Síntesis de los
Criptoaviones de John Keel
1909 (31 ago.) Un
objeto largo y negro con el sonido de un motor realiza maniobras azarosas sobre
el Madison Square Park de Nueva York, según el New York Tribune.
1909 (24 ago.)
Conmoción en la ciudad de Talinn, capital de Estonia. Según el rotativo
Dagens-Nyheter, “la población tiene miedo y exige la formación de una flotilla
aérea defensiva” a raíz de la aparición de un aparato aéreo “desconocido e
ingobernable” sobre su ciudad, y que luego desaparecería rumbo a Finlandia.
1933 (24 dic)
Kalix, Suecia. “Un misterioso aeroplano apareció desde el Bottensea a las 18 horas en la víspera de Navidad,
pasando sobre Kalix con rumbo al oeste. La máquina emitía haces de luz,
realizando una búsqueda” (Dagens-Nyheter, Estocolmo). Los vuelos nocturnos eran
una rareza y un atrevimiento en 1934.
1933 (26 dic) Un
piloto fantasma circunnavega la ciudad de Nueva York durante una fuerte
tormenta de nieve y el New York Times le dedica una columna completa al día
siguiente con los nombres de los testigos. El avión voló sin detenerse desde la
9:30 horas hasta las 14:25 – un hito de
la aviación. “Se dio parte a todos aeropuertos, y en el aeropuerto de Newark,
los operadores de radio del ministerio de comercio ofrecieron su ayuda. Se
encendieron balizas y reflectores en la nevada para ayudar al piloto. Todos los
aeródromos en la región metropolitana informaron la ausencia de vuelos durante
el día, ni tampoco había caído ningún avión descarriado entre los copos de
nieve”.
1936 (14 Feb)
Cody, Wyoming, EEUU. “Un aeroplano desconocido desafió una fuerte helada y
temperaturas de 20 bajo cero sobre Cody mientras que los vecinos intentaban
guiarlo hacia el aeropuerto local. El aparato rugió sobre la ciudad a eso de
las 18 horas. Luego de varias vueltas, se perdió el ruido de sus motores y no
se tuvo noticias hasta una hora después” – Periódico Oregonian, Portland
Oregon.
Una tercera parte
de los casos de la oleada escandinava de 1934 ocurrió durante condiciones meteorológicas
adversas. Tormentas de nieve, vendavales y niebla espesa figuran en muchos
testimonios. Los criptoaviones eran capaces de operar a muy baja altura durante
las tormentas, saltando vallas y circulando a baja altura sobre aldeas, barcos y estaciones de tren. Un
guardafaros en Holmogadd, Suecia afirmó haber visto el objeto en al menos dos
ocasiones, ejecutando acrobacias por espacio de una hora. “Jamás vi nada
parecido”, declaró en la prensa de Estocolmo el 9 de enero de aquel año. “Era
una maniobra harto extraña para un avión”.
1934 (10-mar) El
general noruego Henriek Johannessen de la Fuerza Aérea Noruega declara que “los
periódicos aún reciben reportes [sobre estos aviones]. No podemos tachar todas
estas observaciones como imaginarias”.
1932 (22 ene).
Pitea. Se informa desde Langrtrask que se han visto aviones fantasmas en la
zona en los últimos veinticuatro meses.
“El aviador fantasma voló sobre la comunidad en doce ocasiones, y en
cuatro de ellas el aeroplano estaba a baja altura, pero era imposible
distinguir marcas ni insignias”. En estas instancias resultaba posible ver a
los tripulantes – aparentemente seres humanos normales con capuchas, cofias y
hasta antiparras.
1933 (28 dic) El
cuerpo de aviación se decide a emprender la caza del aviador fantasma, habiendo
recibido instrucciones por telégrafo. El aviador fue visto sobre Tarnaby. A las
18 horas, el aviador pasó sobre Tarnaby, cruzando la frontera con Noruega, y
hacer una vuelta sobre Joesjo antes de perderse de vista.
Observaciones:
Ni Alemania ni la
URSS disponían de una fuerza aérea significativa en aquel momento (Alemania por
las restricciones del tratado de Versalles).
En 1933, había un total de 300 pilotos alemanes, veteranos de la Gran
Guerra.
Gran Bretaña y
EEUU, impactadas por la Gran Depresión, carecían de recursos y motivos para
realizar una exploración furtiva de Escandinavia, que exigiría líneas de
suministro, bases secretas y personal de mantenimiento.
Las distancias
recorridas por los criptoaviones de 1933-34 eran tan extensas que los mejores
aviones de su época necesitarían aeródromos en toda Escandinavia.
La Gran Guerra
había presenciado el desarrollo de los primeros y crudos portaaviones, pero los
disponibles a comienzos de los 1930 no eran aptos para el océano Ártico. Se
hizo el intento de culpabilizar a Japón por los criptoaviones, pero en 1930, el
imperio japonés no tenía ni motivos ni recursos para volar sobre Escandinavia,
viendo que estaba enfrascado en una guerra en Manchuria.
Los testigos en
el norte de Noruega, Suecia y Finlandia coincidían en que grandes aviones de
color gris volaban noche tras noche, a veces en grupos de tres, y que venían
desde el norte, en la dirección general de Spitsbergen (actual Svalbard),
volando sobre los dos primeros países antes de regresar a su punto de origen
sobre Finlandia.
Sin mencionar
abiertamente la procedencia ‘ultraterrestre’ y no extraterrestre de estos
misteriosos aviones, John Keel pasa a citar casos de artefactos aéreos
misteriosos que operan de manera complementaria al fenómeno ovni, citando un
caso en Bariloche, Argentina en 1968 y otro en EEUU en 1969, en el cual un gran
avión gris sin marcas realizó una serie de acrobacias peligrosas bajo el arco
de la ciudad de St. Louis, Missouri. Desapareció sin que llegara a conocerse su
procedencia ni su paradero.