado. "Pappie" y su hijo habían estacionado su camioneta a la orilla de un camino vecinal que ascendía la cuesta de una colina, desde la cual les era posible ver no sólo la espléndida tarde de verano sino también la región circundante.

Cuál sería el asombro de los testigos al ver dos luces en el cielo acercarse a su posición. Según el testimonio del padre, las luces se desplazaban a una velocidad constante pero seguían derroteros distintos--una hacia el suroeste y la otra hacia el sur, pudiendo ser vista a distancias considerables. "Las luces volaban demasiado bajo para ser satélites", aclaró el testigo.

En cuestión de minutos, un fogonazo de luz azulada iluminó el fondo de un valle contiguo a la colina, cubriendo una zona cuyo tamaño estimaron los testigos como el de un campo de fútbol americano.

Mientras que el cociente de alta extrañeza aumentaba, padre e hijo afirmaron haber escuchado un sonido sumamente extraño que emanaba desde el fondo boscoso del valle que dominaba su colina. "Acto seguido", explicó "Pappy", escuchamos un grito que provenía de la zona boscosa al suroeste de la colina. En cuestión de cuatro segundos, nos fue posible escucharla desde el suroeste. Ningún ser humano pudo haberse desplazado semejante distancia en ese espacio de tiempo.

Ni "Pappie" ni su hijo pudieron reconocer el grito como el de un animal conocido, como lo sería un gato montés. La vocalización sonaba extrañamente humana...

Alaridos desgarradores


Hay casos en la que la presencia del fenómeno OVNI no se pone de manifiesto. El 20 de abril de 1905, la señora Rose Bushnell de la ciudad de South Fork, California (EUA) tuvo una experiencia aterradora: sentada en la compañía de sus padres, su hermana, abuelos y varios primos y amigos, Rose contó que los presentes escucharon los gritos de una multitud de hombres, mujeres y niños que provenían del cielo azulado directamente por encima de su casa. Según Rose, "los gritos parecían provenir de una distancia muy lejana, disipándose por unos cuantos minutos y regresando posteriormente con mayor volumen.

Los terribles y desgarradores gritos duraron por un espacio de quince minutos, poniéndoles el pelo de punta a los miembros y amigos de la familia Bushnell. Agregó Rose que "las mujeres, hombres y niños gritaban juntos, como si padeciesen un dolor terrible. No hay palabras que puedan describir estos horribles sonidos, que aún reverberan en mi mente."
La entrevista con la señora Bell figura en el libro Strange Disappearances (Desapariciones Extrañas) de Brad Steiger, y el veterano investigador y autor trató de vincularlos con los posibles "bolsillos en el tiempo y el espacio" en que pudiesen haber caído los cientos o tal vez miles de personas que han desaparecido a lo largo de los tiempos: una especie de limbo viajante que puede absorber a los desventurados y condenarlos a la inexistencia por el resto de la eternidad. Otros investigadores más religiosos tal vez intentarían vincular este extrañísimo fenómeno en el sur de California al comienzo del s. XX con la existencia del infierno como lugar de castigo para los impíos, pero no podemos evitar la tentación de invocar la presencia de los llamados "ovnis invisibles" cuya presencia se viene describiendo desde los comienzos de la fase moderna del fenómeno ovni hace 50 años. No sería descabellado visualizar desapariciones en masa de seres humanos por obra de fuerzas extrañas, y cabe señalar que el año 1905 fue uno de fenómenos de alta extrañeza en distintas partes del mundo. "El invierno del temor" documentado por Charles Fort en sus obras dejaba paralizada a Inglaterra mientras que los Estados Unidos vivían las últimas manifestaciones de los misteriosos dirigibles o "airships" que tanta sensación causaron en su momento.

Un fraude estremecedor

Uno de los casos más extraños de su momento--durante la época dorada del fenómeno OVNI en la década de los setenta--se produjo el 6 de agosto de 1977 en el poblado de Pelham, Georgia (EUA). Tom Dawson, un comerciante de automóviles de segunda mano de 63 años de edad que vivía en un estacionamiento de remolques, había salido a pasear a sus dos perros y a visitar vecinos como solía hacer en sus días de asueto. Posteriormente, Dawson cruzaría un prado lleno de vacas para llegar a un pequeño lago donde acostumbraba a practicar la pesca.

Justo al internarse en el prado, el testigo contó que un objeto "brillante y circular" salió del cielo para quedar suspendido casi directamente frente a él, suspendido a un metro del suelo. Dawson dijo haber se quedado paralizado--fenómeno que afectó no sólo a sus dos perros, sino a las treinta o más vacas que ocupaban el prado.

Cinco seres humanoides--tres varones y dos hembras--salieron del objeto a través de una escotilla. Los seres tenían la tez pálida, narices afiladas y orejas puntiagudas. Dos de ellos estaban totalmente desnudos y sus cuerpos carecían absolutamente de vello.

Sin dirigirle la palabra, el líder de los extrahumanos colocó una especie de gorro sobre la cabeza de Dawson para administrarle lo que parecía ser un examen físico. El "gorro" tenía varios cuadrantes y luces, y alambres conectados a un dispositivo parecido a un anillo.

La experiencia descrita por Dawson no pasaría de ser una experiencia de contacto bastante normal, dentro de lo que cabe, para aquella época, de no ser por el siguiente detalle alucinante: el vendedor de autos usados afirmó haber escuchado una voz humana que gritaba desde el interior de platívolo: ¡Yo soy Jimmy Hoffa! ¡Yo soy Jimmy Hoffa! hasta que el grito fue interrumpido repentinamente, "como si alguien hubiera tapado la boca del que gritaba con la mano".

Llegado este momento es necesario hacer un paréntesis para explicar a quién correspondía del que gritaba. Un año antes, Jimmy Hoffa, poderoso líder sindicalista estadounidense, había desaparecido misteriosamente poco antes de entrar a un restaurante de comidas rápidas. Su desaparición había conmovido al país entero, amén de dar pie a toda clase de teorías conspirativas. ¿Había descubierto Tom Dawson el paradero del sindicalista?

Jamás llegaría a saberlo. El examen físico que le practicaron los alienígenas acabó repentinamente. Acto seguido, los humanoides volvieron a ingresar en su ingenio volador y el objeto ascendió a una altura de 75 pies antes de desaparecer por completo. La extraña parálisis que aquejaba al humano, a los perros y el ganado dejó de surtir efecto y Dawson se alejó corriendo del prado hasta la casa de su amiga Linda Kolbie, quien pensó que Dawson se había topado con una serpiente venenosa en el campo. Jadeante, con los ojos desorbitados, Dawson logró decir "nave espacial" antes de ser llevado a la sala de urgencias.

