Noviembre: ¿Mes
de los Monstruos?
Por Scott
Corrales para Arcana Mundi ©2026
Si el mes de
octubre se identifica con los humanoides de 1973, el mes de noviembre le
correspondería en igual medida a los seres monstruosos que suelen acompañar al
fenómeno ovni – ya sea directamente o sencillamente por alguna extraña afinidad
que desconocemos. La filosofía tradicionalista o perenialista del gran René
Guenón nos sugería que cosas extrañas pueden entrar a nuestro medio cuando se
produce un deterioro de estructura de la realidad, efectivamente comparándolo
con la brecha en el muro de una casa a consecuencia de un accidente – el
agujero resultante permite la entrada de sabandijas o animales de mayor tamaño,
atraídos por el interior de la estructura. ¿Será como sugirió Meade Layne en
1962 que la bomba atómica causó semejante efecto, permitiendo la entrada de lo
que llamamos ovnis, ovninautas y los monstruos que nos aquejan?
El mes de
noviembre nos trajo avistamientos del sasquatch o Piegrande en el estado de
Texas, donde es habitual verlos en la zona este de aquel territorio, colindante
con los pantanos de Luisiana y Arkansas, y por supuesto, en 1966 nos introdujo
al rey de los críptidos – el Mothman u hombre polilla, que pasaría convertirse
en uno de los pilares la tradición paranormal. Sin embargo, tenemos otros seres
que se manifestaron con anterioridad a estos casos, aunque en regiones no muy
distantes de los que trascendieron a la fama mundial.
Nos referimos
concretamente a ‘la bestia de Brecksville’, población en el estado de Ohio a
las orillas de aguas fluviales que alimentan al rio Ohio que baña las orillas
del Point Pleasant propio del Mothman. En 1966, dos mujeres conducían a través
de la Reserva Brecksville, extensión de 4400 acres (1700 ha) que forma parte de
la zona de parques de la ciudad de Cleveland. Las damas cometieron el error -
según la prensa - de detenerse en pleno parque, que como apuntamos antes, no es
una floresta al sur de la ciudad de Cleveland y se incluye en el sistema
'metropark' de dicha urbe.
De manera
totalmente inesperada, se vieron atacadas por un enorme monstruo que no dudó en
abalanzarse sobre su vehículo, agarrando a una de las damas por el cabello. Su
amiga hizo lo posible por defenderla, ganándose un tremendo bofetón propinado
por la criatura.
La criatura se salió
con la suya, arrastrando una de las desventuradas mujeres por el cabello y llevándosela
al interior de la zona boscosa. Despavorida, la amiga arrancó el auto y para ir
en busca de ayuda. Un total de cien voluntarios se unieron a la búsqueda en la
Reserva Brecksville, hallando a la víctima en la encrucijada de unos senderos.
A pesar de sus pesquisas, nunca dieron con la temible criatura.
La noticia figuró
en el rotativo Cleveland Press, y al día siguiente, un vecino del barrio The
Flats afirmo haber disparado contra ‘una cosa grande y peluda’ que saltó por
encima de la cerca de su propiedad ágilmente. La noticia incluía la foto
clásica del testigo apuntando a la cerca en cuestión, indicando la altura de
esta al lector. La criatura – a decir del testigo – puso su enorme mano sobre
la cuerda superior de la cerca, aplastándola y dejándola torcida. La proximidad
del rio Cuyahoga, que baña la ciudad de Cleveland, sirve para reforzar la
creencia de que los seres Piegrande se desplazan por el agua, ya sea en los
arroyos del interior o los grandes cauces de Norteamérica.
Existen
antecedentes al evento de la Reserva Brecksville. El 17 de agosto de 1967, en
el condado de Monroe, Michigan, Christine Van Acker, de 17 años, viajaba con su
madre en el automóvil de esta cuando un extraño ser supuestamente atacó su
vehículo, propinándole un fuerte golpe en la cara a la aterrada Christine,
dejándole un ojo amoratado. Anterior a este evento tenemos al “monstruo de
Presque Isle” en Erie, Pennsylvania, el 31 de julio de 1966, donde los
adolescentes Douglas Tibbets y Betty Jean Klem vieron un gorila de 2 metros de
estatura al lado de un OVNI con forma de hongo cerca de la Playa 6 de dicho
parque estatal, dándose el curioso detalle de que el objeto disparó un haz de
luz contra el vehículo de los testigos, haciéndolo vibrar y causando ruido
sobre el techo del mismo.
El 7 de diciembre
de 1966 se produciría el avistamiento del “Flying Hairy Man” (el hombre peludo
volador) sobre la Ruta 33 en Ohio, concretamente en el condado de Gallia, en la
ribera contraria a la renombrada Point Pleasant en Virginia Occidental. Cuatro
mujeres se desplazaban en su vehículo cuando una figura parda y plateada,
hirsuta, de configuración humanoide, descendió en picado sobre el automóvil,
causando pavor. Denunciaron este hecho a las autoridades, pero no queriendo
verse inmiscuidas en la marejada de historias que rodeaban al “hombre polilla’
prefirieron el anonimato.
Como veremos a
continuación, se sumarían a estos seres de pesadilla más humanoides, los que se
quedaron rezagados en los eventos del mes anterior.