Leonard Stringfield: El Resumen Número Ocho
[El tema de la supuesta recuperación de restos de humanoides diminutos ha adquirido proporciones míticas en la ufología. El siguiente texto es el octavo de una serie de doce informes del destacado investigador Leonard Stringfield,y lo incluimos por corresponder a información datada en 1973.]
• «Estoy casi seguro de que ocurrió en 1973», dijo mi informante,un hombre con una larga trayectoria como piloto militar que ostentó el rango de suboficial técnico (warrant officer) en el ejército a principios de la década de 1950. Actualmente en servicio en la Guardia Nacional Aérea, estaba a mi lado frente a un gran mapa mural de los Estados Unidos, en una sala trasera del edificio administrativo del aeropuerto Lunken, en Cincinnati. Poco antes, en una sala principal y ante unos 25 pilotos, yo acababa de hablar sobre el tema de los ovnis. Ya había avanzado el verano de 1977 cuando él intentaba recordar el momento exacto en que fue testigo —a unos 3,6 metros (12 pies) de distancia— de cinco cajas sobre una carretilla elevadora dentro de un hangar de la Base Aérea Wright-Patterson.
Según dijo, en cada una de las tres cajas se encontraban los cuerpos recuperados de pequeños humanoides muertos. El contenido de las otras cajas no se podía distinguir.
Mientras relataba esta información asombrosa con un tono objetivo y directo, señaló vagamente una zona de Arizona en el mapa. «Aquí es donde ocurrió, aproximadamente», dijo.«Fue en una zona desértica, pero no recuerdo el nombre del lugar».
No había nadie más en la sala de mapas cuando me contó el incidente. Se aseguró de ello.
«Sigue siendo un secreto y en su momento tuve que jurar guardarlo», dijo. «Me encontraba en el lugar y el momento adecuados cuando las cajas llegaron por la noche en un DC-7».
Mientras observábamos el mapa, mi informante describió lo que parecían ser cajas de madera preparadas apresuradamente. En su interior, unos pequeños humanoides de aproximadamente 1,20 metros de altura yacían sin envolver sobre una tela que, según explicó, servía para evitar quemaduras por frío debido al hielo seco colocado debajo. Mientras varios miembros de la Policía Aérea montaban guardia en silencio cerca de las cajas, él logró vislumbrar, brevemente pero con bastante claridad, los rasgos de los humanoides. Recordaba que sus cabezas eran desproporcionadamente grandes en relación con sus cuerpos y que su piel parecía morena bajo las luces del hangar. La cabeza parecía estrecha y carente de cabello. Los ojos daban la impresión de estar abiertos, la boca era pequeña y la nariz —si es que tenían alguna— resultaba poco definida. Los brazos de los humanoides estaban colocados a los costados del cuerpo, aunque las manos y los pies, según dijo, no se distinguían bien. Al preguntarle por su vestimenta, comentó que parecían llevar trajes oscuros y ajustados; precisamente debido a lo ceñido del traje, se apreciaba un detalle revelador, algo inesperado: uno de los humanoides le pareció hembra. Dijo: «O bien uno de los alienígenas tenía un pecho extremadamente musculoso, o aquellos bultos eran pechos femeninos». Más tarde, supo por uno de los miembros de la tripulación —con quien compartía alojamiento en el cuartel— que el cuerpo de uno de los alienígenas era, en efecto, el de una hembra.
Mi informante también supo por dicho tripulante que uno de los pequeños humanoides aún se encontraba a bordo de la nave cuando llegó el equipo militar estadounidense. Se intentó salvarle la vida suministrándole oxígeno, pero los esfuerzos resultaron infructuosos.
Mi informante respondió rápidamente a otra pregunta importante: ¿cómo supieron los militares del accidente y adónde debían dirigirse? Comentó haber oído a un miembro de la tripulación que el OVNI había sido detectado por equipos de seguimiento especiales situados en el monte Palomar, en... ...California. Proporcionaron las coordenadas al ejército para determinar la zona del accidente. La nave recuperada —que, según supo después, se encontró intacta— fue enviada a Wright-Patterson. No disponía de más detalles sobre cuándo ni por qué medios se realizó el traslado.
COMENTARIO: Mi informante aportó otros detalles sobre su experiencia en Wright-Patterson y sobre otros asuntos delicados relacionados con los ovnis, los cuales podrían permitir identificarlo o rastrear su identidad. A petición suya, he omitido dicha información.
Sin duda, existen muchos aspectos relacionados con los ovnis que el público desconoce.
FIN DEL RESUMEN NÚMERO OCHO
[Cr: UFO OHIO Yearbook 1979 por Leonard Stringfield]


