Los médicos administraron tratamiento para su histeria y confirmaron que Dawson había sufrido un shock tremendo y que no había consumido alcohol ni drogas. Todos los vecinos coincidieron en que Dawson era un hombre trabajador y respetado en su comunidad, y a quien no se le conocía como embaucador a pesar de la mala fama que caracterizaba a su profesión.

El investigador Jerome Clark, quien analizó el caso en su momento, dijo que mientras que era absurdo pensar que Jimmy Hoffa se encontaba preso a bordo de un platillo volador, la declaración de Dawson era fidedigna. "Si alguien me preguntase algún día", escribió Clark, "sobre lo que verdaderamente pienso sobre los OVNI, contestaría que creo que alguien se está burlando de nosotros en algún lado".

Pero, ¿quién era, entonces, el que gritaba desde el interior del platívolo presenciado por Dawson?

"¡Dios mío, Ayúdame!"

Durante los últimos días del mes de noviembre de 2003 el invierno ya se hacía sentir en todas partes de los Estados Unidos y la población de Morehead, estado de Kentucky, no era excepción. Sin embargo, algo raro habría sucedido la noche del 21 del mes que puede clasificarse de espeluznante.

Un informe anónimo remitido al National UFO Reporting Center con sede en Seattle rezaba así: "La brigada de rescate de los condados de Morehead y Rowan recibieron una llamada del departamento de policía de Morehead acerca de una voz de mujer que pedía ayuda a gritos, haciéndolo tres veces. Dos testigos afirman haber visto una luz brillante en el cielo por espacio de un minuto antes de que la brigada de rescate se personara en el lugar de los hechos. Se le solicitó al departamento de bomberos hacer una búsqueda utilizando una cámara de imágenes térmicas, aunque dicha búsqueda fue infructuosa. Los testigos son vecinos de Morehead. A menos que se confirme el informe de una persona desaparecida, no se continuará la búsqueda".

En eso quedaron las cosas hasta que el investigador Donnie Blessing de la MUFON tuvo la oportunidad de hablar con una tal "Sra. Huff" el 3 de diciembre del año en curso. La mujer le dijo al investigador que su marido había formado parte de la brigada de rescate que había respondido al incidente de los gritos en el camino rural conocido como Adams Lane. Una persona había irrumpido en la estación de bomberos, según le había contado su marido, diciendo que una mujer y su niño habían estado caminando en la cuesta de una colina y que "una nave espacial" había bajado para llevarse al menor, haciendo que la mujer gritara "¡Ayúdame, Dios mío, Ayúdame!"

Blessing no daba crédito a sus oídos y le preguntó a la mujer que si sería posible hablar con el marido, cosa que logró hacer al día siguiente. El "Sr. Huff", seudónimo asignado por Blessing al bombero, relató lo mismo que la había dicho su mujer. El bombero amplió detalles, comentando que otro miembro de la brigada de rescate había sido abordado por un hombre mientras que se encontraban en las cercanías del cuartel de la policía estatal de Kentucky. El extraño decía haberlo visto todo: "había una mujer en un campo y que luego había bajado un OVNI para secuestrarla".

Más extraño aún resultaba el incidente que había tomado lugar dos días antes, cuando la brigada de rescate había recibido otra llamada telefónica, esta vez de unos vecinos que avisaban haber visto "un niño de dos años de edad caminando a lo largo de la carretera 60 en pañales". El vecino había visto al pequeño, que parecía inmune al frío imperante, y había dado parte a las autoridades enseguida. Las pesquisas posteriores jamás dieron con ningún niño perdido y jamás se recibieron llamadas posteriores sobre la presencia del diminuto vagabundo.

Otro investigador del fenómeno OVNI, Kenny Young de la Mid-State Research Associates con sede en Ohio (EUA), logró comunicarse con un profesor universitario de ascendencia inglesa que vivía en Adams Lane y que había sido contactado por agentes del orden público sobre los gritos que se escucharon en esa zona rural.

El profesor anónimo declaró que se encontraba en casa cuando se escucharon los alaridos. "Sí, estaba en casa cuando se oyeron los gritos. Se escucharon unos gritos francamente espeluznantes pero nadie pudo averiguar nada más al respecto."

Curiosamente, el profesor había tenido una experiencia OVNI entre las 21:00 y 22:00 horas en la región, mientras que conducía en la compañía de sus dos hijos de 15 y 18 años de edad respectivamente. Los tres hombres se percataron de un objeto aéreo extraño que se cernía sobre un campo abierto; la configuración del aparato era ovalada y de color blanco, moviéndose "como lo haría un colibrí". Después de tres o cuatro minutos de observación inicial, el objeto comenzó a desplazarse rápidamente de un lado del firmamento otro. El profesor y sus hijos estacionaron el coche y se bajaron para determinar que el objeto no era un avión ni tampoco un helicóptero, y transcurridos algunos minutos, los testigos reingresaron a su vehículo después de que el objeto les infundiera cierto recelo. "Yo diría que era una sensación de recelo más que de temor", explicó el catedrático. "No sabía qué era lo que estábamos viendo y me preocupaba pensar que aquello nos hubiera detectado".

Después de regresar a su casa, los testigos siguieron viendo el extraño objeto desde la ventana de una habitación en la segunda planta. El extraño objeto comenzaba descender, mudando sus colores de blanco a anaranjado, y asentándose en un campo.

Se produjo un cambio de color adicional, esta vez de anaranjado a rojo. Al suceder esto, los animales de las casas y granjas vecinas enloquecieron, ladrando como locos y tratando de romper sus cadenas. El objeto saldría disparado para perderse en la noche.

Fue justo entonces que los hijos del profesor salieron de la casa y escucharon los gritos provenientes del campo en dónde el extraño objeto parecía haber tomado tierra. "Se trataba de una voz femenina", explicó el profesor a Kenny Young. "Mis hijos se metieron en el coche y llamaron a la policía, dando parte sobre los hechos".

En menos de media hora una veintena de policías se habían aparecido en la casa de instructor universitario para comenzar su propia búsqueda. A pesar de sus titubeos iniciales, el profesor informó a los policías sobre el avistamiento OVNI, sorprendido al descubrir que no se burlaban de él. Según las declaraciones del profesor a Young, uno de los policías llegó a admitir haber visto un ovni también, aunque no supo precisar si se refería al mismo objeto.

