Seres de
Pesadilla en el Mar Caspio
Por Scott
Corrales © 2023 – Arcana Mundi
Mientras que los
devotos de la ovnilogía y los enigmas se quedan estancados en los 'mapas de
Piri Re'is" como evidencia de que existió una civilización avanzada en la
antigüedad, o que los 'antiguos astronautas' de la tele jugaron un papel en su
confección, pasan por alto el resto de los portulanos y mapas en el atlas,
sobre todo un mapa casi perfecto del misterioso mar Caspio.
Luego viene la
pregunta, ¿y qué tiene de misterioso el mar Caspio?
Se trata, en
primer lugar, de uno de los restos de las aguas primigenias del planeta: el
océano de Tetis, de hace más de treinta y cuatro millones de años, honor que
comparte con el hoy casi disecado mar de Aral, los lagos del norte de Turquía y
el lago Namak de Irán. El Caspio se distingue por sus grandes esturiones, pero
también tiene especies nativas de tiburón. Los mapas de la antigüedad clásica
lo denominan "mar de Hircania" y fue explorado por flotas
helenísticas bajo Patrocles, al servicio del imperio seleúcida.
En segundo lugar,
y tocando el asunto que nos convoca, el Caspio tiene la fama de ser el hogar de
peligrosos sirénidos que atacan a los pesqueros que hacen sus faenas en
aquellas aguas. Denominados colectivamente 'ruan-shah' (reyes de los mares, en
farsi) la tradición los describe con un aspecto muy parecido al del
hollywoodense monstruo de la laguna negra: humanoides de piel babosa con garras
en las manos y los pies, anfibios, que no dudan en abordar los pesqueros para
robar esturiones y de vez en cuando, algún desventurado tripulante. A los que
jugaron a dragones y mazmorras en décadas pasadas les vendrá a la mente
enseguida el recuerdo de los 'sahuagin' que vivían bajo el mar, saliendo de las
aguas con sus tridentes para hacer la guerra a los moradores de la superficie.
De la actual
Kazajistán se recibe la anécdota de un pesquero que capturó en sus redes a un
ruan-shah. Al bajar la red a la cubierta, creyendo haber obtenido un esturión
de proporciones descomunales, los marineros quedaron horrorizados al contemplar
la forma en que el supuesto pez extendía un brazo para agarrarle el tobillo a
uno de los pescadores y darle una mordida que destruyó huesos y tendones.
Valiéndose de garfios, los pescadores intentaron darle muerte a la aberración,
que para estas alturas ya se había incorporado, agarrándose firmemente a la
cubierta del barco con las garras de sus pies. De las heridas del ser de
pesadilla no manaba sangre sino un líquido blanquecino como el icor de los
dioses del pasado. A pesar de sus zarpazos, se impuso la superioridad numérica
y el armamento rústico de los pescadores, logrando expulsar al ruan-shah por la
borda...pero no antes de que este se aferrase de un marinero, arrastrándolo al
abismo.
La tradición
centroasiática mantiene que estos seres existen en todos los mares de aquel
continente, incluyendo el distante lago Baikal en Siberia. Se le achaca a estos
sirénidos una naturaleza parecida a la de los temidos jinas, y que en el fondo
del Caspio - cuya profundidad oscila entre unos pocos metros en su confín
septentrional hasta mil doscientos en el sur - existe una civilización de estos
seres, que a su vez se conecta al mismísimo infierno, como si no fuera
suficiente.
En el 2005, el
periódico iraní Zindagi publicó el testimonio ofrecido por Gafar Gasanof,
capitán del "Bakú", un pesquero de Azerbaiyán. "A principios lo
tomamos por un gran pez, pero luego vimos que ese monstruo tenía pelo en la
cabeza y sus aletas eran extrañas, puesto que tenía brazos en la parte
delantera de su torso. La criatura estaba nadando en paralelo al pesquero,
seguramente ansioso de compartir la captura de peces. Al regresar a puerto,
dijo Gasanof, nadie tomó su relato en serio y se le acusó de beodo. Para su
sorpresa - y seguramente alivio - la publicación de su experiencia en la prensa
iraní resultó en un torrente de cartas a la redacción, respaldando la creencia
en el runan-shah, ya que había sido visto en el Caspio y también en tierra,
posiblemente a consecuencia de la erupción de un volcán en Babolsera en febrero
de aquel año y el aumento del ritmo de producción petrolera en la región.
La descripción
ofrecida era de un ser de 1.60 a 1.70 metros, robusto, vientre protuberante,
piel 'del color de la luna', cabello de color negro verdoso, con brazos más
cortos que los de una persona de talla promedio. Las tradiciones de aquellos
que moran en comunidades a la orilla de mar insisten que los seres están
acompañados de grandes bancos de peces, y que las aguas se tornan nítidas como
el cristal hasta tres días después del paso de los runan-shah.
Como mencionamos
al principio, la tradición mantiene que todos los lagos del continente son la
morada de seres fantásticos. En 1982, un equipo de buceadores soviéticos se
zambulleron a las aguas del lago Baikal, cuyas profundidades descienden a casi
mil setecientos metros. Cincuenta metros bajo el agua, los buzos se encontraron
con seres humanoides excepcionalmente grandes 'que llevaban cascos y trajes
plateados' aunque sin aparatos para facilitar la respiración. Cuando los buzos
trataron de capturar uno de estos seres para llevarlo a la superficie, los tres
entes expulsaron a los humanos a la superficie de manera súbita, lo que no les
permitió realizar la descompresión prescrita. Tres de los malhadados buzos
murieron en la superficie, víctimas de la aeroembolia. Los dos que
sobrevivieron gracias a la cámara de descompresión se negaron a comentar sobre
el asunto. Lo que sabemos del asunto proviene de una desclasificación soviética
de material relacionado al fenómeno OVNI, y como era de esperar, los sirénidos
se trocaron en 'extraterrestres', y se fomentó la creencia de un 'ovnipuerto'
en las profundidades del lago.