Conclusión

El caso de los extraños gritos que desgarraron la oscuridad invernal del estado de Kentucky permanece abierto. El investigador Young ha descubierto inconsistencias en el testimonio de la mujer del bombero y la versión vertida por el mismo bombero. Nos preguntamos si el próximo paso a seguir consistirá en revisar detalladamente las partes policiales en cuanto a denuncias de personas desaparecidas--madre e hijo, en este caso. Los aspectos claramente espeluznantes de este caso hacen que nuestra imaginación funcione a toda velocidad, sugiriendo hipótesis imposibles de respaldar con hechos. ¿Sería la madre una abducida que se dirigía a un lugar desierto--al estilo de Expedientes X -- para entregar a su hijo híbrido a fuerzas no humanas? ¿Gritaría acaso al salir de algún estado de sugestión hipnótica y darse cuenta de lo que acababa de hacer? ¿Qué fue de ella? Y más inquietante aún: ¿Quién era el niño en pañales que caminaba tan ufano por la cuneta, inmune al frío? Las crónicas de abducciones de los años '90 nos dicen que los alienígenas "Grises" son supuestamente capaces de proyectar imágenes pantalla que los disfrazan ante los ojos de los seres humanos. ¿Sería en efecto uno de los Grises proyectando una inocente imagen infantil en las mentes de los testigos? La incógnita sigue sin respuesta.


Thursday, January 31, 2019

Conflicto en los cielos: pilotos contra OVNIS



Conflicto en los cielos: pilotos contra OVNIS
[Condensado del libro “OVNIS: Entre Sueños y Quimeras” de Scott Corrales, 2da edición, 2016]

Ya no es cuestión de andar rebuscando entre libros y revistas olvidadas para encontrar evidencia de los encuentros armados entre los ejércitos del mundo y lo desconocido. Dichos casos siguen sucediendo en nuestros días sin que el público general se entere.

En la noche del 23 de febrero de 2001, a las 10:45 p.m. un objeto rojo, ovalado, de grandes dimensiones, cuya cubierta superior se asemejaba "a las torres de un gran castillo oscuro", voló de oeste a este sobre la población de Collaroy en Nueva Gales del Sur, Australia, antes de perderse en el mar.
La aparición del objeto tampoco fue fugaz: los testigos pudieron contemplarlo por casi quince minutos desde las calles de Collaroy. El aparato desconocido emitía un ensordecedor ruido "parecido al de cien motocicletas arrancando a la vez" que causó que muchos de los ciudadanos saliesen a ver de qué se trataba. El estrépito conmocionó a los huéspedes de un hotel en dicha ciudad, que pudieron seguir la trayectoria del intruso desde las ventanas de sus habitaciones.

¿Se trataba, acaso, de un vehículo averiado?

La fuerza aérea australiana informó que cuatro objetos cuya descripción coincidía con la del "ruidoso" de Collaroy habían sido detectado horas antes el mismo día sobre la ciudad de Darwin, en el extremo norte del continente australiano. La detección de los mismos produjo el "scramble" de cinco cazarreactores de la RAAF cuyas instrucciones eran clásicas: "interceptar--pero sin disparar", sólo que en esta oportunidad las reglas del juego cambiarían un poco.

Los cazas de la RAAF pudieron acercarse lo suficiente a los cuatro objetos extraños, que giraban sobre sus bases al desplazarse y tenían forma hemisférica rematada con una pequeña torreta superior (casi una modificación del clásico platívolo de McMinnville, fotografiado sobre dicha ciudad estadounidense en la década de los '50).

El informe de la fuerza aérea australiana indicó que uno de los cuatro intrusos llegó a volar lado a lado con uno de los interceptores, avanzando al mismo ritmo--detalle sumamente desconcertador para el piloto--antes de "saltar" sobre el avión para ocupar su retaguardia.
Fue entonces que se produjo el momento más estremecedor del encuentro entre los aparatos bélicos de nuestro mundo y los extraños objetos voladores: uno de los interceptores disparó una ráfaga de balas contra uno de los OVNI sin producir ningún daño aparente.
La persecución OVNI continuó en dirección hacia el sur, pero los aviones de guerra se vieron obligados a desviarse hacia la base aérea Richmond para repostar combustible. Horas más tarde, los vecinos de Collaroy presenciarían la llegada del objeto ruidoso.

Al día siguiente, aparatos de la fuerza aérea y marina australianas sobrevolaron Collaroy repetidamente; un enorme avión de carga voló a una velocidad y altura considerablemente bajas sobre la región con sus compuertas de carga abiertas, como tratando de localizar algo.

Los investigadores Bill Chalker y Peter Khoury no tardaron en desplazarse hasta Collaroy para confirmar los hechos y entrevistar a los testigos. Se produjo la curiosa casualidad de que el lugar en el que se desvaneció el OVNI ruidoso--sitio conocido como Elanora Heights--tenía fama de ser un sitio preferido por los objetos extraños para aparecerse y desaparecerse. Los habitantes de la zona habían dado parte a las autoridades a mediados de los '90 sobre "explosiones de luz" y objetos brillantes que se materializaban allí antes de desplazarse vertiginosamente hacia el oeste o el norte. Chalker y Khoury descubrieron que los vecinos de Elanora Heights habían sufrido experiencias sumamente raras por causa de este punto de materialización y desmaterialización: en una ocasión se produjo una "onda" que hizo parecer que toda la tierra hacia el noroeste se ondulaba como si fuese agua. Dos vecinos cuya casa se encontraba sobre un acantilado se vieron "proyectados" unos 10 metros hacia el suroeste, de manera que les era posible ver el patio de la casa de sus vecinos, algo que no era normalmente posible. Después de esta extraña ondulación del terreno y de la realidad visible, se escuchó la descarga de una explosión.

Pilotos a la defensiva

El 20 de julio de 1975, el comandante William B. Royce realizaba vuelos de entrenamiento con un estudiante a bordo de un T-37 sobre la base aérea Williams de la fuerza aérea estadounidense en el desierto de Mojave, cerca de la población de Chandler. Royce se encontraba enfrascado en la tarea de enseñarle a su pupilo cómo alinear el morro del avión con la pista de aterrizaje a cinco millas de distancia, cuando un objeto color anaranjado rojizo apareció de la nada y pasó de largo al T-37.

El estudiante se quejó de la falta de cortesía del otro piloto, pero Royce tomó los mandos de T-37 y ejecutó una veloz evasiva, advirtiendo a su estudiante: "No es uno de los nuestros".
El comandante tomó la decisión repentina de perseguir el objeto, a pesar de que su avión de entrenamiento carecía de armas. Revisando el reloj de combustible, el comandante decidió que sería posible alcanzar al intruso sin problemas. Al alcanzar unos cuatro mil pies de distancia de su objetivo, a una velocidad de 380 millas por hora, Royce pudo observar que se trataba de un objeto con forma de platillo, cuyo metal estaba calentado a temperaturas tan intensas que le daban el brillo anaranjado rojizo. El objeto parecía tener una especie de hendidura en que podía ser una puerta o ventanilla recesada.

Justo cuando Royce pensó en acercarse más al objeto, el platívolo ascendió repentinamente, aumentando la distancia que lo separaba del avión de entrenamiento.
El comandante y su estudiante regresaron a la base Williams, prefiriendo no comentar sobre su encuentro. Posteriormente, Royce le diría al escritor Rufus Drake: " Sé de un piloto que alcanzó a volar lado a lado con un OVNI y llegó a detectar ventanillas en el objeto...algunos de los muchachos piensan que estos intrusos provienen del espacio exterior, sin duda".
Algunos años antes, Carol Johnson, vecina de Tucson, Arizona (EUA), supuestamente presenció la persecución de un OVNI por interceptores Grumman A-7 provenientes de la base aérea Davis-Monthan. El evento, ocurrido en Febrero de 1972, se produjo sobre los cielos de Tucson; Johnson pudo ver la formación de tres interceptores acercándose al objeto desconocido, cuyas dimensiones superaban las de los aviones de guerra por mucho. Justo antes de que los interceptores alcanzasen su objetivo, el OVNI desapareció por completo--como si jamás hubiese estado. La señora Johnson afirmó que los interceptores realizaron una serie de maniobras de búsqueda, pensando que el objeto desconocido pudo haber aterrizado repentinamente. Según el investigador Kevin Randle, afiliado en aquel momento al célebre grupo de investigación APRO, los radaristas de la base Davis-Monthan habían captado el objeto en sus radares, y también existía la posibilidad de que las ametralladoras fotográficas hubiesen captado la desaparición del objeto. Treinta años después, el silencio de la USAF sobre dicho avistamiento sigue siendo sepulcral.

Meses después, en diciembre de 1972, el capitán Richard Bowers tendría su propia experiencia con lo desconocido mientras que volaba su interceptor F-100 Super Sabre a 43,000 pies de altura al norte de Fayetteville, Carolina del Norte, ejecutando maniobras para regresar a la base aérea Pope. La torre de control de la base advirtió al piloto que alguien le venía pisando los talones, sugiriendo que podía tratarse de un piloto privado. Bowers quedó sorprendido, ya que a ningún piloto de avioneta se le ocurriría volar a dicha altura.

Al mirar hacia atrás, Bowers pudo ver un resplandor rojizo. Inclinando su cazarreactor lateralmente al virar hacia la derecha, el piloto de la USAF quedaría sorprendido al ver un objeto cuyas dimensiones correspondían casi a las de su interceptor--sólo que era circular y despedía una extraña luz roja. El interceptor trató en vano de esquivar al intruso, que parecía no tener intención alguna de despegarse de él. Por espacio de diecisiete minutos, el capitán Richard Bowers ejecutó maniobras de evasiva que jamás había realizado desde la guerra de Vietnam--virajes y caídas en picada que fueron vistas desde la tierra por los ciudadanos de Fayetteville, que no dudaron en comunicarse con su periódico y dar parte del suceso.

El OVNI se cansó de aquel juego de "gato y ratón" y se alejó vertiginosamente. Con sus reservas de combustible casi agotadas, el capitán Bowers pudo aterrizar en la base Pope. Su primera acción en tierra consistió en dirigirse a la oficina del jefe de escuadrón para decirle que los OVNI eran algo real, que posiblemente eran hostiles, y la USAF debía hacer algo para garantizar la seguridad de sus pilotos. El exabrupto le ganó una transferencia a una base militar en el oeste de EUA y que fuese dado de baja del servicio activo poco después. Bowers falleció en 1977, convencido de que la fuerza aérea conocía de sobra la naturaleza del objeto que le había atormentado aquella noche en Carolina del Norte.


OVNIS Derribados


Sin embargo, la superioridad de los objetos desconocidos no es absoluta: la iniciativa de destape de información denominada "Project Disclosure", encabezada por el ex-médico de urgencias Steven Greer, ha dado a conocer el testimonio de varios pilotos que afirman haber derribado OVNIS con sus armas.

El cabo de marina John Weygandt, uno de los testigos entrevistado por Greer para posibles vistas ante el congreso de los Estados Unidos, declaró haber participado en las labores por recobrar un objeto de gran tamaño (veinte metros de largo por diez de ancho) que había sido derribado por elementos de la fuerza aérea peruana en 1997. Weygand recibió órdenes de resguardar el lugar del estrellamiento con un destacamento de "Marines". El objeto había chocado contra un peñasco y se había incrustado en él, dejando a su paso un líquido viscoso de consistencia parecida al jarabe, pero de color verde violáceo. El objeto emitía un sonido "parecido al de un amplificador después de que se desconecta una guitarra eléctrica", según Weygandt, un zumbido que se redujo en intensidad a la par que el objeto dejaba de funcionar. A pesar de haber realizado la misión encargada, Weygandt fue blanco de hostigamiento por un teniente coronel que le hizo firmar documentos mediante los que se comprometía a nunca hablar del asunto. El cabo interino guardó silencio hasta el 2001.

Otro participante en el destape OVNI, el sargento Clifford Stone, mundialmente reconocido por sus investigaciones en torno a las operaciones de rescate "Moondust/Bluefly" de los EUA, manifiesta no estar sorprendido por estos relatos: "[los OVNIS] representan una tecnología falible, hecha por criaturas tan falibles como nosotros mismos". Prueba de ello, agrega Stone, lo son los aparatos no terrestres derribados accidentalmente por sistemas de radar en tierra.

El objetivo principal del Dr. Greer y sus esfuerzos destinados a que el gobierno de EUA celebre vistas sobre el fenómeno OVNI tiene que ver con la militarización del espacio y los proyectados sistemas antimísiles. "Se nos ha informado", declara Greer en su ponencia, "Que el susodicho programa "Guerra de las Galaxias" (Star Wars) realmente tiene por mira encubrir el desarrollo de un sistema bélico diseñado para rastrear y destruir aparatos de procedencia extraterrestres mientras que estos se acercan a la tierra o penetran nuestra atmósfera.
Citando al padre de la astronáutica como la voz más estridente contra el militarismo espacial, Greer añade: " Nadie menos que Wernher Von Braun advirtió, en su lecho de muerte, sobre la locura de tal proyecto, sin que sus palabras hayan surtido ningún efecto aparente".

Parece ser que en 1974, el doctor Von Braun advirtió a su ayudante, la Dra. Carol Rosin, sobre el gran peligro que se cernía sobre la humanidad si la carrera armamentista se extendía al espacio. Curiosamente, Von Braun señaló que el gobierno estadounidense utilizaría varios pretextos -- la URSS, el peligro de asteroides chocando contra la tierra, etc. -- para popularizar la iniciativa de defensa espacial entre el público estadounidense.