Pesadillas en mar
abierto
A diferencia del
pasado, cuando toda la información se diseminaba en forma escrita,
originalmente en revistas, libros y fanzines, y luego en páginas web, la
modernidad exige que todo se transmita de forma visual o auditiva en lugares
como YouTube, donde no se exige poner la procedencia del material. Así que la
siguiente información nos llega del videocast de "Slestor", usuario
de YouTube con 294mil seguidores y un parecido sorprendente a Russell Brand.
En el 2008, un
marinero mercante llamado Kevin embarcó
en un carguero holandés con destino a América, pero sin mencionar un puerto
específico. El protagonista no estaba muy entusiasmado, pero a falta de empleo,
y habiendo recibido adiestramiento como marinero de cubierta, igual le daba. No
se nos da el nombre del navío, salvo que era un buque portacontenedores y que
la travesía prometía ser dura por las tormentas en el Atlántico Norte. Los
nuevos elementos de la tripulación - una veintena de hombres y mujeres - habían
recibido sesiones informativas sobre el posible peligro y los preparativos para
enfrentarlo.
Luego de zarpar
del puerto holandés, el viaje procedió sin novedades bajo condiciones
bondadosas - la calma que precede a la tempestad, como suele decirse. Fue al
segundo día, en pleno mar, que las condiciones darían un vuelco. De un momento
a otro, el buen tiempo se trocó en tormenta, con los marineros apresurándose
para completar los preparativos necesarios.
Kevin comenzó a
fijarse en que sus compañeros estaban asustados, y que el mismo capitán,
veterano de numerosas travesías, sentía miedo, haciendo lo posible por no
delatarlo. Al caer la noche, las olas se mostraban cada vez más furiosas,
desatando su cólera contra el portacontenedores, rompiendo sobre la cubierta
del carguero y abrumándolo todo de agua salada. Su intensidad era tal que
Kevin, consciente de que el barco había sido diseñado para tales condiciones,
dudaba que sobrevivir la tormenta sería posible. Los marineros comenzaron a
quitarse el equipo de seguridad para buscar cobijo en el interior del barco.
A través de su
dispositivo de comunicación, el maltrecho Kevin podía escuchar la voz del
capitán, gritando a todos que abandonaran la cubierta. Calado de agua de mar
congelada, el protagonista ganó la seguridad el interior de la nave, aturdido y
en estado de shock, atendido por los enfermeros. Pero pudo ver que un número de
tripulantes habían entrado a la enfermería y salido por otra puerta como si
nada, evitando la atención médica.
Acto seguido,
Kevin ayudó a los enfermeros a seguir a los tripulantes insumisos, que ahora se
dirigían a las profundidades del carguero. Se agrega el detalle de que eran
tres noruegos de mediana edad, veteranos de la marina mercante. Pero a pesar de
la intensa búsqueda, no aparecían por ninguna parte.
Ahora viene lo
espeluznante que hace que el caso merezca ser incluido aquí. Kevin pudo
acorralar a uno de los noruegos, increpándole que por qué no se había sometido
al examen médico y al contrario, a recorrer el interior de la nave. Se da
cuenta de que el hombre no es el mismo - algo raro había sucedido. Sus ojos no
eran los mismos, ni su nariz. Una persona conocida de otros viajes había
sufrido un cambio inesperado. Se produjo una persecución hasta la cubierta del
carguero, zarandeado por la tormenta.
Al ponerle la
mano al fugitivo, el noruego se dio la vuelta para emitir un sonido siseante
que sorprendió a Kevin. El rostro del tripulante había adquirido una
consistencia escamosa y reflectiva. En la tormentosa oscuridad, con la escasa
luz de los faros del carguero, el protagonista de la historia pudo ver que el
supuesto noruego abría la boca para dejar ver unos dientes largos, incisivos
tres veces mayores al de los humanos, siseando de nuevo. Sintió que algo le
empujaba hacia atrás, apartándolo del extraño ser, que salió corriendo a una
velocidad imposible, saltando sobre los contenedores.
Sería fácil
descartar la experiencia como resultado del temor infundido por la tormenta,
pero Kevin tuvo un testigo de élite: el capitán pudo verlo todo desde las
grandes ventanas del puente de mando, observando un detalle totalmente
insólito: del cuerpo del marinero noruego salía algo parecido a una horrenda
sirena que saltó de la cubierta a las negras aguas de la tormenta. El cuerpo
del noruego quedó inerte en la cubierta. Al pasar lista, ningún tripulante
había caído al agua.
La narración
concluye así: "La tripulación habla de esto, y lo han hecho durante muchos
años desde que sucedió. Hablan del tema constantemente en internet. Se reúnen
con frecuencia. Quedan para tomar café.
No saben si
aquella noche todos vieron cosas que no eran reales. Pero algo que al capitán
le resultó realmente interesante fue la experiencia que vivió Kevin: cuando
puso la mano sobre el hombro de aquel miembro de la tripulación, este se dio la
vuelta para sisearle; fue algo que, además, no tenía ningún sentido. Saben que
existen muchas teorías y misterios sobre sirenas en el Atlántico y el Pacífico,
pero ninguno de ellos cree realmente en ello. Escuchan todas las historias
sobre criaturas y cosas por el estilo, pero nunca antes habían tenido un
encuentro de este tipo. Por eso están tan impactados y no saben muy bien qué
pensar al respecto".