Pero estos sistemas defensivos que tanto temía el doctor Von Braun siguen su desarrollo a un ritmo acelerado, sobre todo después de que el gobierno de los EE.UU. anunciara en diciembre de 2001 que se desvinculaba de tratado de mísiles antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) firmado por los presidentes Richard Nixon y Leonid Brezhnev en la década de los '70.
Quince años antes, en 1985, la U.S. Department of Energy pregonaba el éxito de su experimento de energía dirigida denominado MIRACL (Laser Quimico Avanzado de Medio Rango Infrarrojo), que destruyó exitosamente un lanzador de proyectiles balísticos. Después de este sistema, los EE.UU. implementaron el primer haz de partículas, experimento que involucró la irradiación de una ojiva nuclear simulada con un haz de protones de alta intensidad, resultando en la detonación del explosivo dentro de la ojiva. En la primavera de 1989, el Láser Químico Alfa resultó exitoso durante sus pruebas iniciales como candidato para un posible arma de rayos de uso espacial.

Pero la investigación no se ha circunscrito a los mortales rayos de energía dirigida: el Lanzador Electromagnético Thunderbolt, uno de los conceptos para un "cañón electromagnético" producidos bajo SDI, tiene el potencial para disparar proyectiles a una velocidad en exceso de 8.6 millas por segundo. Estos pequeños pasos hacia un mundo hasta ahora desconocido de armamentos ofensivos comprueban que estamos desarrollando la capacidad de defendernos contra una amenaza mucho mayor que las armas nucleares de países enemigos. Esta es la posibilidad que tanto temor ha ocasionado entre Greer y sus correligionarios.

El Proyecto Disclosure pide, por último, que "se haga cumplir la veda sobre las armas en el espacio, y prohibir el rastreo de cualquier objeto extraterrestre, puesto que dichas acciones son injustificadas y pueden poner la especie humana en peligro". En vista del afán militar del régimen de Bush, y su falta de miramientos en cuanto al desarrollo de sistemas bélicos avanzados, las esperanzas son pocas.

Saturday, January 26, 2019

Una Curiosa Afinidad: OVNIS y Agua



Una curiosa afinidad: OVNIS y agua
Por Scott Corrales (2010) para Arcana Mundi

"Enormes superconstrucciones como ruedas", escribió Charles Fort en su legendario El libro de los condenados, "penetran la atmósfera de la tierra y, viéndose amenazadas con la desintegración, se zambullen en el océano o algún medio más denso en busca de alivio".

Una gran cantidad de libros escritos por autores de renombre han investigado la curiosa afinidad que existe entre los objetos voladores no identificados y los lagos y mares de nuestro mundo. La especulación sobre el tema ha recorrido la gama desde bases submarinas operadas por alienígenas exóticos hasta civilizaciones completa de acuahombres y acuamujeres--los presuntos herederos de la Atlántida--dotados de una tecnología superavanzada y naves espaciales, que sólo permiten a los humanos vistazos fugaces de su existencia en la profundidad de los mares.

No obstante, se ha escrito menos sobre aquellos casos en que naves no identificadas, sin importar su hipotético origen, hace uso de las aguas de nuestro mundo para propósitos que se han asociado con la alimentación o la propulsión. ¿Sería cierta la especulación de la antigua serie de televisión "V", que postulaba que los enormes platívolos tripulados por reptiloides provenientes de la estrella Sirio venían a drenar nuestros mares en beneficio de su civilización?

Avante a toda máquina

Desde hace décadas se viene especulando que las supuestas naves extraterrestres que visitan nuestro mundo consiguen hacerlo al viajar más rápido que la luz, gracias a los avanzadísimos reactores de fusión nuclear que existirían abordo de tales naves. Hablando en lenguaje sencillo, la fusión es la reacción termonuclear que se obtiene cuando los núcleos de los átomos de luz se unen a los núcleos de átomos de mayor peso, resultando en un prodigioso desprendimiento de energía (el proceso mediante el cual las estrellas emiten luz y calor, dicho sea de paso). La fusión controlada representa, por ende, una fuente energética mucho mayor de lo que podemos obtener con nuestros reactores actuales de fisión atómica. A pesar de que nuestros laboratorios dicen haber logrado la "fusión fría", creando escándalos en la comunidad científica, la tecnología humana en este campo parece haberse estancado desde la década de los '70.

La exégesis ufológica posterior sugirió la existencia de otros medios de propulsión para los OVNI: propulsión iónica, propulsión fotónica, de plasma y hasta de antimateria. Pero los proponentes de la teoría de propulsión por fusión tenían la ventaja de poder fundamentarse en ciertos casos en que testigos de toda índole alegaban haber visto a los no identificados sustraer agua de nuestros lagos, pantanos y mares, posiblemente para reabastecer sus fuentes de potencia. El material fusionable y el agua serían los componentes básicos para realizar el proceso.

En un trabajo publicado en 1980 y titulado "Flying Saucer Technology", el investigador y conferencista Stanton Friedman abundó sobre el papel que jugaría la fusión nuclear como la fuente energética de los OVNI, sugiriendo la existencia de numerosos efectos y maneras en que podría hacerse uso de los motores a fusión. "Uno de los sistemas más llamativos para un sistema de propulsión interestelar a fusión", escribió Friedman, "consistiría en producir la reacción de tan sólo aquellas partículas que, al fundirse, únicamente producirían partículas cargadas en vez de neutras." Esto, explica Friedman, permitiría guiar las partículas
mediante el uso de campos electromagnéticos, algo que parece no ser posible con las partículas neutras más dispersas. Otro aspecto positivo en la dirección de un motor a fusión sería la disponibilidad de "isotopos de hidrógeno y helio" ligeros y disponibles a través del universo. Cualquier supuesta nave espacial podría obtener combustible en cualquier parte, y ¿qué mejor lugar que los lagos y mares de nuestro planeta?
Jacques Scornaux y Christine Piens, autores de A la Recherche de OVNIS (Paris: Aura, 1977) también hacen mención de las ventajas evidentes de la fusión nuclear, debido al bajo rendimiento de desperdicios radiactivos, advirtiendo a la vez que los medios de propulsión empleados por las enormes "naves nodriza" y sus naves expedicionarias más pequeñas pueden ser completamente distintos. Aunque estos autores franceses abogan por la fusión como el medio de propulsión empleado por los ovnis, no dejan de advertir que la fusión nuclear controlada sería una fuente de potencia bastante débil a la hora de realizar las paradas y arranques repentinos que se imputan al fenómeno OVNI.

Otros exégetas de la ovnilogía han manifestado que la densidad del agua representaría una barrera altamente eficaz contra las radiaciones mortíferas que emanarían de cualquier supuesta fuente de potencia abordo de un OVNI, y de ahí la necesidad de reabastecimiento que han sido presenciada por numerosos testigos. En las páginas del libro El triángulo de las bermudas (NY: Doubleday, 1974) encontramos una entrevista con el Dr. Manson Valentine acerca de la presencia de los OVNI en el Atlántico. Valentine advierte que los guardias forestales y visitantes al pantano Okeefenokee del estado de la Florida (EUA) han visto ovnis sobrevolando la zona, y el mismo Valentine afirma haber presenciado un no identificado disparando un haz de luz azul hacia las aguas del lago. El doctor Valentine apunta que la fecha de su avistamiento fue el 21 de agosto de 1963 cerca de Ashton. La nota que aparece al pie de dibujo del OVNI que extrae agua dice: "el objeto parece estar abasteciéndose de agua de lago". Especula Valentine: "es muy posible que repostaban agua, o que se llevaban muestras de la fauna local para estudiarla".


Sifonaje extraterrestre


En ciertas ocasiones ha sido posible ver a los tripulantes de los ovnis valiéndose de maneras menos exóticas de conseguir agua...

En un caso canadiense ocurrido en el verano de 1960, un maestro de escuela de la población de Atikokan, provincia de Ontario, consiguió hablar con un "personaje" local cuya reputación había sido arruinada por un inoportuno encuentro con lo desconocido. El hombre, conocido por todos como el "viejo Hank", alegaba haberse ido de pasadía con su esposa a las orillas de lago Duckbill. Repentinamente un zumbido llenó el aire, lo que despertó la curiosidad de la pareja. Llegaron a ver--desde una punto elevado--un objeto circular de color verde que reposaba a la orilla del lago mientras que sus tripulantes, "cuatro criaturas diminutas en trajes verdes", se dedicaban a extraer agua. La mujer de Hank gritó y las criaturas se refugiaron en su artilugio, que despegó y desapareció en los cielos en cuestión de segundos.

¿Existe alguna propiedad extraña en los lagos de la provincia de Ontario que resultan atractivos para los ovninautas? El investigador John Robert Colombo hace mención de una carta recibida de un empleado en la mina Atikokan -- el mismo lugar que el anterior -- quien tras disfrutar de un buen día de pesca en la bahía de Sawbill, vio un objeto extraño a un cuarto de milla de distancia a lo largo de la costa rocosa. El objeto, descrito como "con forma de aro y girante", recibía servicio por parte de figuras de cuatro pies de estatura y cuyas cabezas iban cubiertas por gorros azules, con la excepción del que llevaba uno de color rojo y que parecía ser el jefe. Uno de los seres portaba una manguera de color verde brillante y parecía "estar absorbiendo el mismo volumen de agua que estaba descargando". Este evento se produjo el 2 de julio de 1950.

Si un vehículo supuestamente habilitado para cruzar distancias siderales se ve obligada a utilizar mangueras para lavar sus sistemas internos, o para reabastecerse del agua que requiere su motor de fusión, no debe sorprendernos leer un caso en que los ovninautas se valen de cubetas para realizar su labor.

Un caso adicional fue presenciado por Kathy y Gary Malcomb en el lago Champlain (estado de Nueva York): la pareja se apercibió de un objeto con forma de platillo y lo que parecía ser una enorme hélice saliendo de su estructura; el aparato aterrizó sobre el algo y cuatro criaturas con gorras verdes dejaron caer una manguera de plástico verde al agua, bombeándola hacia el interior de su nave (True Flying Saucers and UFO Quarterly, Winter 1978).


Con las manos en la masa

Durante las oleadas ovni de la década de los '50 se produjeron informes de grandes cantidades de agua que desaparecieron en los estados de Nebraska, Ohio y Dakota del sur. Pero uno de los mejores casos que presentan la atracción de los OVNI por el agua sucedió a mediados de los 1960 en la reserva Wanaque del estado de Nueva Jersey (EUA), y que fue además escenario de muchos encuentros con lo desconocido por policías y vecinos.

Los eventos comenzaron en octubre de 1966 cuando agentes de la policía de Pompton Lakes comenzaron a recibir llamadas telefónicas--y a tener experiencias propias--con luces brillantes que se desplazaban sobre el enorme embalse, un cuerpo de noventa mil millones de galones de agua situado en lugar bastante desolado. El sargento Ben Thompson fue testigo de un objeto que parecía un "domo con forma de pelota de fútbol americano" directamente sobre las aguas del embalse a las 21:15 horas del 11 de aquel mes. El aparato parecía ejercer una atracción curiosa sobre el contenido del embalse, haciendo que el agua fuese "llevada hacia arriba...chupada hacia arriba", según el mismo policía en una entrevista que le hiciera Lloyd Mallan. "El objeto volador levantaba una gran manta de agua a unos 250 pies. El objeto tiraba del agua y me era posible ver cómo se elevaba el líquido".

Aunque los objetos desconocidos que operaban en las cercanías de Wanaque en aquel momento pudieron haber sido fenómenos naturales, manifestaban una capacidad que sería de gran utilidad para una nave que requiere el uso de agua para propósitos insospechados. Otro incidente en el embalse estuvo relacionado con un haz de luz brillante y con forma de embudo, "tan potente como el faro de una locomotora", según lo dicho por el jefe de policía John Casazza. La luz parecía provenir de un objeto que no era visible a simple vista, tal vez debido a la calidad casi cegadora del haz de luz. Casazza estaba seguro que la luz no provenía de ningún artefacto conocido.

El objeto que proyectaba el haz de luz sobre el embalse, ¿estaría chupando agua al igual que los objetos vistos en la Florida por el doctor Manson Valentine? La asociación entre la desaparición de agua y el fenómeno OVNI prosigue hasta nuestros días, como lo muestran estos casos de fechas más recientes.

En 1988, los investigadores Richard Dell'Aquila y Dale Wedge investigaron casos de actividad OVNI en las aguas de lago Erie--el menos profundo de los Grandes Lagos y el único que se congela completamente en el invierno--que involucraba una central nuclear así como una central eléctrica caldeada por carbón.

Una vecina de la región afirmaba haber visto un objeto con forma de dirigible y con una luz en cada extremo del fuselaje, balanceándose sobre el lago con el movimiento que ya es característico de los ovnis. El objeto gris, cuyas dimensiones se estimaban como mayores a las de un campo de fútbol americano, hizo crujir y agrietar el hielo de la superficie del lago congelado.

Para cuando desparaeció el "dirigible", los testigos pensaron que se había sumergido bajo la superficie helada del lago Erie, y que "pedazos de hielo descomunalmente grandes podían ser vistos en la zona del supuesto aterrizaje". ¿Se trataba, acaso, de un objeto misterioso buscando dónde ocultarse, o quizás intentando obtener agua en su estado sólido? El veredicto de la US Coast Guard fue que los "planetas Júpiter y Venus" estaban en conjunción esa noche y eso era lo que habían visto los testigos.

El fenómeno OVNI también ha mostrado cierta predilección por los lagos congelados, como el lago Boshkung de Minden, provincia de Ontario (Canadá). Los testigos a los aterrizajes de aparatos extraños en esta zona durante 1973 dijeron que los objetos aterrizaban sobre el hielo del lago, o se cernían sobre los cables de alta tensión, o lo más curioso aún, "se cernían sobre los agujeros en el hielo que permanecían después de que los pescadores habían retirado sus casetas de pesca de hielo". Puesto resulta inverosímil que los objetos sintiesen amor por la pesca de hielo, la alternativa más factible es que viniesen en pos de H2O.

Y si no hay lagos, las cisternas funcionarán como sustituto: el 19 de marzo de 1993, un enorme OVNI circular fue avistado por tres niños que se encontraban a la entrada del parque estatal Bosque Seco en Puerto Rico. Los chicos--identificados como Héctor, Raúl y José, llamaron a otros vecinos de la región para que presenciasen el enorme vehículo que bañaba la zona en luces policromáticas mientras que se suspendía sobre la torre cisterna ubicada en el mismo centro del bosque. Rayos luminosos de colores distintos bañaron el bosque, dejando atónitos a los testigos. Aunque se dio parte a las autoridades, se desconoce si llegó a radicarse un informe en la estación de policía de Guánica.

En su informe sobre los avistamientos OVNI de 1995 en Votorantim, Brasil, la investigadora Encarnación Zapata García hizo mención de las visitas de los OVNI al embalse de Itupararanga. El testigo Marcos Lara, de 28 años de edad en aquel momento, solía visitar el embalse con sus amigos y a veces pasaba la noche entera en vela, esperando la llegada de los no identificados. En una ocasión, Marcos recordó haber visto objetos extraños que se desplazaban sobre la superficie del agua antes de remontar vuelo, pero la distancia le impidió ver si estaban enfrascados en algún tipo de actividad.
# # # #

Thursday, January 17, 2019

OVNIS: El alucinante "evento Gallup"



OVNIS: El alucinante "evento Gallup"
(c) 2019 Scott Corrales para Arcana Mundi

Ni Spielberg en sus mejores tiempos podía conjurar una escena parecida para uno de sus rodajes: la gélida noche del desierto del ‘southwest’ estadounidense, las siluetas de los enormes acantilados que abundan en la inhóspita región, asentamientos nativoamericanos, y el sobrecogedor silencio que impera sobre todo interrumpido por las voces de ancianas gritando en lengua navajo – “¡Esta no es su tierra! ¡Vuelvan a dónde vinieron!”

Cualquier espectador a esta escena esperaría ver a las arrugadas mujeres de la tribu increpando a unos forajidos, tal vez a unos motociclistas atorrantes que interrumpían la noche con los bramidos de sus poderosas motocicletas Harley Davidson, pero la mujeres dirigían sus voces a una poderosa luz que se cernía a tan solo algunas decenas de metros sobre sus cabezas…
Desde hace años venimos escribiendo sobre los misterios que encierra la región ocupada por los actuales estados de Arizona, Nuevo México, Colorado y Utah, y por suerte siempre se queda algo fuera del tintero – un caso más para compartir con nuestros lectores, y este es precisamente uno de ellos, fruto de las investigaciones del fallecido JC Johnson.

Johnson no dejó atrás ni libros ni notas de prensa para dejar atónita a una futura generación de investigadores e interesados, pero sí participó en numerosos programas de radio y podcasts en los que compartió – con su voz relajada y en cierto modo alegre, como el protagonista de una película de vaqueros – sus experiencias con lo paranormal en el oeste del país, situaciones que le valieron el título de “Indiana Jones de la criptozoología”, mote aplicado a otros que no lo han merecido. El barbudo investigador se había desempeñado como guía de expediciones fluviales en los cauces del oeste: el rio San Juan, el Animas, y el Colorado, donde tuvo encuentros cercanos con seres peludos, luces extrañas, y seres ultradimensionales o paraterrestres que figuran de manera prominente en la mitología navajo. Johnson manifestaba no sentir gran interés en las luces que apasionan a los ovnílogos, ni a los fantasmas que tanta popularidad llegaron a cosechar en los programas de cable. Lo suyo era tomar cartas en el asunto “cuando el fenómeno se hacía carne” – cuando los seres de otras realidades adquirían el poder de dejar huellas en la dura arena de las riberas de los rios o causar efectos sobre la propiedad y los seres humanos.

Y es precisamente una de estas experiencias de las que trataremos aquí a modo de tributo al desaparecido investigador.

Balazos contra lo desconocido

Corría el año 2014 cuando una pareja nativoamericana – Bradford y María – escuchó las detonaciones de armas de fuego en la oscuridad de una noche como cualquier otra. Pensando que podía tratarse de una tormenta eléctrica que se avecinaba, o de algún operativo militar, no le prestaron mucha atención al principio. Vivían en las afueras de Gallup, Nuevo México, lugar que figura de manera prominente en las crónicas platilleras desde los albores de la era ovni.



Repentinamente, la pareja presenció la manera en que haces de luz desconocida y sumamente poderosa barrían su hogan – el montículo utilizado por los navajo y otras tribus para sus prácticas religiosas, lugar en que se encontraban en aquel momento. La luz era tan intensa que penetraba por las grietas y rendijas de la estructura, oquedades que no podían verse a simple vista. El extraño y sobrenatural resplandor iba acompañado de colores que penetraban la estructura, desorientando a la pareja, pero aún así pudieron ver que el origen del brillo era un objeto que se cernía sobre ellos y con forma de panal de abejas.

Jugándose la vida, Bradford y María no dudaron en correr hacia su casa, ubicada a cierta distancia del hogan ceremonial. Pero lejos de representar un refugio potencial, se quedaron perplejos al ver que un objeto con forma de platillo flotaba sobre su hogar, rodeado de luces giratorias. Otros objetos en el aire creaban una tolvanera lo suficientemente fuerte como para aplanar los árboles cercanos. Más alarmante todavía era el hecho de poder ver pequeñas siluetas que corrían de un lado a otro, circunvalando el ruedo en el que vivían los perros de la familia, que estaban totalmente inconscientes. Lo alucinante es que Bradford, en plena carrera, pudo ver que en otra de las casas vecinas, su tío luchaba a muerte contra uno de estos seres.


Una vez puertas adentro, la pareja no dudó en ir a buscar sus armas de fuego. Bradford se arrojó de nuevo a la oscuridad, blandiendo su AK-47, consciente de que las ráfagas que había escuchado desde el interior del hogan habían provenido de las armas de sus vecinos, mostrando resistencia a los intrusos de otra realidad. Balas contra rayos de luz. El hombre apuntó su arma larga contra el platívolo comenzó a disparar hasta que se vio obligado a soltar la Kalashnikov, dejandola caer a tierra. El gatillo y la empuñadura habían adqurido un calor sobrenatural que no tenía nada que ver con la temperatura producida por los disparos semiautomáticos. Según los apuntes de Johnson, alguna fuerza proveniente del objeto había interferido con el fusil. “Los intrusos estaban conscientes de su vulnerabilidad a nuestras armas,” señalaría posteriormente en un podcast en el que ampliaba detalles sobre la situación.
En este momento de confusión, en el fragor de una batalla contra lo desconocido, fue que Bradford pudo escuchar las voces de las ancianas gritándole a la nave que “este no era su sitio, y que volviesen a su hogar en las estrellas”.

Llegaron inclusive a escuchar las pisadas de algo que corría sobre el techo de la casa y luego alrededor de la vivienda. Llamaron desesperadamente a las autoridades – policía y bomberos – buscando ayuda, y dentro de poco comenzaron a escuchar el ruido de las sirenas. Los objetos desconocidos en el cielo comenzaron a alejarse en este momento.

Como si no bastara con la experiencia de pesadilla, la llegada de las fuerzas del orden publico trajo consigo la aparición de un personaje extraño, descrito por los testigos como “el soldado universal”, aludiendo al personaje de la película protagonizada por Jean Claude Van Damme y Dolph Lundgren en 1992. Este supersoldado, a falta de una descripción mas apta, descendió de un todoterreno Cadillac Escalade que acompañaba a la policía, y los agentes parecían recibir sus órdenes del mismo.



Al enterarse de que el tio de Bradford había librado un combate mortal contra uno de los ‘seres’, el supersoldado se dirigió a su casa sin pensarlo dos veces. Posteriormente acercaría su todoterreno a la vivienda para llevarse algo desconocido…Johnson manifestaba la creencia de que se trataba de un tubo criogénico para guardar a uno de los diminutos seres derribados por armas humanas.
Al personarse al lugar de los hechos a petición de la policía, JC Johnson pudo ver las huellas dejadas en arena por los seres desconocidos, añadiendo que las autoridades locales no podían justificar el gasto de investigaciones más detalladas y que la tradición navajo mantiene que hablar de tales cosas resulta, inevitablemente, en tener que experimentarlas de nuevo.



Hasta el lector más dispuesto a creer en estos temas puede hallar la experiencia de Gallup, Nuevo Mexico un tanto rocambolesca. Pero como vimos en OVNIS y tribus nativoamericanas (https://arcanamundiblog.blogspot.com/2018/12/ovnis-y-tribus-nativo-americanas.html) lo increible resulta cotidiano, sobre todo en el caso investigado por los agentes Jonathan Redbird Dover y Stanley Milford. Remitimos al lector al enlace para mayor información.


OVNIS en las montañas Superstición


En la primavera 1997, Patty Tounget cabalgaba a una milla al este de las Superstición con una amiga cuando ambas vieron un objeto con forma de “V” moviéndose de forma irregular, resplandeciendo en el sol de la mañana. El objeto parecía estar hecho de metal, y parecía “estar buscando algo en la tierra”, según la testigo. Las dos mujeres contemplaron el OVNI durante algunas horas antes de regresar a su casa.

Curiosamente, el 16 de mayo de ese mismo año, la señora Marilyn Farley, dedicada a la crianza de caballos en miniatura, llegó a observar una luz blanca de grandes dimensiones al suroeste de las Superstición. El objeto “disparó un rayo de luz contra la tierra y enseguida cambió de color al rojo,” afirmó la testigo, quien pudo ver al objeto con prismáticos. “Traté de enfocarlo con los prismáticos, pero el objeto siempre permanecía borroso.” La Sra. Farley descubriría a la postre que otros amigos que viajaban a lo largo de una carretera local también habían visto el fenómeno luminoso.

Aprovecho este momento para recordar al lector que estos avistamientos en las Superstición tomaron lugar semanas después del gran – y mundialmente conocido – avistamiento del 13 de marzo de 1997 sobre la ciudad de Phoenix, el incidente mejor conocido como “The Phoenix Lights” (las luces de Phoenix) que según el investigador William Hamilton, fueron “un hexgrama visto a eso de las 19:30 horas sobre las montañas Superstición al oeste de Phoenix. La formación de esferas de color ámbar fue vista posteriormente en dos patrones distintos, con luces de seguimiento sobre la zona del río Gila a eso de las 21:50 horas”.

Una década más tarde proseguían los avistamientos, según entradas publicadas por el National UFO Reporting Center (www.nuforc.com):

02 Ene 2008: Objeto detectado en la punta sur de las Superstición mientras que conducía con rumbo al este a lo largo de la Carretera U.S. 60. El objeto tenía aspecto metálico y sólo podía verse al dar la vuelta. De otro modo, era invisible a simple vista, posiblemente debido a la luz solar que se reflejaba sobre su superficie. El objeto parecía delgado y con una distinguible forma triangular. Se movía a alta velocidad y cambiaba de rumbo a menudo.

04 Mayo 2008: Dos grandes esferas de luz blanca detectadas cerca de las Superstición. Me di cuenta de que las aves que acuden a mi traspatio estaban ausentes, y que imperaba el silencio. Noté entonces una esfera de luz blanca de gran brillo que estaba en lo alto, desplazándose rápidamente del este hacia el oeste. Mientras que la miraba por algún rato, una segunda esfera apareció a su lado. Volaron juntas por un tiempo estimado en cinco minutos. Entonces, la segunda esfera mudó su color a un rojo intenso antes de desaparecer. Salí a las 8:00 a.m. y al concluir el avistamiento, mi reloj indicaba las 9:38 a.m. Para mí era como si hubiesen transcurrido 15 minutos nada más...

Por lo anterior podemos ver que se trata de una zona sumamente rica en avistamientos de luces y objetos inusuales, por más que los geólogos afirmen que dichas manifestaciones estén vinculadas con las “luces tectónicas” (Earthlights) producidas por acciones de la corteza terrestre. La explicación oficial para los sonidos que muchos afirman haber escuchado en el seno de las Superstición – supuestamente la actividad de la base alienígena en condominio con las fuerzas armadas de los EE.UU. – es que el intenso calor del día, seguido por el intenso frío nocturno del desierto, provoca el fenómeno conocido como la expansión geológica, con las consiguientes resonancias que se escuchan en la región.